“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

4.No recuerda nada

Kathia
 


El dolor de cabeza era insoportable y sólo tenía el pensamiento de que volver a dormirme era mejor que aguantar esta resaca que me atormentaba.

Volví a abrir los ojos que hace unos segundos había cerrado por la luz molesta que entraba por la ventana. Parpadeé repetidas veces al darme cuenta que esta no era mi habitación. Esta tenía un olor característico masculino y se encontraba minuciosamente ordenada; me parecía conocida.

En el momento que me levanté me dio un mareo que me hizo sentarme. Al parecer ayer me pasé de tragos y no recordaba prácticamente nada.

La puerta de la habitación se abrió sobresaltándome y me dejó ver a Ethan. Abrí los ojos asustada y preguntándome qué hacía yo en su habitación, porque debía ser de él ¿No?

Me sonrió mostrando su perfecta dentadura —Mucha resaca ¿eh?

Le devolví la sonrisa —Sip. Me puedes explicar cómo llegué a tu habitación.

Se sentó a mi lado —Digamos que te divertiste mucho en la fiesta. La razón, no sé. ¿La sabes tú?

—No recuerdo nada de nada.

Comencé a reírme de mi estupidez pero Ethan no se unió. En cambio permanecía con el semblante serio.

—No recuerda nada.

—¿Dijiste algo? —pregunté

—Vamos, debes desayunar —dijo antes de salir y cerrar la puerta de un portazo.

Me quedé mirando al vacío lugar en donde antes se encontraba confundida. ¿Y a éste que le pasa?

No fue hasta que entré al cuarto de baño que me di cuenta que tenía puesto una camisa masculina que me quedaba demasiado corta.

Salí corriendo de la habitación y bajé las escaleras hasta llegar a la cocina agitada. Me encontré a Ethan sentado en una silla que rodeaba una pequeña mesa redonda.

Iba a hablar pero le interrumpí —¿Dónde está mi ropa?¿Quién me puso esta camisa? ¿Dónde dormiste tú? —cuando terminé de preguntar me di cuenta de otra cosa —¿Y tu hermana?

—¿Terminaste?

—Sí

—Bien. Tu ropa está en la lavadora, ya que está llena de vómito. La camisa pues... te la puse yo. Dormí contigo. Mi hermana debe estar durmiendo, aunque ya se debe haber despertado por tus gritos.

Lo único a lo que le había prestado atención fue que me cambió de ropa y durmió conmigo. ¡Qué vergüenza!Ethan me vio en ropa interior.

No dije más nada y simplemente me senté a su lado a desayunar, estaba tan famélica, que solo podía pensar un llevarme a la boca un bocado de esas tortitas que olían tan bien.

Cuando terminé hice un esfuerzo por recordar lo que me pasó ayer, lo último que recuerdo es...

No, absolutamente no. ¿Por qué de entre todo lo que al parecer me pasó en esa fiesta, debía recordar eso? No había duda del por qué me pasé de copas.

Me recargué al espaldar de la silla suspirando, solo quería borrar esas imágenes.

—No te preocupes, puedes perdirle a Amy que te preste su ropa —dijo malinterpretando mi expresión —Por cierto tu hermano estuvo llamando anoche, le dije que te quedarías a dormir con mi hermana.

—Gracias por todo, no sé que haría sin ti —le dije

Me levanté de mi asiento y me acerqué a él para darle un beso en la mejilla.

—No podrías vivir —dijo engreído, le ignoré.

Iba a salir en dirección a la habitación de Amy, cuando la susodicha aparece.

Parecía una loca con todos los pelos desordenados y caminando como un zombi. Cuando se dio cuenta que la observábamos, se detuvo en seco y pasó su mirada de mí hacia Ethan. Me di cuenta tarde de la idea que se le formó en esa cabecita cuando retrocedió unos pasos con los ojos como platos y apuntándonos con un dedo.

—Ust...ustedes...-no terminó la frase —¡No me lo puedo creer!

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—Es que no entiendo por qué no se interesa por mí he hecho de todo, pero nada, lo único que consigo es que me llame para cogernos. Es que no lo entiendo... —Seguía diciendo Erika.

Después de explicarle a Amy lo que verdaderamente sucedio, planificamos ir de compras con Erika. Grave error, de lo único que hablaba era de Ryan, persona de la cual no quería saber.

Amy a mi lado bufó interrumpiendo a mi otra amiga —Erika, acaba de aceptar que Ryan sólo te está utilizando.

—No te preocupes, Amy, cuando Ryan se dé cuenta de lo que se pierde vendrá tras de mí —dijo Erika con tono de malicia.

En estas ocaciones era cuando me daba cuenta cuán diferentes éramos ella y yo. Este comportamiento que a veces mostraba no me gustaba, pero aún así seguía considerándola mi amiga.

—Venga, chicas, dejemos el drama atrás, que ya llegamos —les dije sonriendo para relajar el ambiente.

Ethan

—Amigo, para de beber y disfruta la noche -dijo Will a mi lado —mira, aquellas chicas se acercan.

El olor a tabaco y alcohol envolvía al bar en donde me encontraba. Era un cobarde por ahogar mis sentimientos en alcohol, lo sé. Pero no podía soportar que ella no recordara ese beso que me supo a nectar de sus labios.

Era un completo idiota por seguir pensando en ella. No soportaba que mis pensamientos dependieran de Kathia

—Hola, chicos. ¿Nos podemos unir a ustedes? —Preguntó una chica rubia que batía las pestañas.

—Por supuesto —dijo mi amigo.

Will y la rubia empezaron a hablar de banalidades mientras se acercaban cada vez más. La otra chica me miraba coquetamente haciendo ojitos.

Terminé de tomarme el chupito de whisky y me acerqué a ella.

—Hola, lindura —le dije —¿Quieres bailar? No acepto un no por respuesta.

He oído la frase de que un clavo saca a otro clavo. Sé que no es cierta, lo sé porque ya lo he intentado. Pero aún tengo la esperanza de que pueda olvidarle aunque sea unos minutos.
 



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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