ELÍA DONSON
De regreso a casa mi cabeza no dejaba de dar vueltas. Pensar en mi padre biológico no ayudaba mucho la verdad. Tenía curiosidad sobre muchas cosas:
¿Dónde estará?
¿Por qué se fue?
¿Por qué mamá terminó con alguien así?
No es que le tuviera rencor a mi padre biológico, al menos no hasta saber la verdadera razón por la que se fué. Sin embargo, mi padre falso. Con él tenía de sobra varios argumentos de mi odio.
Agite la cabeza de un lado a otro, ya no tenía que seguir pensando en esto. No me hacía bien y tampoco es que quisiera hacerlo. Además, en el fondo me sentía un poco apenada.
Sobre todo con Jett y su hermana.
Jett es...
Jett es muchas cosas. No puedo clasificarlo en una sola cosa. Es amable, divertido, un poco arrogante, carismático, ingenioso. Es un chico increíble.
Y esa es la razón por la que me da miedo herirlo. Y al mismo tiempo no quiero estar con él. Es un poco egoísta que lo diga, Pero Jett viene de una familia en dónde se aman, se respetan, se apoyan. Viene de un lugar familiar y estable.
Yo no. Yo estoy llena de heridas. De un pasado que por más quisiera borrar, me persigue. Él no se merece estar con alguien tan rota como yo. Cerré los ojos con presión, sintiendo como una pequeña lágrima se deslizaba por mi mejilla.
¿Por qué no podía dejar de sentirme así?
Es como estar acompañada, Pero seguir sintiendote sola. Tengo a Rachel, a mi madre, incluso puedo decir que a Jett, pero ¿Entonces, porque me sigo sintiendo así?
Vacia...
Y sobre su hermana no podia dejar de sentirme mal, aunque admito que senti una ligera frustracion por Jett, creo que no se daba cuenta que su hermana, realmente algo le dolia, pero que no sabia como poner en palabras. Despues de todo, tenia un punto por enojarse, yo no habia sido muy considerada en nada, ni siquiera me ofreci para ayudar en algo, estaba tan metida en mis propios problemas que se me olvido que existian mas personas a mi alrededor.
Algo que tambien me tenia con pendiente era mi madre, aunque me mintio no me gustaba estar peleada con ella, despues de todo yo no era la unica que estaba pasando por algo dificil, tenia que lidiar con cosas sobre mi padre, todavia con la preocupacion de que no llegue a casa, asi que yo tambien le debia una disculpa.
Di un gran suspiro pesado y choque contra alguien. Alce la vista y si ya venía sintiendome mal, ahora esto iba a empeorar.
A la persona que justamente menos quería ver, me la cruzo. Matías...
—Hola, Elia.
Me crucé de brazos y di un paso hacia atrás sintiéndome muy incómoda.
—Hola, Matías.
Note el silencio entre nosotros, era tan denso e incómodo que se sentía en el aire. Siendo honesta, no lo quería ver, solo quería ir con Rachel, tenía un toberllino de emociones.
—¿Algo que decirme? —anuncie para cortar la tensión entre nosotros.
—No. —me miro a los ojos durante un segundo para luego desviar la mirada. —Bueno..., en realidad si. —volvio a mirarme. —Yo se que las cosas entre nosotros, no acabaron bien, pero quiero pedirte otra oportunidad.
—¿Otra oportunidad? —repeti con enojo. —Eso no sucederá.
—Eli, pero...¿Por qué no? Lo podemos volver a intentar. —tomo mis manos con delicadeza. —prometo hacer las cosas bien, está vez.
Retire mis manos con brusquedad y lo vi a los ojos sintiendo como la paciencia se me estaba agotando.
—Es que no hay oportunidades Matías. Y te voy a enumerar porque, Número uno: Me engañaste y no con una. Ni con dos. Me engañaste con tres. Y ¿Sabes que es lo peor? Que lo quisiste todavía intentar con Rachel.
—Eli, ya te lo había explicado. —dio un paso hacia a mi, mirándome con tristeza. —Fue en un momento de debilidad. Yo te amo a ti.
—Ay no, matias. Vete con otra a darle ese cuento. Me tienes harta. —me acerco a él y lo miro a los ojos. —Y que está sea la última vez que me buscas.
—Pero, Eli...
—Y no me digas Eli, por milésima vez. Adios.
Me di la vuelta para irme, de verdad estaba totalmente molesta, ya ni siquiera le había dicho las otras razones. Aunque tampoco es que me mueriera de ganas perder mi tiempo en nombrarle todos sus errores y las razones de sobra por las que no volveria con el.
Camine hasta llegar a casa, puse las llaves sobre la mesa de comedor y me senté en una silla sintiendome agotada y frustrada. Era como una bola de nieve que a paso que avanzaba, se volvia mas dificil de detener. Me fije un momento en el silencio que habia en la casa, lo cual tal vez significaba que no estaba ni mi madre, ni Rachel, ni su madre.
Suspiré pesadamente apoyando mi frente contra la mesa deseando que esto fuera un mal sueño y despertar.
De pronto esa voz sonó por la habitación.
—Pues no pareció la mejor noche de tu vida si fuiste con Jett ¿Qué, tal mal lo hizo?—hablo con una sonrisa Rachel.
—Rachel...—sonreí con tristeza.—esto no es por Jett, simplemente estoy estresada, de lo que va de mi día, lo más bonito han sido tú y el.—solté.
—Ese chico te ha vuelto una cursi, hacia rato que no me decías algo más que «Te quiero».—se sentó en una silla a lado mío.—Ahora cuentale a tu hermana que es lo que te pasó.—me golpeo levemente mi mano con insistencia de saber.
Suspiré, pues no sabía con que empezar.
—Bueno ¿Con que inicio?
Rachel me miró atentamente como si fuera a escuchar el mayor chisme de toda su vida. Se levantó y fue hacia la cocina lo que supuse que era para tomar un té o café, ella amaba hacer eso.
—Con lo que sea, tu habla, yo te escucho.
Suspiré de nuevo. La verdad, no tenia muchas ganas de hablar, pero supongo que me haria bien un poco soltar lo que tengo dentro, despues de todo, ella es mi mejor amiga.
—Bueno, mi papá no es mi papá en realidad, mamá me mintió sobre prácticamente toda mi vida, Jett y Dylan son mejores amigos y a ambos les gusto. Mas aparte me tope con Matias y me pidio regresar, cosa que si no lo deja de hacer, me volvera loca. Fin del reporte.