Somos leyendas de sangre

capitulo 23

Corpion.

Otro día más, sin importancia alguna, nada que haga latir mi corazón. Aquí, entre nosotros, le contare el rumor que circula recientemente entre los Z, es que entre las mujeres que están aquí hoy en día, está la Dark Z de cada uno, por eso muchos huyen de ellas. Claro, si creyeran que en eso que la Dark Z es tan especial y que te reconforta en todas las maneras posibles entre los tantos efectos que puede tener la mujer que supuestamente te roba el sueño, yo también correría.

Me voy a mi habitación después de haberme dado una ducha por lo que vengo secándome el pelo con una toalla cuando mi cerebro no analiza lo que estoy viendo. Mis ojos no pueden creer lo que está sucediendo. Mis cortinas negras ahora son amarillas, AMARILLO PATITO. Me detengo por completo, de golpe. ¡¿QUIÉN COÑOS SE ATREVE A CAMBIAR MIS CORTINAS?! O peor aún, pintarlas. Si fuera un dibujo animado me saldría humo por las orejas y mi cara estaría roja de ira. Eso es interrumpir directamente mi privacidad, a mí, al Escorpión del Zodiaco, uno de los más temidos entre los Z y alguien osa a hacerlo.

Entro iracundo a mi pieza encontrándome con la culpable del cambio de color de mis cortinas subida a una silla topándome con una chica castaña que al darse vuelta me deja ver sus ojos verdes que me miran con curiosidad.

-¿Qué haces aquí, niña?- hablo lo más calmado que puedo, aunque no lo este.

-Genes me mando a cambiar las cortinas, no son de mi color favorito pero que le voy a hacer, donde manda capitán no manda marinero-

-¿Genes?- como que mi mente no procesa que es lo que esta chica está diciendo.

-Sí- pestañeo varias veces por minuto, les pregunto a ustedes que me están leyendo ¿Cómo mantener la calma con este pendejo invasor de privacidad?

-puedes dejarlo así, yo le explico a Genes por qué no terminaste lo que te mando a hacer-

-bueno, Escorpión- dice cuando pasa al lado mío en dirección a la salida.

-¿cómo me dijiste?- la detengo tomándola del antebrazo a lo que ella se zafa con fuerza.

-Escorpio, que seas el Dios de los demás no significa que seas el mío, yo no te debo ni el más mínimo respeto-

- ¿Quién te crees, insolente?- la gente y su afán de jugar con mi paciencia que no tengo.

-me creo lo que soy, soy un ángel que no te debe el más mínimo respeto por qué. Porque tienes mi edad y yo creo que hasta para ti es molesto que te traten como un hombre mayor sabiendo que no lo eres-

-tú no sabes con quien estás hablando-

-claro que lo sé. Eres el hijo adoptivo de Artemisa porque esta juro jamás perder su virginidad. Te adoptaron en el momento que la prostituta de tu madre no pudo tenerte más porque afectabas en su trabajo como tal y ahí fue cuando la Diosa tomo la decisión, Artemisa te baño con su poder en el mismo Elíseos, por eso que tus flechas lanzas veneno y no pureza como tu madre ya que tuvo que concederle un favor a Hades y es que las flechas que lanzaras por la eternidad estarían envueltas en todo los sentimientos malignos que albergas en tu interior y que jamás te vas a poder deshacer de ellos. Creciste como uno de los hijos divinos más temidos por esa razón por lo que asumo que estar con personas que destilen amor como el resto de los Z debió significar un gran desafío para ti- iba a interrumpirla y dejar algunos puntos claros cuando levanta una de sus manos en señal de no me interrumpas- déjame terminar, mataste a uno de los espectros leales a Hades tu solo entre otros asesinatos que te cargas, asumo que mínimo a tres personas, una por reino. Ahora eres el Dios de la Luna y la caza, entre otras cosas que ya se me olvidaron, pero el punto es que eres uno de los Zodiac más ermitaño de todos, ni siquiera Caner es así- me harte. La agarro fuerte de las muñecas y la acorralo en contra de la pared.

-escúchame bien niña mimada, tú no sabes nada de mí...-

-oh, créeme que sí, te metiste con la ángel equivocada, yo no soy como las demás que agachan la cabeza ante todo lo que digan ustedes, yo si tengo opinión y no voy a vivir en una sociedad en la que unos pocos mandan solo porque nacieron en cuna de oro como pasa en la sociedad humana- hija de perra, para todo tiene respuesta, pero ella no sabe que para mí es lo mismo.

-tú misma dijiste, no nací en una cura, nací bajo el seno de una prostituta que se revolcaba con lo primero que se cruzaba. Yo no estuve en una cuna de oro, a mí me pusieron ahí- tomo una respiración para intentar calmarme o si no voy a ver todo rojo y eso no es bueno.

La niña que aún no sé su nombre pero pronto lo descubriré se intenta zafar de mi agarre y yo le presiono las muñecas con más fuerzas de lo que debería y pongo sus manos sobre la cabeza inmovilizándola. Continuo:

-como tu dijiste, déjame terminar. Si soy un maldito ermitaño es cosa mía. Sí me quiero tirar de la punta de un rascacielos y caer con vida es cosa mía, ni tu ni Genes se tienen que andar metiendo en mi vida por qué, porque es mía y yo decido lo que hago con ella y ahora quiero que te vayas de mi sala y que jamás vuelvas a entrar a no ser que yo te lo pida. ¿Quedo claro o tengo que hacerte entender de otra manera no muy grata para todos?-



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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