Ahora soy Juli@ Tg

Capítulo 14 Un hombre extraño

Con el viento yendo en contra de ambos, y los delgados dedos de Julia entre abiertas y cerradas tapándose ambos ojos, no pudo ver bien la expresión de Hernán en ese momento. Cuando la curiosidad pudo más en ella, al percatarse que no escuchaba ninguna queja o molestia de parte de él, miró hacia la escena del "delito", notando no ver a su novia, ni aquel sujeto ¡Habían desaparecido justo a tiempo! Pero al voltear hacia su costado, la expresión de Hernán no mostraba decepción ni molestia, no era la expresión de un hombre que a visto un vil engaño ¿Si no había apreciado aquella escena, qué es lo que le molestó?

Es la primera vez que lo veo con esa expresión, este poste de luz si que puede dar miedo ¿Está mirando acaso a ese señor de terno?

Los ojos de Hernán se tensaron y agarró la mano de Julia para su sorpresa, era evidente que aquel sujeto no era confiable por cómo lo miraba. Y más importante aún, no comprendía porqué le agarró la mano como si fuera una pequeña niña.

—¡Oye!

—¿No querías irte por el lado contrario?

—Sí, pero no agarrado de tu mano. Si yo grito parecerá que me estás secuestrando.–señaló a un policía que se encontraba a un metro de ellos.

—Mejor corre.–Apretó más su mano.–Julia, digamos que yo no tengo una vida tan pacífica, así que hazme caso.

Cuando Hernán comenzó a correr junto a Julia, realmente ella se sentía en un secuestro, junto a lo dicho como amenaza por él. Pasó de estar preocupada por una posible infidelidad a estar en una situación en donde su vida puede estar en peligro. 
Corrieron por cuadras ambos aún con las manos entrelazadas y sudorosas, por lo que cuando pararon de correr se miraron al rostro y de inmediato se soltaron las manos con una expresión de incomodidad.

—¿Porqué tuviste que sostenerme de la mano? ¿Acaso huimos de un asesino serial?– Limpió su mano en su polera.

—Sí.

—¿Qué?–El cuerpo de Julia por un momento se paralizó y sudó frio.

—Es broma, gato tonto.–Esbozó una risilla.

—¡Deja de jugar conmigo!

—Si corría solo, con tus pasos cortos no llegaríamos a tiempo a la cafetería. Échale la culpa a tus piernas.

Luego de recordar las veces que huyó de él, se dio cuenta de lo rápida que era escapándose. Ahí pensó que tal vez le hubiera dicho simplemente que corra, pero la satisfacción de molestarla pudo más.

—Mejor échale la culpa a mi puño.–Dio un certero golpe en su abdomen.—Perdón, es que mi mano calza perfectamente a la distancia de tu estómago. La desgracia de ser alto...

—Tú..., ¿acaso no nos íbamos a llevar bien?–Tocó con brevedad la parte golpeada, en realidad los golpes de Julia si dolían. Por más que la veía no entendía de dónde sacaba tanta fuerza.

—Somos hombres, ya sabes que así se demuestra afecto entre varones. Ya te lo he dicho, yo no soy una delicada doncella.– golpeó su propio pecho.—Así que no me trates como tal.

En ese momento Hernán no pudo tomar con seriedad sus palabras, si bien no se comportaba como una mujer, aquello que dijo junto a su apariencia le pareció algo gracioso de ver. Aunque la mirada que puso le recordó más a Julio, así que tan sólo asintió con la cabeza.

—Entonces serás siempre un pequeño gato.–Mostró una mueca divertida hacia el rostro de enojo de Julia.—Vamos.

Dio un pequeño golpe en su cabeza con la palma de su mano, acción que ya Julia estaba acostumbrada a recibir y que toleraba un poco más que antes, luego de aquello tan sólo siguió su camino hacia la dirección de la cafetería.

A pesar de aquella recíproca actitud de molestarse entre ellos, Julia se percató de cierta angustia en él, su rostro, expresiones, hasta el ánimo que tenía pareciera haber decaído después de aquel incidente. Tal vez en el fondo algo angustiante le fastidie, después de todo Hernán también es un ser humano.

—Oye.

La voz de Julia lo detuvo a seguir, por lo que volteó su rostro con precaución.

—Sé que no nos conocemos lo suficiente, pero si tienes problemas puedes decírmelo. Por cómo reaccionaste antes, parece que tienes asuntos muy tensos. Bueno, somos compañeros de trabajo después de todo.

—La intención es lo que vale, ¿no es así?

Con aquella respuesta volteó su rostro con una pequeña sonrisa en sus labios, que luego se volvió sobria, sus ojos mostraron una profunda mirada, preguntándose a si mismo: "¿Acaso no me había librado de ellos?"

Detrás de él, Julia se debatía en un gran dilema, tal vez uno de lo más grandes de su vida y de los que nunca imaginó pasar.

¿Cómo puedo decirle sobre su novia? Realmente me siento como el peor sujeto ahora, tal vez en el fondo esto lo veo como Karma, pero puedo entender a la perfección su situación. Ser o no ser, decirle o no decirle. Aunque no creo que me crea...
Más importante aún, ¿poste de luz, acaso tienes un metal pegado en tu abdomen?

Sobándose su certero puño con su mano izquierda, ambos llegaron a tiempo a la cafetería.
Al llegar la dueña les recibió con buen ánimo, cosa que hizo que ambos terminaran aquella larga tarde con un buen humor.

En la noche, Julia se desvió del camino hacia su departamento, para ir directamente hacia aquel no tan cuerdo anciano, era hora de recoger su otra identificación. Aquella en donde sería Julia. Se paró delante de la puerta y tocó tres veces.

Pero nadie respondió.

Tocó nuevamente tres veces más y ya se le hacía raro no escuchar ni un murmullo, era usual que el anciano abriera rápido la puerta o por lo menos se le escuchara trabajar, así que Julia se quedó pensativa y su amplia imaginación le llevó a pensar lo peor.

—¡Anciano! ¡Aún no se puede morir!–Dando una patada a la puerta de madera, este se abrió en un chirrido.

Su cara se quedó estupefacta al ver al científico con el rollo de papel en mano y su pantalón a medio cerrar.



Arumih-san

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En el texto hay: mpreg, bl, comedia

Editado: 11.12.2020

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