Antes De Soltarte

PRÓLOGO

19/09/2019

18 años.

Aquel número que hace sentir temerosos a algunos. Donde la palabra "RESPONSABILIDAD" empieza a pegar con más seriedad y curiosidad por descubrir nuevas cosas.

Aquel dichoso número que marca el cambio de una etapa que es de la Adolescencia hacia la Adultez.

Para Rain era solamente un número más... tanto que le resultaba algo difícil de creer que había llegado a esa edad y, con ello, se sumaba el pequeño nuevo duelo que había iniciado desde que todo llegó a su fin con él.

No comprendía cómo algo tan hermoso había llegado a su fin de una manera muy dramática e inmadura.

Detestaba la idea de aceptar que le había permitido adentrarse en lo más profundo de su corazón. Aquel órgano vital importante que hace funcionar nuestro cuerpo, había sido lastimado de una manera muy abrupta.
Su primer novio, su primera relación "formal". El primer joven que la aceptó y la tomó en "serio".

Luka escuchaba atentamente cada palabra. La conocía tan bien que podía percibir cómo contenía las ganas de insultarlo. Después de todo, él no fue el único culpable de que culminara la relación.

Ambos jodieron esa extraña relación interpersonal...

-¿Por qué hacemos pagar a los demás con las mismas acciones que nos lastimaron en el pasado? -preguntó soltando un ligero sollozo.

-Porque queremos que sientan el mismo dolor o sufrimiento que nos hicieron pasar -respondió Luka.

-Duele -musitó, reprimiendo las ganas de gritar. Se sentía devastada, sin vida. Tan malditamente rota-. Prometí no volver a llorar, no volver a ser yo misma... y no volver a entregar mi corazón.

———

2018.

17 años.

Quinto semestre...

Penúltimo semestre de bachillerato y una Rain estresada y al borde del colapso por no saber qué hacer con su futuro y aquel examen que la hacía temblar. Estaba a la vuelta de la esquina.

Aplicada, tímida y risueña era aquella Rain. Disfrutaba el hecho de pensar que aquel mejor amigo que tenía Abie pudiera fijarse en ella y él solo pensarlo la hacía sentir como una tonta. Porque era tan testaruda para aceptar sus sentimientos y afrontarlos...

La primera vez que lo vio fue como un descubrimiento de algo inimaginable.
Aquel chico alto entraba al salón de clases y al ver que se acercaba a ella. Tembló. No reconocía esa emoción.
¿Por qué se sentía tan nerviosa?
Su corazón latía muy rápido. Así que evitó mirarlo... y desde ahí sus ojos habían decidido a quién mirar.

Solía soñar con la idea de llegarle a atraer al "chico de ojos cafés oscuros".

No solo físicamente, sino emocionalmente. Que todo fuese recíproco.

Es lo ideal ¿cierto?

Hay personas que dicen que no importa el físico, sino lo que lo hace ser a esa persona; actitud, personalidad, mentalidad, etc.
Pero ¿cómo podríamos fijarnos en los sentimientos si lo primero que vemos por primera vez en alguien es su apariencia?

Rain... lo conocía. Claro, no tanto como ella.

Abie solía hacer llamadas con él. Rain siempre encontraba la manera de escabullirse solo para escuchar su voz o alcanzar a ver su rostro cuando hablaban por videollamada.

Él solo sabía dos cosas sobre ella:
Que su nombre era Rain y que era la hermana gemela de su mejor amiga...

———

Habían pasado alrededor de dos horas desde que había finalizado la llamada con Luka, aún se encontraba triste y ese sentimiento tal vez perduraría por un largo tiempo.

-No te merecía -una Lizzy enojada se escuchaba por el teléfono.
Tal vez tenía razón, pero ¿por qué mierda sentía que no?

-Lo sé, pero... lo amo -vaya mentira-. ¡Maldita sea, lo amo! -reprimió un sollozo.

¿Por qué siempre tuvo que tomar la iniciativa?
No era ella.

La había tomado desde el primer día, su cumpleaños, aquel día donde inició todo, cuando por primera vez terminaron las cosas sin haber iniciado un comienzo, en la graduación y finalmente cuando "decidieron" finalizar la relación.

Siempre había sido ella.

-¿Soy mala persona o simplemente soy tan reemplazable? -la voz cortada causada por un nudo en la garganta nuevamente apareció.

Decepción era lo que sentía.

Aferrada a la idea de un "nosotros" cuando no había "existido nada".

¿Por qué intentarlo nuevamente y por qué creer que esta vez sería diferente?

Simple; falta de amor propio e idealización...

La idealización nos lleva a tomar tantas decisiones e inclusive hacernos llegar a tomar la idea de: "No ser merecedores de ser queridos, amados".

El egoísmo con nosotros mismos puede obligarnos a pensar que tenemos la culpa por hacer que las personas no sean claras y se queden en lugares donde no se sientan del todo cómodas...

––—

Al despertar nuevamente esa sensación de vacío comenzaba a inundar la habitación. Sus ojos se fijaron en aquella y única foto que tenía junto a él.
Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas, mojando aquella fotografía.




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