Aquel que observa entre las sombras

Capitulo 1

Elara tenía diecisiete años, y la mayor parte de su vida había aprendido a vivir con el silencio que los demás llamaban soledad. Su casa era una pequeña construcción de piedra al borde del pueblo, donde los árboles crecían más altos y la niebla tardaba más en disiparse.
—Solo son imaginaciones tuyas —le decían en la escuela—. Las sombras no tienen vida.
Pero ella sabía que no era así.
Cada noche, cuando apagaba la vela, sentía que algo cambiaba en la habitación. El aire se volvía más suave, como si alguien estuviera respirando cerca. Y en los rincones más oscuros, donde la luz no llegaba por completo, las sombras se movían con una lentitud deliberada, como si observaran cada uno de sus movimientos.
No era miedo lo que sentía. Era… compañía.
—Buenas noches —susurró esa noche, arropándose con la manta de lana—. Sé que estás ahí.
Por un instante, creyó ver que la sombra junto a su ventana se alzaba un poco más alta. Una brisa ligera rozó su frente, aunque la ventana estaba cerrada.
En el pueblo, la gente contaba historias sobre ella. Decían que hablaba con el vacío, que las sombras la obedecían, que estaba marcada por lo oscuro. Nadie se acercaba demasiado. Nadie excepto esa presencia invisible que siempre estaba ahí.
—Ojalá pudiera verte —murmuró, cerrando los ojos—. Ojalá supiera tu nombre.
Y en la oscuridad, por primera vez, algo cambió. No hubo voz, pero sí una sensación cálida que la envolvió como un abrazo silencioso. Como si él hubiera escuchado su deseo… y lo guardara para un momento aún lejano.




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