Somos leyendas de sangre

capitulo 41

Capitulo 41

Saben que es ver a tu hermana, con tu antiguo mejor amigo muy acaramelado en tu propia sala, habitación, mientras la mujer, que todo el mundo dice que te gusta esta de brazos cruzados, a punto de saltar sobre alguien y tú no sabes qué diablos haces aquí.

- Gema, querida- Ofiuco se acerca a ella y le da un abrazo mientras le susurra- perdón por tener que aguantar al idiota de Caner que aún no abre los ojos-

- ¡Hey! ¡Qué te escucho!- ahora el que se cruza de brazo soy yo.

- lo sé, por eso lo digo, idiota- la fulmino con la mirada, es lo único que puedo hacer contra ella. Qué pena es ser yo.
 

- ¿Me explican?- Vuelvo a mirar de nuevo a Gema y conectamos con las miradas de inmediato. A mí no me va eso de que yo la mira, ella me miro y nos miramos, esa babosada no me interesa mucho, pero sí que nuestras miradas conectaron de una manera que no lo puedo explicar con palabras simples, fue distinto a lo que me ha pasado con el resto de las mujeres que he estado, que créanme es un buen número, pero es primera vez que me pasa esto con una mujer y es incómodo porque está la parejita aquí presente.

- bueno querida, como sabrás, tu tiempo en la habitación de al lado a expirado, por lo que ahora tendrás que dormir con el idiota de mi queridísimo hermano...-

- ¡¿QUÉ?! ¡NO!- quiero reír, eso no me lo esperaba.

- sorry querida, pero es una orden, además Graco y Tara se vienen a vivir aquí-

- se puede saber porque Graco va a ocupar una de las piezas que pertenece a los Z o a sus respectivas Dar- digo cruzándome de brazos.

- porque así le decidí y a quien no le guste pues mala suerte- dice agarrando el brazo del León y ambos se marchan dejándonos a los dos solos.

- voy por mis cosas a la sala de al lado- asiento y me tiro a la cama y tapo mis ojos con mi antebrazo. Estoy agotado psicológicamente, no todos los días llega tu hermana a decirte unas cuantas verdades y más aún, a decirte que tienes que dormir con la persona que afecta tanto tus esquemas.

Pasan unos minutos y la puerta se abre, no miro, sé que es ella porque mi lobo me lo grita. Pero viene acompañada, y eso no me gusta para nada.

- ¡despierta!- y siento que alguien se tira sobre mí y me aplasta. Saco de inmediato mi antebrazo para tirar a quien este sobre mi pero esa persona es más rápida que yo y ya está parada detrás de Gema, como si ella lo fuera a proteger. Estúpido.

- Ven acá, Genes-

- No gracias, preservo mi vida, solo quería facilitarle el trabajo a la pobrecita de Gema, ahora me retiro, y dejo a mi pareja imposible juntitos, no hagan ninguna maldad, los voy a estar vigilando de cerca- quiero reír, en serio que quiero reír, pero soy un chico malo, ¿se recuerdan? Por lo que eso es imposible si quiero seguir con mi faceta de chico malo. ¿Por qué quiero reír? Bueno, Genes es el primero en hacer "maldades" todo Z lo sabe, no es algo nuevo de su relación con Irgo traspaso más de una barrera que nosotros mismos dijimos, puesto que ambos son menores de edad, ambos son hombres, entre otros. No es que seamos homofóbicos o algo por el estilo, pero créanme, es raro que el Dios del amor se enamore de un hombre, pero no soy quien para criticar algo que no soy capaz de entender.

Gema me queda mirando con miedo, esperando que mi reacción sea negativa, pero lo único que digo es:

- Deja tus cosas en esa esquina- señalando a la esquina contraria a la puerta- luego las acomodas, ahora estoy ocupado-

- ¿haciendo qué?- la miro, me encanta que sea atrevida. Joder, creo que me estoy enamorando. No, eso no.

- A esta hora duermo- mentira- o entreno- eso es verdad, a veces entreno hasta tres veces al día- pero hoy voy a dormir, por lo que quiero silencio, así que vete...-

- ¡¿me estas echando?!-

- Ohm, sí- digo dudoso- ella se acerca enfurecida a mí y me toma del cuello de la camisa e iracunda me dice:

- Escúchame bien idiota, ahora yo también dormiré aquí, por lo que no puedes hacer...- y la callo con un beso, ese que quería dárselo hace rato pero era un cobarde y no me atrevía, pero me arme de valor, ese valor que corre por mis venas, ese que me ayuda a decidir lo que tengo que hacer. La beso con ansia, con necesidad, con todo lo que tengo, con mi vida, con mi alma, siendo un animal y un dios al mismo tiempo, le doy todo en ese beso, no me reservo nada para mí. Si ella pudo descongelar mi corazón de hielo, se merece todo eso y más. Ella me devuelve el beso con la misma intensidad que yo, paso mis manos por su cintura hasta que queda sentada en mis piernas y ella se pone a jugar con mi pelo. Apoya su frente en la mía y con respiraciones costosas me dice:

- No dolió tanto como todas dicen- le sonrío, es verdad, intente hace la marca lo más pequeña e indolora que puedo- ¿a ti te dolió?- niego.

- Si a ti no te duele, a mi menos -



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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