CÓdigo Rofreya: Los 4 Herederos

PRÓLOGO: LA ÚLTIMA NOCHE EN ROFREYA

Rofreya no estaba muriendo, la estaban matando.

El cielo de 4 lunas se había vuelto rojo por los portales de Seraphine y el Consejo había caído. Rofreya estaba sumergida en el fuego, mientras que en el Templo del Núcleo, cuatro guardianes sostenían a cuatro bebés que acababan de nacer eran los últimos rofreyans puros.

Silen, Guardiana de la Mente miró la esfera de luz que era el corazón de su planeta, latía débil.

— Si se lo queda completo va a poder abrir portales a cualquier planeta y conquistarlos. Incluyendo a ese planeta primitivo que encontramos, el azul—dijo

El más joven, Vark Guardián de los Caminos, negó con la cabeza, tenía a su bebé en brazos, no podemos vencerla pero, podemos esconderlos.

La propuesta era un sacrilegio, partir el Núcleo, no querían pero no tenían de otra y lo hicieron.

Pusieron a cada bebé sobre la esfera, cada uno absorbió un fragmento.

La primera bebé absorbió la Mente.
La segunda, el Tiempo.
El tercero, la Fuerza.
El cuarto, el Camino.

Al hacerlo, en el cuello de cada bebé se marcó la misma señal: cuatro puntos de luz en forma de luna creciente, era la Marca de Rofreya.

La Guardiana de la Mente los detuvo antes de cruzar—"Si vamos a esconderlos, tenemos que darles sus nombres verdaderos ahora, así Rofreya los guardará en su corazón y los reconocerá cuando vuelvan.

Levantó a su hija—"Tú te llamarás AELIRA, Guarda-memoria" porque vas a ser la única que recordará quiénes somos cuando todos los demás olviden.

La segunda, Mira Guardiana del tiempo levantó a su bebé, la bebé no lloraba, miraba fijo un punto donde todavía no pasaba nada —"Tú eres Nova, Ojo antes del tiempo", naciste con un segundo en la mano.

Kael, Guardián de la Fuerza levantó al tercero, el bebé tenía los puños cerrados, — Tú eres THAELOR, Corazón y escudo."

Y el más joven, Vark, guardian del camino levantó al último, el más pequeño, el que había absorbido el fragmento más peligroso —"Tú eres EZRION, Abre-caminos. Perdóname por lo que te va a tocar cargar hijo mío".

Los cuatro nombres retumbaron en el templo, el Núcleo los reconoció y las marcas brillaron.

Aelira - luz violeta
Nova - luz azul
Thaelor - luz roja
Ezrion - luz blanca

Seraphine golpeó la puerta del templo, su voz se escuchó, dulce y venenosa. —Guárdenlos si quieren, en cualquier planeta que los escondan, los voy a encontrar, porque la marca brillará tarde o temprano y yo veo todo lo que brilla."

El Guardián del Camino abrió el portal, la luz azul de la Tierra se veía al otro lado, lluviosa y ruidosa.

Saltaron uno por uno con sus bebés en brazos cayendo en la Tierra, era de noche y llovía. Estaban heridos, la luz de Rofreya se les escapaba del cuerpo.

— Nos va a encontrar si nos quedamos juntos"— dijo Silen,— "Cuatro fragmentos juntos brillan demasiado, tenemos que separarnos y ser muy sigilosos.

"Un pacto entonces"—dijo el Guardián de la Fuerza— " Todos tenemos que decirle la verdad a nuestros hijos así los protegeremos mejor hasta que la marca despierte por sí sola y puedan entender cual es su destino, vivirán como humanos aquí en la Tierra, y nosotros viviremos como padres normales también ".

Se separaron en cuatro direcciones distintas en la misma noche lluviosa, sin decirse a dónde iba cada uno, sin apellidos, sin rastro.

Y desde esa noche durante 19 años, los guardianes tuvieron que llevar una vida común y corriente en la Tierra para poder sobrevivir ellos y sus hijos.

Pero pronto vendría lo que tanto temían los guardianes...
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