Casada a mi corta edad ©

Capítulo 30.

Sacando Cameron el contenido del sobre, desdobla el papel y sus ojos parecen querer salirse de sus órbitas al leer el contenido de éste, los ojo de el desesperado marido por saber dónde está su amada, leen en éste instante unas de las tantas amenazas que su mujer sufrió durante meses y nadie se dio cuenta de esto.

 

Tomando en sus manos todo el contenido del bolso y el móvil de su esposa, como alma en pena sale del closet, sus manos le tiemblan hasta tal punto de que todo lo que lleva en ellas se pueden caer en cualquier momento. Caminando lento llega hasta la gran cama y sienta su cuerpo de manera lenta en el colchón de ésta.

 

Puede Cameron escuchar perfectamente el sonido de su corazón retumbando en sus oídos, siente la latente vena de su cuello latir apresuradamente en su nuca y el tictac de su frente es como si su cabeza en cualquier momento fuese a estallar.

 

Verifica, estrujando sus ojos y parpadeando para ver que lo que está viendo ahora sea real y que no sea imaginación de su memoria para aferrarse a algo que lo ayude a poder tranquilizar su mente y sus sentimientos antes los pensamientos de que su amada mujer lo abandonó.

 

Pero al él hacer como un patrón el estrujarse y parpadear y ver lo mismo se da cuenta que es la más cruel realidad. Melanie, su mujer, su Mel, la mujer de su vida fue empujada, amenaza hasta que no tuvo otra opción que marcharse.

 

Bien su cuerpo la noche del día de ayer le alertaba de que algo estaba pasando, tanta entrega no era normal, después de los desplantes y los malos tratos y momentos incómodos, dolorosos y mentiras que ella sufrió por su culpa los meses anteriores a estos, no era normal, ella no lo había perdonado por aquello, ella estaba furiosa con él y que de la noche a la mañana se entregara a él y se repitieran tantas veces que se aman, aquello no era normal, eso fue una despedida, pero su amor y el deseo al tenerla frente a él con ese conjunto diminuto, translúcido, sexy, rojo...le segaron todos los sentidos y por segarse de deseo por ella, no se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando.

 

Abre todos los sobres y a medida que avanza se encuentra con cosas espantosas, amenazas terribles.

 

Muerto de cólera, se levanta y reprimiendo las ganas de tirar todo y romper aquellas malditas amenazas, toma el móvil de Melanie, con sus pensamientos en una sola persona, una sola, sólo necesita pruebas.

 

Baja las escaleras a todo lo que más puede si importarle en lo más mínimo romperse un hueso, llega a la sala donde todos están un manejo de nervios.

 

—Jack, acompáñame —su voz llena de ronques, solo se dirige al hombre más mayor de todos.

 

Dirige una mirada al salón y se percata de todos hechos un manojo de nervios y otros lloriqueando por la tristeza.

 

Tristeza, él también está triste, ¿De qué le sirve echarse a llorar y arrojarse a la tristeza, cuando tiene que traer sanos y salvos a su mujer y a su bebé? De nada.

 

Voltea la mirada y camina a la puerta, ve las intenciones de los demás guardaespaldas y se detienen.

 

—Solo dije Jack —su voz parece calmada, pero su expresión demuestra otra cosa —. Quédense aquí y espero que si sepan hacer su trabajo esta vez y sepan proteger a los demás.

 

Sale sin ver más atrás.

 

—Más tarde hablaré yo con ustedes —dice Jack —, el jefe solo está preocupado, no quiso hablarles así —trata de arreglar un poco lo que Cameron dijo y sale detrás de él.

 

Lo busca y lo divisa en la marquesina donde guardan todos los autos.

 

Hasta allá lo sigue y lo encuentra tomando la llave de un Ferrari azul marino deportivo y capta justo a tiempo cuando se dirige a la puerta del conductor. Usando Jack sus habilidades deportistas, se acerca y le arrebata las llaves.

 

— ¡Éstas loco si piensas que te dejaré conducir en ese estado!

 

—Jack, ¡Maldita sea, no estoy para ir matando hormigas! ¡Necesito llegar al juzgado rápido! ¡No hay tiempo que perder!

 

Sorprendido Jack dice:

 

— ¿Juzgado? ¿De qué estás hablando hijo?

 

— ¡Estoy hablando de esto! —explota y tomando la mano de Jack deposita en sus manos todas las amenazas que pudo encontrar en el bolso de su mujer —, encontré esto —baja el tono de voz —, en el closet, cuando subí vi todo intacto y me desespere quería saber si no se había llevado nada y así tener esperanzas de que solo esté dando una vuelta sin embargo a pesar de no llevar nada mis esperanzas se fueron a bajo cuando encontré sus tarjetas de crédito, su seguro, móvil y eso, esas malditas amenazas Jack, mí mujer fue prácticamente obligada a dejarme Jack y tú sabes muy bien en quien estoy pensando.

 

—Esto es aterrador —dice Jack en trance —, solo una persona pudo haber hecho esto.

 

—Allison. Vamos al juzgado, con la ley de por medio podremos actual Jack y tener la confirmación.



Mariana Familia

#17617 en Novela romántica

En el texto hay: amor, melanie, cameron

Editado: 28.10.2019

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