6 meses antes de soltarte
1 semana después
Nuevamente un nuevo lunes. Nuevas aventuras y enseñanzas.
Una ojerosa y demacrada Rain se encontraba en la clase de Anatomía. Estaba un poco (un tanto) nerviosa y avergonzada. La profesora minutos atrás había dado la orden a sus compañeros, claramente con el permiso antes otorgado por estos, que se retiraran la bata y la camiseta que llevaban puesta.
¿La razón? Sería la práctica de identificar y localizar los órganos internos.
-Joder -musitó avergonzada.
No estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. Sus manos sudaban, sus mejillas ya estaban de aquel color carmesí, aquel color que él amaba ver... Esfumó cualquier pensamiento. Temía incomodar a su compañero.
-¿Estás nerviosa? -preguntó-. Toca, no muerdo -dijo con una sonrisa algo extraña.
"Esto es incómodo" pensó.
-Muy bien, chicos. Como verán, la práctica de hoy es: "Localización de los órganos internos". Cada uno tendrá a su pareja. Por comodidad de nosotras, solo por esta vez les pedí a los jóvenes que se retiraran la camiseta. Pero, si alguna gusta, puede hacerlo también, siempre y cuando lleve una de tirantes por debajo. Sin más que decir, pueden empezar.
"Dios, ayúdame."
Ligeramente acercaba su mano hacia la clavícula de su compañero, no sabía si debía de presionar o solo pasar su mano como un simple y ligero roce. Todo era tan... complicado y estresante para ella. Lentamente iba desplazándose hacia abajo, localizando las primeras costillas; esto le permitiría encontrar e identificar dónde se localiza el corazón.
Tenía que quitarse la pena, total, solo debía de hacer un poco de presión y así seguir hasta llegar a la cuarta costilla.
-Disculpa si te lastimo. Si es así, házmelo saber, por favor -musitó avergonzada, sin mirarlo a la cara.
-No te preocupes. Tómate tu tiempo.
Habían pasado cinco minutos y aún no encontraba el bendito corazón. Desesperada y al borde de un colapso mental, quería salir de ahí.
No lograba concentrarse y no estaba ayudando que aquel chico tratara de hacerle la plática.
-Está complicado, ¿verdad? -preguntó mientras observaba cómo una desesperada Rain estaba al borde de mandar todo al carajo-. Sabes, me pareces interesante... o un poco misteriosa. Me he dado cuenta de que tú y tus amigas no le hablan a los demás, ¿les caemos mal o...?
Lo interrumpió.
-Podrías guardar silencio, por favor. Estoy tratando de concentrarme -soltó de golpe.
No lo conocía, pero le agradaba; sin embargo, no era el momento para ponerse a platicar sobre cosas sin sentido e importancia.
Al menos para ella.
Su mente comenzó a divagar, entre tantos temas que vendrían en el examen -sería la próxima semana-, lo único que se le había pegado como una goma de mascar en el estómago. El tema relacionado a las cavidades corporales: craneal, torácica, abdominal y pélvica. Un tema bastante sencillo, tan sencillo que solo sería cuestión de tiempo para que toda esa información se esfumara como él...
"¡Maldita sea!"
Su mente, en estos últimos días, había decidido jugarle una broma de mal gusto, incitándola a meterse al chat y releer los mensajes que en algún momento llegaron a intercambiar...
¿Por qué tuvo que finalizar de esa manera?
¿Realmente la había llegado a amar?
No había tiempo para preguntas, pero le era imposible no pensar en eso.
-¡Oye! -llamó.
-Dime -respondió.
-Estás presionando muy fuerte -dijo, con un ligero gesto de dolor.
Alejó rápidamente los dedos, ligeramente una facción de preocupación se colocó en su rostro. Una ligera marca rojiza comenzaba a pintarse en el pectoral derecho, en la tez pálida de su compañero.
-Lo siento mucho, no fue mi intención -tomó su mano y se disculpó, pero una mueca de disgusto apareció en su rostro. Se estaba riendo, como si no le importara lo que había pasado.
"¿Qué es lo gracioso, estúpido?"
-No tienes por qué alarmarte -trataba de aguantarse, pero al mirarla comenzó a reírse como si una persona se hubiera caído-. No estabas en este mundo, por lo que veo -frunció el ceño, haciendo un pequeño mohín de disgusto ante su declaración.—Pero creo que ya por fin localizaste el corazón.
Tomó su mano y la colocó en la ligera marca.
Se emocionó tanto que sus ojos brillaron...
-Es verdad -soltó una risa baja-. Me alegro de haberlo encontrado. Muchas gracias por no apresurarme -le dirigió una sonrisa tímida.
-No agradezcas. ¿Ahora quieres intentar localizar tu corazón?
"¿Mi corazón?"
¿Era buena idea permitir que alguien más tocara aquel órgano tan valioso y solo tocarlo así sin más?
Lo dudo, pero accedió.
-Claro... pero ¿no quieres intentar localizarlo ahora conmigo? Digo, si no tienes ningún pro...
-No tengo ningún problema, pero no quiero incomodarte. Mejor lo dejamos así, ¿de acuerdo? -le sonrió.
-De acuerdo.
---
Había llegado a casa. Agotada tanto física como mentalmente. Habían pasado exactamente dos semanas desde la última llamada, mensaje, el último adiós y el último "te amo"...
"Nuevamente, una mentira."
La ruptura fue repentina o, al menos, así lo había sentido ella. Con tantas preguntas que quiso realizar y con tanta angustia de saber las respuestas...
Al parecer, su hermana mayor y su madre ya lo veían venir. Sabían que una relación así no funcionaría y solo terminaría destrozándola.
¿Duele?
#1688 en Otros
#67 en No ficción
#5073 en Novela romántica
#juvenil, adolescencia y adultez, #novelajuvenil #romance #drama
Editado: 19.09.2026