Pequeño Ángel

Cinco


 

Observo la habitación imaginando en mi mente como colocar las cosas que había comprado para adaptar mejor el cuarto de Matt.

— Tal vez la cuna podría moverse a ese lugar — me dice Martín señalando una esquina. — Los peluches que compraste podrías colocarlos pegados a las paredes al igual que las frases. Se puede cambiar el color de las paredes por uno blanco para que haga contraste con todo y le puedan ir añadiendo más cosas conforme el pequeño crezca.

— Vaya, si que eres bueno en tu trabajo — le digo soltando una risa — Me parece estupendo.

Martín me sonríe y comenzamos a mover las cosas y a meter las cajas que se encuentran en el pasillo con todas las cosas que había comprado para decorar la habitación de mi pequeño.

Emma se encontraba atendiendo a Matt mientras nosotros preparamos la habitación. Había decidido decorar más el cuarto de Matt y adaptarle unas pequeñas cosas para hacerlo un poco más cálido.

— Este pequeñín ha comenzado a extrañarte — Emma aparece en el cuarto con mi pequeño, sonrío y suspendo mi tarea para acercarme hasta donde se encuentran.

— ¿Extrañas a papi? — cuestiono y extiendo mis brazos para tomarlo.

Lo acomodo entre mis brazos y comienzo a pasearme por la habitación. Ya había pasado un mes desde su llegada y cada día que pasaba a su lado me enamoraba más de él, tanto que no se qué haría si lo alejaran de mi lado en estos momentos.

— Se ven tan tiernos los dos — dice Emma mirándonos enternecida. — ¿Quién iba a decir que te iba a mirar como papá tan pronto? — pregunta ella en tono burlón.

— Ya ves como son las cosas — digo soltando una risa.

— ¿Y qué vas a hacer con el bufete? — cuestiona mi amiga cruzándose se brazos.

— Tengo que regresar la próxima semana, aún no he pensado que hacer con este pequeñín — digo mirando a mi pequeño — Pero ya veremos que hacer ¿Verdad hijo? — digo tocando su nariz y regresando mi vista a mi amiga.

Emma me mira y alza una ceja en mi dirección. Tardo unos segundos en reaccionar y darme cuenta de las palabras que he dicho. Es la primera vez me refiero a Matthew como mi hijo.

— Vaya, es la primera vez que te oigo llamarlo así — dice Emma elevando las comisuras de sus labios en una sonrisa. — Es un poco raro.

— Pues vas a tener que acostumbrarte — respondo con una sonrisa radiante.

Ella no dice nada más, salgo del cuarto en cuanto Martín comienza a usar las herramientas para colocar los cuadros y camino hasta la sala.

No sé muy bien que haría con Matthew cuando mi trabajo comenzara nuevamente, sé que los directivos del bufete no me darán más tiempo, no después de casi estar mes y medio ausente. Matt es un poco pequeño para dejarlo en la guardería, además de no creo contar con el dinero suficiente como para poder costear una guardería. Tal vez debí pensármelo mejor antes de tomar una decisión precipitada, sin embargo, no me arrepiento.

— ¿Qué te tiene tan pensativo? —Dirijo mi mirada a Emma quien entra acomodando las cosas en su bolsa, sé que ya debe irse.

—No es nada —Respondo tratando de restarle importancia.

—Vamos Connor, te conozco bien —Ella se deja caer a un lado del sillón en donde me encuentro sentado y me observa con curiosidad.

—Es el bufete —Respondo soltando un suspiro. — El tiempo que me dieron ya está por acabarse y la verdad dudo mucho que me den otro tiempo. Matt es demasiado pequeño para poder dejarlo en una guardería, y aunque tuviera edad no creo que el dinero me alcance.

Veo a mi mejor amiga hacer una mueca y después suspira.

—Sabes que te ayudaría —Habla —Pero el trabajo me consume casi todo el tiempo.

—Lo sé —Respondo con una ligera sonrisa. —No tienes que preocuparte, ya encontraremos la manera de resolverlo.

—Tengo una amiga que se encuentra sin trabajo, probablemente le puedes pedir el favor de que cuide a Matt, sale más barato que una guardería —Asiento ante su idea —Te mandaré el número luego. Ahora tengo que irme.

—Vale, adiós. —Respondo. Ella se despide con un par de besos en mi mejilla y acaricia la cabeza de Matt antes de marcharse.

Suelto un suspiro y enfoco a mi pequeño.

—Vayamos a ver que hace tu tío Martín —Hablo incorporándome del cómodo sillón y comienzo a caminar hacia la habitación en donde mi mejor amigo se encontraba. 



 

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*¡HOLA! bueno pues soy yo nuevamente, hace rato que no escribía en esta historia pero ahora me ha surgido un poco de inspiración por lo que retomaré las actualizaciones. 

Sé que este capítulo es algo corto pero no quería hacer algo largo y aburrido,  así que espero que sea de su agrado. 

Los quiere: 

Andy 



Marizacntk

#119 en Novela romántica
#40 en Chick lit

En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 01.03.2021

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