“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

11. Espero que no

Ethan
 


Estaba acercándome más a Kathia, podía sentir la adrenalina corriendo por mis venas a causa del avance de nuestra relación. Pero no me quería apresurar, no quería que todo lo que habíamos avanzado se fuera abajo. Éramos amigos, y aunque deseara mucho más que eso, no quería perderla.

Erick me había llamado insistiendo en que lo acompañara a unas copas y le contara las novedades. Estaba convencido de que me preguntaría por ella y persistiría con que diera un paso más en todo esto.

Deseos no me faltaban.

Detuve el auto frente al Bar The Turret's. A esa hora de la tarde era poco frecuentado, por lo que íbamos a estar en un entorno tranquilo.

—¿Aún estas resentido por el entrenamiento de ayer? —Me dijo Erick desde la barra cuando entré al local.

Me senté a su lado. —Debería por todas las tablas de ejercicios que me asignaste, pero la verdad es que estoy mejor de lo que esperaba.

—Sabes que lo hago para prepararte para la otra pelea. Que hayas escalado posiciones en el torneo no significa que será más fácil.

—Tienes razón en eso, pero no puedes negar que estás disfrutando de verme sufrir en el entreniento.

—Me has pillado. —Se carcajeó. Llamó al camarero de la barra y pidió dos vasos de whisky. —Cuentáme cómo van las cosas con tu bonita.

—Van.

—Vamos, que aún no has hecho nada. Pensé que se estaban llevando mejor.

—Y es así, pero no me quiero arriesgar.

Erick me miró ¿Sorprendido? —¿Desde cuándo te falta tanta confianza, Ethan? El que no arriesga no gana.

—No sé que me pasa. Cuando se trata de Kathia me siento inseguro. Pienso que ella es tan delicada que si hago algo la lastimaré o la haré llorar. Ella tiene el poder de destrozarme y no se da cuenta. —Erick me siguió mirando sin decir nada. — ¿Qué?

— Has cambiado, amigo. Te has convertido en un león domado.

—Tal vez.

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Kathia
 


Que tu mejor amiga se la pase con el celular toda la tarde cuando deberían estar estudiando no es nada entretenido. Corrijo, no es divertido estudiar y mucho menos que te ignoren.

—Amy, suelta el celular de una puta vez.

Mi amiga me miro y siguió escribiendo sabe dios quién y qué. — Nunca esperé oír salir de boca un taco.

—Y vas a oír muchos más si no alejas ese teléfono de tu cara.

Mi muy querida amiga siguió ignorándome como si fuera una pared. Enojada me levanté del asiento frente al escritorio y me acerqué a la cama en donde estaba acostada con el celular arrebatándoselo en el proceso.

—Kathia, por favor. —No le hice caso y empecé a poner la contraseña de desbloqueo, que obviamente, como buena amiga me sabía. —Por favor, no leas los mensajes.

Ya era muy tarde para pedirme eso.

—Amalia West Braham, dime que la persona con la que te la pasas mandando mensajitos no es mi hermano y que este es un chico que por casualidades del destino se llama igual que él.

—Ese no es tu hermano. —Dijo muy poco convincente a mi parecer.

— ¡Amy!

—Vale, si es tu hermano. —Se cubrió la cara con una almohada. —No me mates.

—Bien, para no matarte voy a contar hasta mil.

Literalmente conté hasta mil. ¿Qué iba a hacer con esta amiga mía?

Calma, Kathia. No la puedes matar.

Además tengo la sensación de que si la mato mi hermano hace lo mismo conmigo.

— ¿Cuándo me lo ibas a decir? —Me senté en el borde de la cama y le devolví el celular.

—No sé, creo que cuando la relación entre tu hermano y yo se hiciera oficial.

Suspiré y miré como ella se levantaba y se sentaba a mi lado. —¿Alan terminó con su ex por ti?

—No creo que haya sido por eso. —Se recogió un mechón de pelo tras la oreja. —Cuando Alan salía con aquella chica apenas me miraba, no sé decirte cuando cambiaron las cosas.

Esta situación me resulta muy familiar. –alejé el pensamiento lo más rápido que pude.

Los ojitos de corderito degollado de Amy no tenían precio.

Probé chica, no debería hacerla sufrir más.

—Me quitas esa mirada de culpa ya. No estoy enojada, aunque me gustaría que me lo hubieses dicho antes.

—No vi el momento para hacerlo.

—Nunca vas a ver el momento perfecto para hacer nada, lo haces o no. Lo decides tú, no el tiempo.

Me levanté de la cama y me acerqué al escritorio. Había venido a estudiar a casa de Amy para el examen de Historia, era el penúltimo que me faltaba por terminar y aún no tenía claro todo el contenido.

Cerré las libretas y revisé las páginas del libro de la asignatura que aún me quedaban por estudiar. —Voy a tomar un poco de jugo que nos dejó tu mamá. —Me giré hacia ella, se encontraba organizando las hojas esparcidas por la cama. —¿Quieres?

Siguió organizando y apuntando cosas a una libreta. —Sí, tráeme un poco.

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¿Qué iba a hacer? Mi tía seguía llamádome para recordarme del viaje a Virginia. Le mandé un mensaje diciéndole que aún no sabía si ir.

Miré alrededor del cuarto de cocina de la casa mi amiga. Era espaciosa y bien equipada. Disfrutaba de la vista de una cocina ordenada y con estilo. Amaba cocinar. No es que hubiese recibida muchas clases de cocina por parte de mi madre, ella nunca tenía tiempo.

Suspiré y me acerqué al frigorífico para guardar la jarra.

—Hola. —Sentí un cosquilleo en la nunca por el roce de la respiración que me hizo cerrar la puerta de la nevera de golpe y girarme hacía Ethan.

Está demasiado cerca.

Esa cercanía me estaba poniendo demasiado nerviosa. Estábamos tan cerca que podía sentir su aliento mentolado y con indicios de alcohol.

—E-Estubiste bebiendo. —Mi voz se oía un poco temblorosa.

—Una copa, o dos. —Me sonrió arrogante, creo que dándose cuenta de que me afectaba.

Como buen chico mantuvo una distancia prudente para que los latidos de mi corazón se estabilizaran.



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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