Somos Arte [03]

Capítulo 45

"Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que debería ser" Lao Tzu.

🌸🌸🌸

Melanie.

El malestar persiste en mi estómago. La idea de Giovanna y Brody juntos me inquieta. Desde un principio mostraron odio hacia mi relación con Neal. Harán lo que sea para sabotearlo. Pronto lanzarán una bomba sin piedad y debo estar lista. No permitiré que ellos se interpongan en mi felicidad. Tuve suficiente en el pasado.

—Leí muchos libros en mi vida, también vi dramas de telenovelas —comenta Karissa —. Giovanna y Brody son los típicos resentidos que buscan venganza por no ser correspondidos.

—Es lo mismo que pensé —musito nerviosa —. Nunca los había visto hablar. ¿Por qué justo ahora?

Las clases al fin terminan y nos dirigimos hasta la salida. Neal prometió venir a buscarme hoy, pero pensándolo bien creo que no sería correcto ser vistos juntos en la universidad. ¿Qué pensarán de nosotros? No quiero perjudicarlo. Quizás en algún futuro querrá ejercer nuevamente su profesión como profesor y no le conviene tener una mala reputación dónde fue involucrado sentimentalmente con su ex alumna.

—Sé que tienen un plan malévolo —afirma Karissa —. Yo estaría muy asustada si un violador estuviera obsesionado conmigo.

Si fuera una chica normal también lo estaría, pero con los antecedentes de mi pasado no me afecta. Enfrenté a mafiosos, violadores. Incluso mis padres adoptivos son asesinos.

—Siento mucha pena por Brody —digo.

Karissa detiene sus pasos mientras aprieta su cuaderno contra su pecho.

—¿En qué sentido?

Me encojo de hombros.

—Las personas cómo él siempre termina de la peor manera.

—La muerte no es castigo suficiente para esa escoria. Debería ir a la cárcel y sufrir en carne propia todo el daño que causó. Los reclusos suelen ser muy terribles con los violadores —dice con repulsión. Hay mucho resentimiento en su voz, pero la entiendo. Brody destruyó la vida de su hermana.

Mi mente se pregunta qué tipo de agresión sufrió Charlie en la cárcel. ¿Fue difícil para él estar ahí? Da igual. Espero que esté sufriendo de la peor manera. Lo que hizo conmigo no tiene perdón.

Estoy en silencio mientras seguimos caminando cuando Karissa me da un fuerte codazo.

—Bueno, mira quién está ahí.

Mis pasos vacilan cuando veo a Neal recostado contra su auto. Está serio, pero sus labios forman una amplia sonrisa al encontrarse con mis ojos. De repente, me siento mareada por su presencia. Siempre me provocará este tornado de emoción. Es el soplo de aire fresco que necesito en mi vida.

—Eh, hola —digo dando un paso hacia él.

—Hola —Besa la comisura de mi boca antes de poner sus ojos en mi amiga —. Hola, Karissa.

—Hola, Neal. Dylan me ha dicho sobre la fiesta —comenta Karissa —. Sé que será un día genial. Estoy ayudándolo con los preparativos.

Neal hace una mueca.

—Conozco a Dylan. Asegúrate de que no haya ningún menor en la fiesta.

Karissa sonríe cálidamente hacia él.

—No te preocupes. La entrada será restringida a los embriones —Le guiña un ojo mientras se aleja —. Hasta pronto, chicos.

—Adiós, Karissa —digo.

Neal extiende la mano y toma mi mentón, pasando su pulgar por mi labio inferior. Mis mejillas arden ante el recuerdo de nuestra llamada sexual. ¿Qué pensará de mí?

—Te extrañé —susurra.

El alivio es instantáneo cuando no menciona la llamada.

—También te extrañé —admito.

—¿Y cómo va todo en la universidad?

—Karissa me dio todos los resúmenes que necesitaba, pero no entiendo un tema de filosofía.

—Sabes que puedo ayudarte, Melanie.

—Lo sé. ¿Estás bien? Te veo... tenso.

Neal suspira.

—Hace menos de una hora rodé en el suelo como un idiota. Tengo un esguince.

Auch.

—¿Te duele mucho? Puedo hacerte sentir mejor.

Sus manos van a mi espalda mientras me atrae hacia su cuerpo. Mi piel se llena de escalofríos por su cercanía. Siento un hormigueo bajar entre mis piernas. Por Dios... estoy ardiendo.

—¿De qué forma podrías ayudarme? —Habla en mi oído.

Su colonia embriaga todos mis sentidos, me marea.

—Soy muy buena con los masajes. Es uno de mis mayores talentos.

Neal se ríe.

—Cierto —Deposita un beso en mi cuello y agrega —: No puedo dejar de pensar en nuestra llamada de anoche.

Mi voz es más que un tembloroso jadeo.

—No deberíamos hablar sobre eso en público —digo avergonzada —. Anoche... no era yo.

—¿No? —cuestiona, mordisqueando mi oreja —. Era la misma Melanie que gritó mi nombre esa noche en New York.



Jessica Rivas

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#636 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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