En las montañas de Svaneti, donde la nieve cubre los caminos durante buena parte del año y las antiguas torres de piedra parecen vigilar los pueblos desde lo alto, existe una historia que los habitantes de Ushguli prefieren no contar a los viajeros.
Hablan de un hotel antiguo apartado del pueblo, construido cuando aquellas montañas todavía eran mucho más inaccesibles de lo que son ahora. Algunos dicen que lleva décadas abandonado; otros aseguran que todavía recibe huéspedes.
Nadie parece ponerse de acuerdo sobre su nombre.
Pero cuando alguien pregunta por la habitación número trece, las respuestas siempre son las mismas.
—No preguntes por ella.
Dicen que no aparece en los planos del hotel, que no tiene un número en la puerta y que oficialmente, no sigue funcionando su piso. Sin embargo algunas noches aparece una llave en recepción.
Una llave vieja con el número 13 grabado en una pequeña placa de metal.
Los habitantes más antiguos del pueblo aseguran que quienes reciben esa llave nunca deberían utilizarla. Porque, según cuentan detrás de aquella puerta no hay una habitación normal.
Hay fotografías.
Fotografías antiguas de huéspedes que alguna vez pasaron por el hotel y que después desaparecieron sin dejar rastro.
Y algunas veces, aparece una fotografía que no debería existir.
La del huésped que acaba de recibir la llave siempre tomada un día después, siempre dentro de la habitación y siempre muestra lo mismo.
Al huésped... muerto.
Quien entra a esa habitación y no encuentra las fotografías la primera noche, está destinado a morir a la siguiente.
#596 en Thriller
#1525 en Otros
#264 en Relatos cortos
terror muerte, secretos hotel abandonado, terror psicológico y paranormal
Editado: 06.10.2026