Antes De Soltarte

II

2018.

Una tímida Rain observaba a Brooks desde lejos (ese es su nombre); se concentraba en mirarlo. Aquellos ojos tan cafés, esa sonrisa que le era tan contagiosa. Sin pensarlo, se había convertido en su actividad favorita del día.

La rutina comenzaba de la siguiente manera: llegar a la escuela y esperar a que fuera la hora del descanso. Salía a todo lo que daba. Se colocaba siempre en el barandal; debía de alzarse un poco de puntas, ya que este le quedaba un poco alto. Y así era: ella observándolo desde ese lugar y él solo coexistiendo en la propia galaxia que ella había creado (claramente, producto de su imaginación).

Temía ser descubierta por él.

Él se encontraba con Abie. Abie era lo contrario a ella: introvertida, pero cuando entraba en confianza se volvía alguien graciosa, amistosa y, en algunas ocasiones, directa. Y Rain era todo lo contrario: caótica, rebelde, extrovertida.

Aún no entendía muy bien aquel temor.

¿Por qué temer a los sentimientos que empiezas a tener hacia alguien?

Claro, no era cualquier persona... ERA el mejor AMIGO de su hermana gemela; para su pensar, eso no era para nada bueno.

Y el pensar en ello la hacía divagar en situaciones como: ella y él, él y ella, estando en una relación, y si esta no funcionara, podría, por su culpa, arruinar aquella amistad que Abie y él tenían. No quería ser la mala de la historia.

Y claramente no podría cargar con la culpa.

Luke la observaba detalladamente, como tratando de descifrar qué era lo que sobrepensaba aquella cabeza suya.

Su confidente, su mejor amigo.

A simple vista podía parecer un chico algo serio, pero cuando te tomabas el tiempo de entablar conversación o de conocerlo, te percatabas de que era el ser humano más empático que pudieses conocer.

-¿Por qué te gusta? -preguntó.

Esa pregunta había sido el misterio de toda esta travesía.

¿Por qué le gustaba?

Tenía infinidad de respuestas, pero ninguna parecía convencerle... porque no entendía muy bien sus sentimientos.

¿Cómo sabías que alguien te gustaba o te atraía de manera romántica?

Sabía que le gustaba por varias razones, pero dudaba si esas razones serían dignas de expresar...

-Mmmm... no lo sé, solo sé que me gusta. ¿No te ha pasado que sientes atracción, ya sea sexual o sentimental, hacia una persona, pero no sabes por qué? Bueno, ese es mi caso -respondió sin dirigirle la mirada, ya que estaba atenta a cada movimiento de Brooks.

-Ahora que lo pienso y analizo bien -frunció un poco su ceño-, siempre sé por qué me gustan las personas con las que he salido, pero bueno -dejó salir un suspiro-, ya deja de mirar al pobre muchacho.

"¡Pídeme otra cosa, menos eso!"

-Déjame -bufó-. Son los únicos momentos en donde puedo ver...

Ahogó un grito...

Podía jurar que su cara estaba tan pálida como si hubiera visto alguna actividad paranormal. Comenzó a alterarse...

"Carajo".

Y ahí él se encontraba, viéndola directamente a los ojos. A pesar de la distancia que los separaba, podía sentir aquella tensión para nada bonita. Sentía cómo su estómago le recordaba que el desayunar ya comenzaba a afectarle; la bilis estaba preparándose para salir. Se negaba a encontrarlo normal que una sola mirada pudiera ocasionarte nerviosismo y ansiedad...

"¡Estúpida, haz algo, no te quedes como una maldita acosadora!"

Entró en pánico, empujó de un golpe a Lukas y se metió rápidamente al aula de clases. Su cuerpo temblaba; quería matarse porque lo más probable es que él ya hubiera descubierto que lo espiaba secretamente. Bueno, "espiar" es una palabra fuerte, así que lo admiraba a lo lejos.

Se cubrió el rostro con sus manos y dejó salir un grito ahogado de vergüenza.

"Lo siento, Dios, he pecado".




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