Blanca: mi prometido tampoco me quiere. El me acaba de decir que soy gorda y fea, así que le di una bofetada cuando escuche sus palabras, además cuando termine de hacerlo el me beso a la fuerza. Él sabía que era mi primer beso y no le importo.
Sebastián: así que él te dijo todo eso y por si fuera poco te beso. Esto no puede quedarse así, porque nadie tiene ningún derecho de menospreciar a ninguna de mis hijas, pero ahora mismo terminare con ese compromiso para que no tengas ninguna necesidad de volver a verlo.
Luciana: dejaremos las cosas en manos de tu padre. Porque él se encarga de hacerlo y ahora que estamos juntos debemos de pasar a cenar.
El saca de su bolsillo su teléfono y a los pocos minutos contesta su consuegro y lo primero que dice es que su compromiso estaba cancelado y con esas últimas palabras cuelga la llamada. Ellas esperan a que termine con su llamada para después levantarse de su asiento y de esa manera se dirigen al comedor y cuando lo hacen toman asiento.
En la casa de la familia Reynolds
Leonardo: me puedes decir que fue lo que hiciste para que tu suegro cancelara tu compromiso. Pero me doy cuenta de que eso era lo que esperabas.
Fabián: solo le dije un comentario sobre su apariencia física y por eso se molestó conmigo. Además, como su padre ya lo cancelo no tengo ninguna necesidad de casarme con ella.
Leonardo: entonces hasta mañana le pedirás una disculpa. Porque no quiero ningún problema con su padre sabiendo como protege a cada una de sus hijas.
Fabián: el día de mañana la visitare y reconozco que no me medí con mis palabras al hacer ese comentario que seguramente la lastimo.
Leonardo: llegue a pensar que estabas enamorado de ella. Pero pensándolo bien no es necesario que vayas, así que lo tendré que ser yo.
Él mira a su padre sin entenderlo, solo que el iría a verla. Fabián no pensaba olvidar el beso que le dio y desde ese momento algo cambio en el.
En la casa de la familia McCartney
Helena: no saben cómo extrañe estar en casa. Ahora que estoy aquí me siento libre, ya que necesito olvidar para empezar de nuevo con mi vida.
Sebastián: eres libre de tomar tus propias decisiones. Nada más que llego el momento de que nos vayamos a dormir a nuestras recámaras.
Luciana: su padre, tiene razón. Necesitamos descansar y mañana será simplemente un nuevo día, así que quiero que sonrían.
Ellos se levantan de sus asientos para ir a sus recámaras. Helena cuando llega a la suya se empieza a poner su pijama y al momento en que termina se acuesta en su cama y a los pocos minutos se queda profundamente dormida.