El Cáliz ( libro uno)

CAPÍTULO SIETE: UNA NUEVA FASE

En el colegio me sentía mal. Descompuesta. Él estomago me latía y estrujaba. Sola en el descanso, me apoye en la pared alejada de los alumnos del instituto. Agudice los sentidos y aprecié el cielo despejado. Sin una nube, claro y el sol transmitía temperatura a mi piel fría.

Me imagine dentro de la organización; con mi atuendo adecuado para el gran evento. La capa roja de satén, bordada con hilos negros y dorados. Alejandro y Aarón los delegados preguntando y afirmando las respuestas recibidas por el principiante. Toda la comunidad de aquelarres con máscaras, camuflando sus rostros. Con una espada de oro al aceptar la responsabilidad, en el dedo la insertaba Aarón reclamando la sangre. Alejandro atraía la sangre con sus poderes, sin tocarla para no contaminarla a un cuenco de marfil. Al caer las primeras gotas. El iniciado proclamaba las frases dadas previamente por los señores mayores y el rojo de la sangre, se transfiguraba en el aquelarre que el iniciado decidía en su alma.

Si aceptabas la oscuridad, la sangre mutaba a negro. Si aceptabas la luz, la sangre mutaba a blanco y si aceptabas tibio, mutaba en dos partes. oscura y blanca uniéndose y se transformaba en incolora. Luego uno de los señores mayores al iniciado, con incienso marcaba las muñecas, primero derecha y luego izquierda. Los demás al terminar el acto, aplaudían como si estarían viendo un espectáculo encantador. El iniciado quedaba de pie frente a los aquelarres e invitados mágicos, ellos satisfechos aplaudían entusiasmados.

Sabía cómo comenzaba el conjuro “conocimiento”. Por las largas clases desde primer año, instruyéndonos. Adoctrinándonos para corresponder el resto de nuestra vida a un solo grupo. Gertrudis alegaba que las mujeres podían elegir, una cruel mentira. Siempre obligadas, elegían por las familias por miedo a ser rechazadas. Venecia estaba en lo cierto al decir que ninguna bruja se mezclaba. Mi futuro desolador.

En el lapso de la mañana, me aparte en el último pupitre. Sin hablar con Sara, ni Venecia y la profesora Aralia Benítezz su materia “arte de sustancias curativas” me regaño en varias ocasiones. Por no responder correctamente qué sustancia facilitaba el crecimiento y cual afectaba a la planta que ella señalaba en un afiche inmenso.

Al sonar el timbre anunciando el último descanso. Salí apresuradamente del aula, evadiendo a Sara y Venecia. Luego de la iniciación no sabía si mi carácter se modificaría. No supe como confrontarlas, vergüenza a sus reacciones por mi decisión. En el baño el único lugar tranquilo. Entre en el cubículo, unos pasos en el baño me distrajeron de mis pesares. Trabe el cubículo y me adherí a la pared escondiéndome.

-¿Saben de la última novedad?-la voz inconfundible de Lisbeth-

-¿Qué novedad?-pregunto Tritia-

-La idiota de Salvia, su iniciación será mañana-dijo con ensañamiento-

-¡No te lo creo!-la voz chillona de Antonia-

-Es verdad, no miento. Encima se dio el lujo de abandonar a mi hermano en ese bosque espantoso ¡la maldigo! ¡Jamás la aceptare en mi familia!-escuche un golpe en la pared-

-¿Cómo sabes lo de tu hermano?

-Tritia a veces creo que te caíste al nacer y dejo secuelas graves- se escuchó correr el agua del grifo-porque le revise su celular y en el desayuno era un despojo. Todo por esa estúpida.

Pensé “mi amor, no sufras. Es por tu bien que me alejo de vos”

-No te preocupes Lisbeth el conjuro tenebroso que escogiste-alagándola- Si no se presentó a su cita, funciono. Es una bruja débil por ese motivo no la quiere nadie y por la traición de sus padres. No sé qué aquelarre la aceptara, si ninguno quería que llegue el día del natalicio de sus veintiún años. Lo escuche a mi padre comentándoselo a mi madre. Ni los tibios la aceptaban-rieron a carcajadas las tres-

-Tenes razón Antonia no sé porque me preocupo y respecto a tus averiguaciones. Mi padre la acepto con Aarón en el aquelarre oscuro. Por supuesto, arreglado. Aarón Roggers no permitiría que la acepte el aquelarre blanco, haciéndole un favor a la maniática de su tía. Gracias a las tinieblas, nosotras recién entraremos en tres años.

-¿Seguiremos asustándola?

-Por ahora no Tritia, esperemos como continúa la historia de amor patética. Si salvia se encuentra con mi hermano, le arranco los ojos directamente.

-Mejor que no seguiremos molestando a Salvia. Después de invocar ese hechizo, sentí estremecimientos espantosos-dijo impresionada-

-¡No seas cobarde!-grito Antonia- cuando llegue el momento de tu iniciación a la oscuridad, no podrás controlarla si sos asustadiza. Yo que vos, me acostumbro a esas sensaciones. Si no podes con la oscuridad en tu mente, podrías volverte loca y no lo soportarías. Te llevaría a la demencia.

-¡No me espantes Antonia!

Repiqueteó el timbre anunciando nuestro ingreso al aula. Ellas se retiraron despreocupadas y riéndose.

Empuje la puerta del cubículo. Mis manos vibraban del odio. Las puertas de los cubículos comenzaron abrirse y cerrarse. Abrí el grifo, refresque mi cara tratando de apaciguar el ardor en mis pómulos. Las puertas suprimieron el ritmo desenfrenado, deteniéndose.



J.A.PRIMUS

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En el texto hay: amor juvenil, magia

Editado: 02.06.2020

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