2019.
-¡Por fin! -exclamó al salir del examen de Estadísticas.
Había empezado el sexto semestre, habían pasado alrededor de cuatro meses desde que él y ella habían hecho.
Recuerda que al llegar a casa le escribió una pequeña nota.
Su terapia, sabía muy bien que no podría decirle de frente todo lo que sentía, así que le era más fácil escribirlo y expresarse como quisiera.
Aunque comenzó a evitarlo, no podía con la vergüenza, claramente si se lo encontraba en el camino lo saludaba por simple cortesía. Y eso mayormente pasaba todos los días, ya que tomaban la misma ruta para sus casas.
-Maldición, esta vez se pasó la profesora, ni siquiera explicó bien, espero sacar al menos un siete; es lo mínimo que pido para esta materia. -Se recostó sobre la banca.
Observaba cómo lentamente las personas (compañeros) salían y una que otra parejita se daban muestras de amor en el patio.
"¡YA NO QUIERO SER MÁS UNA ESPECTADORA!"
Sus ojos se fijaron en él nuevamente.
Parecía que estos estuvieran programados para cuándo hacerlo.
Y ahí estaba él; con aquella sonrisa tan linda. Esa tez morena que al tocarle el sol parecía brillar ante sus ojos. Toda aquella fascinación se vio afectada por ellas.
Aquellas amigas en común que tenía con Abie.
Mont y Laila.
Para la pobre Rain eran un dolor de culo. Eran las personas más hipócritas que había podido conocer. Sabía muy bien que no les agradaba, así que el sentimiento era mutuo.
A Mont le atraía Brooks, se le notaba desde lejos. Cómo su mirada se relajaba cuando él le prestaba atención, era muy obvio que sentía cosas por él. Y ella también era para nada indiscreta.
Y Laila, la persona más hipócrita que ha conocido en su corta vida. Se creía muy superior a todos, sí, bien, algo que debía de reconocer la chica era que era alguien muy inteligente y responsable.
Quería ser ellas para poder abrazarlo o al menos cruzar más de una estúpida palabra. Esa era su realidad y debía de aceptarlo.
-¿Nuevamente acosándolo, Rain? -Dio un pequeño salto.
-¡Estúpido!, casi me da un infarto -se tocó el pecho y dramatizó-, ahora por eso ve a comprarme un dulce, que se me ha bajado el azúcar -ordenó mientras le pegaba suavemente a su pecho.
-Así has de tener la conciencia, jaja. ¿Qué es lo que tanto te gusta de él? -preguntó mientras la miraba fijamente a los ojos.
"¿Otra vez?"
-Ya te dije que sí sé la respuesta, pero que no estoy 100% segura de que sea la adecuada, todo a su tiempo. -Respondió mientras apartaba sus ojos de él.
De repente, todo se sintió como en una película, la cámara lenta. Se había levantado de su silla, parecía como si estuviese buscando a alguien, Rain se limitaba a ver sus movimientos. Él seguía buscando a alguien hasta que sus miradas se encontraron. El aire se le fue, se le había olvidado cómo se debía respirar o el simple hecho de pasar saliva.
Este le dirigió una ligera sonrisa.
¿Le había sonreído a ELLA?
"Joder, Dios, ¿¡por qué me haces esto!?"
-Es tan hermoso... tan... único y especial. -Dejó salir un suspiro, no podía apartar sus ojos de él. La había dejado cautivada solo por esa simple sonrisa. Escuchaba los latidos de su corazón.
-¿Qué cosas dices? -preguntó Luka mientras buscaba qué era lo que veía u observaba-. ¡Carajo, Rain, viene hacia acá!
Salió de su pequeña burbuja de imaginación. Sus nervios se hicieron notar. Ese ligero tic en la ceja comenzó. Esto era demasiado para ella y su pobre corazoncito.
Se veía más alto de lo normal. Tras dejarlo de ver 1 mes habían pasado fractura. Ella juraba que había por al menos unos seis centímetros de más ahí. Su altura era el principal motivo por el cual le atrajo la primera vez que lo vio. Sus 1.97 cm se dejaban ver, ella suponía que era el más alto de la escuela.
Todo se fue a la mismísima mierda cuando llegó.
Él parecía observarla, con aquellos orbes color café oscuro, como si tratara de recordar cada facción de ella. Aquellos tenían un brillo algo inusual, especial y único. Tenía que levantar la mirada para verlo. Sus mejillas estaban más que encendidas, sus manos sudaban, su corazón latía muy rápido.
"¿Cómo es que una persona podía o puede causar todo eso en ti?"
Hasta la fecha aún no lo entendía.
-Rain.
Murió y revivió.
Había llegado hasta aquí. Su voz profunda, esa dulce armonía que solía amar y quería escuchar todo el tiempo.
Era como si su voz estuviera hecha para solo pronunciar su nombre, anhelaba escuchar con toda su fe y esperanza que era algo más que solo la hermana de su mejor amiga.
-Di... dime. -Y el tartamudeo apareció.
Tomó su mano. Todo su sistema nervioso se alteró.
¿Acaso hoy sería la persona más feliz del mundo?
Aquella calidez que emanaba aquel pequeño contacto le pareció tan reconfortante.
-Abie me dijo que te diera esto -fijó su mirada en los ojos de ella.
Bajó de inmediato su mirar. No estaba acostumbrada a que la vieran fijamente a los ojos.
Era su inseguridad.
-Muchas gracias, Brooks. -Susurró.
-No es nada, Rain, bueno... nos vemos. -Se despidió y alejó.
Sin ninguna duda, había alegrado su día, su existencia. La primera interacción que habían tenido y qué mejor a solas (se le había olvidado que se encontraba Luka). El chico, aquel chico que había comenzado a querer con todo su ser. No sabía cuándo comenzó a hacerlo, pero era lindo sentir algo así.
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Editado: 19.09.2026