En la mañana siguiente
Dastan: estoy listo para traer a mi mujer de regreso. Además, no pude dormir y es que estaba acostumbrado a dormir a su lado.
Alexander: debería de esperar más tiempo. Porque si va a verla ahora no dejaran que la vea y mucho menos si esta su padre en casa.
Dastan: solo pienso reclamar lo que es mío. No pienso permitir que nadie me impida verla, ya que nadie tiene ningún derecho de decir por mí de nuevo.
Alexander: la señora simplemente decidió divorciarse de usted. Ella hizo lo que siempre había querido que hiciera desde un principio.
Dastan: no espere que las cosas pasaran de esta manera. Pero necesito recuperar a mi esposa y eso es lo que pienso hacer este día.
Él se levanta de su asiento para salir de su despacho, Alexander lo sigue, ellos a los pocos minutos llegan a la salida y cuando lo hacen se suben a su auto y de esa manera ellos se dirigen rumbo a su destino.
En la casa de la familia McCartney
Fabián: solo he venido hablar con mi prometida. Necesito decirle a usted que no tiene ningún derecho a cancelar nuestro compromiso.
Sebastián: acaso pensabas que mi hija iba a continuar con su compromiso después de como la trataste el día de ayer. Sabias perfectamente que las cosas nunca iban a quedar así.
Fabián: sé que cometí un error y por esa razón he venido a pedirle perdón por mi mal comportamiento con ella. Precisamente por esa razón necesito verla.
Sebastián: mi hija no tiene ninguna necesidad de verte y será mejor que te vayas ahora mismo. Necesitas recordar que dejo de ser tu prometida.
Fabián: no pienso irme de este lugar hasta verla. Además, yo pienso casarme con Blanca, aunque a usted le moleste, ya que ella siempre ha sido mi prometida.
Ellos siguen conversando y dejan de hacerlo cuando ven a Dastan entrar por la puerta. Nada más que a Sebastián se les olvide decirles a los sirvientes que no los dejaran pasar y ante él tenía al ex esposo y al ex prometido de cada una de sus hijas.
Sebastián: pensé que después de que mis hijas decidieran dejarlos no los volvería a ver. Pero la presencia de cada uno de ustedes me desagrada demasiado.
Dastan: solo he venido por mi mujer, suegro. Necesito recordarle que usted menos que nadie tiene ningún derecho de interferir en nuestro matrimonio.
Sebastián: te advertir muchas veces que no la hicieras sufrir y eso no te importo. Solamente que mi hija decidió divorciarse de ti, deberías también olvidar que su matrimonio algún día existió, pero la próxima vez elegiré un buen esposo y esto también te lo digo también Fabián. Espero que esta sea la última vez que intentan acercarse a ellas, porque no pienso permitir que eso pase.