Vehemente

Capítulo 13 Un poco más

Definitivamente Bellas Artes es para mí, hace una hora que busco información y reviso la malla curricular. Franco tenía razón, enseñan todas las técnicas artísticas: pintura, escultura, dibujo, etc. Todo lo que tanto me gusta, así que, he tomado la decisión de estudiar esta carrera el próximo año. Se lo he dicho a mis padres y ellos están de acuerdo. Sigo averiguando en mi notebook el proceso de admisión, matrícula, mensualidades y todos los trámites necesarios y la alerta de mensajes de mi celular interrumpe mi afán, desvio los ojos del portátil a la pantalla del móvil... Alex, otra vez.

Alex dice:
¿Hagamos algo hoy?
 

Amanda dice:
No puedo, tengo clases en la tarde.
 

Alex dice:
¿Mañana?
 

Amanda dice:
Debo comprarme un vestido para el aniversario de mis 
padres... 
 

Alex dice:
Ah verdad... 
 

Amanda dice:
El sábado si quieres... 
 

Me compadezco, lo he evitado mucho estos meses. 
 

Alex dice:
¡Vale! Hablamos
 

Amanda dice:
Hablamos. 
 

Suelto un suspiro, conozco a Alex desde que era niña y le aprecio mucho, pero no sé qué me pasa con él últimamente. Siento que algo ha cambiado dentro de mí, ya no disfruto de su compañía como antes ni de sus bromas y juegos, me parecen inmaduros e infantiles. Todo el tiempo pienso en Franco y deseo estar con él, mi vida gira a su entorno y ya no cabe nadie más ni siquiera Alex. 
Franco lo llena todo, este hombre me está enloqueciendo ¿será porque es la primera vez que me enamoro? Media hora más tarde, preparo mi bolso para irme a clases y bajo a la cocina para despedirme de mamá. A punto de entrar a la sede educativa, me llega un mensaje al celular. 
 

Franco dice:
¿Nos vemos hoy? 
salgo a las 7
 

Amanda dice:
donde siempre ❤️
 

Solo tengo una clase por la tarde, así que no debo esperar tanto para ver a Franco. Después de dos horas salgo ansiosa a reunirme con él y esta vez soy la primera en llegar. Hace varios días que no hemos podido vernos así que estoy impaciente. Inesperadamente, me cubren los ojos desde atrás y sonrío feliz, estoy segura de quien se trata y me giro con la intención de abrazarlo. Mi sonrisa se borra al instante, es Bruno... 
 

—¡¿Qué haces?! —Quito bruscamente sus manos que había puesto sobre mis hombros. 
 

—¿Por qué tan sola aquí? ¿quieres compañía? —En su cara se dibuja una molesta sonrisa.
 

¡Por Dios, que insistente! 
 

—¡No! ¡y déjame en paz! 
 

—¡Uy, pero si también muerde! anda la pasaremos bien... 
 

Que tipo mas egocéntrico y odioso. Lo ignoro completamente y le doy la espalda. Sin rendirse, viene y se para frente a mí. Si en este momento mis ojos pudieran aniquilar, sería culpable de homicidio. 
 

—Me gustan difíciles, como tú. 
 

Intenta tomar unos de mis mechones, pero enseguida golpeo su mano con mi antebrazo, suelta una risa burlona y justo en ese momento se oye el rugido de una motocicleta como si él mismo Franco hubiese gritado desde la acera donde acaba de estacionar. Se saca el casco y le lanza una fría mirada a Bruno, capaz de congelar la selva tropical. Corro hacia él  y entretanto que me coloco el casco lo sigue mirando en una clara advertencia de que no se me vuelva a acercar, subo rápidamente trás su espalda y sale a toda velocidad. Noto su cuerpo más tenso de lo habitual y el olor de su perfume se va mezclando con la brisa marina, una experiencia casi salvaje, posesiva. Al llegar a su casa, Franco deja sus cosas sobre la mesita de la entrada y me pregunta con cara de pocos amigos:
 

—¿Quién era ese? 
 

—Uno con problemas de autoestima —bromeo. 
 

No le causa gracia, sigue serio con la mano en la cintura, reprimiendo su rabia. Me acerco con cautela y me paro frente a él, su respiración se ha vuelto pesada.
 

—Te estás conteniendo ¿verdad? 
 

—Odio que intenten tocarte —gruñe.
 

—Que posesivo...
 

Me felicito a mi misma por el tono seductor que acabo de utilizar. <<¡Bieen, Amanda! vamos progresando>>. Franco no mueve ni un solo músculo, es tan irresistible así; serio... celoso... Su barba me hace un guiño tentador para que me acerque, apoyo mi mano sobre su pecho y de puntillas, beso sus labios y los acaricio suavemente con los míos, me separo un poco para ver su reacción... sigue serio observándome fijamente. Sin perder mi confianza, lleno su boca con mis besos de mariposa y compruebo si han causado efecto en él, la expresión de sus ojos ha cambiado, distingo un leve brillo juguetón en ellos, es todo lo que necesito para volver a la carga ahora más temeraria.
 

Estoy consciente de que juego con fuego y que puede volverse en mi contra en cualquier momento y arder en el, aún así, me arriesgo.
 

Alargo brevemente este momento de seducción y lo observo para sonreirle coqueta, sus ojos se pasean por mis facciones. Me acerco despacio y saboreo sus labios. Entre beso y beso, que invocan nuestra pasión, abre su boca lentamente dándome paso, deslizo mi lengua al interior y llama a la suya con ansias, se relaja y su respiración también cambia, de su cuerpo emana un calor envolvente, pero se hace esperar todavía más. Lo disfruta, sé que lo disfruta, la chiquilla ingenua e inexperta que seduce a un hombre experimentado como él, se ha convertido en su juego favorito. Mis manos se cuelan por la abertura de su chaqueta para llegar a su pecho, a través de su camisa, acaricio sus pectorales con la delicadeza femenina y luego las deslizo por su cuerpo hasta llegar a su cintura, se le escapa uno de sus roncos gemidos y por sus costados me abro paso para llegar a su espalda y subir por ella hasta donde mi altura me lo permite, mis manos le queman. Franco, sin poder resistir más tiempo, me toma por la cintura y desata todo su deseo contenido besándome con la intensidad de su pasión. La pasión de un hombre maduro como él. Me vuelvo loca, pero él sabe que no puede llegar más allá y sorpresivamente me alza en sus brazos.
 



VanneDiazRosas

Editado: 12.01.2021

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