Misha no tenía tiempo para preocuparse por la herida de su brazo, tenía que llegar al lugar seguro para que Sparkle estuviera bien y pese a su concentración aparente, no podía evitar soltar algunos quejidos al mover su bazo, pues era un dolor punzante que le recorría todo el brazo hasta las muñecas y estaba segura de que le había provocado fiebre. Era la primera vez que le disparaban y estaba asustada con razón.
La mujer condujo a las afueras de la ciudad en apariencia pero antes de cruzar realmente los límites de la misma, dio vuelta a la derecha rumbo a una salida que parecía ir a un subterráneo que debería estar cerrado, pues tenía muchos letreros de que era peligroso estar por la zona por constantes derrumbes y aparente remodelación. Con todo y eso, no había vigilancia, más bien, parecía una salida totalmente abandonada. Había incluso algunos vehículos ahí, abandonados, con piezas faltantes o bien, completamente hechos pedazos.
Tras un rato de oscuridad, un rato bastante largo, finalmente la luz comenzó a iluminar la salida.
El destello dejo ver lo que parecía una ciudad subterránea, aunque quizá era una exageración describirla así, al menos eso pensó Hela pues en realidad eran casas bajitas, hechas de láminas o ladrillo de forma descuidada, con pocos sonidos a diferencia de arriba, con una iluminación artificial abundante y con el cielo parcialmente cubierto, pues había destellos que dejaban entrar la luz y los sonidos de arriba, como si arriba todo estuviera sobre puentes y quizá era el caso.
—Ya he visto una ciudad subterránea…— Radis no pudo evitar asomarse para ver más de la ciudad.
—Sí, pero esta no parece la gran cosa ¿No?— Kayo no paraba de mirar las estructuras que estaban hechas de lámina oxidada y que parecía que en cualquier momento, con un viento fuerte o no tan fuerte, podrían terminar derribándose.
Sparkle miraba el lugar entre sus brazos, apretándolos con fuerza. No le gustaba para nada ese lugar pero casi sabía que irían ahí.
La mujer se detuvo frente a una casa de ladrillo pintado de rojo, aunque desgastado de solo un piso y con las ventanas cubiertas de papel periódico. Eso fue previamente preparado por Misha para evitar miradas curiosas hacia dentro. Era mejor eso a colgar cortinas que llamarían más la atención.
—Definitivamente pasaremos desapercibidos— Aseguro Radis, poniendo los brazos en jarra al mirar la casa desde afuera.
—Si no lo hacemos aquí, no lo haremos en ningún lado— Le complemento Kayo, haciendo una mueca. En su mundo había muchas de estas casas pero no pensó verlas en un Oasis como ese.
— ¿Qué es…?
—Les explicare adentro— Misha abrió la puerta de Sparkle quien bajo y entro en la casa como si nada, dejando a todos atrás, entonces la pelirroja volvió a mirar a sus acompañantes— Es mejor no llamar la atención aquí.
Hela noto algunas miradas de los vecinos aunque estos no parecían peligrosos en general, aun así, no dudo en entrar a la casa con todos con mucha rapidez.
—Mantén la vigilancia, Gerard.
—Sí, maestra— Aseguro el chico, moviendo las cámaras que le puso al auto, a las paredes de la casa.
— ¡Estas herida! ¡¿Por qué no nos dices?!— Radis fue la primera que se percató de la sangre en el hombro de Misha y la llevo hasta una silla, limpiando esta con la mano muy rápido y de forma descuidado para proseguir a ayudarla a retirar el saco agujerado y a romper la blusa blanca que llevaba— ¡Maestra, podría…!
Hela se acercó a ayudarla y a aplicarle primeros auxilios.
Ya dentro, notaron que Sparkle estaba tumbada en un sillón, despreocupada. Parecía bastante familiar para ella, al grado de quien incluso parecía perdida en sus pensamientos, mirando el desgastado techo.
—Supongo que tienen muchas preguntas— Misha hizo una mueca cuando Hela comenzó a tratarla, limpiando su heridas para después aplicar aquellos parches que ayudaban a cerrar las heridas y a casi desaparecer las cicatrices— Este lugar es…
—No es— Sparkle interrumpió, mirándola, ahora estaba al frente, aun en el sillón, con los pies pegados a la pared y la cabeza colgando. Ambas parecieron llegar a un acuerdo silencioso.
—Logre hacerme con los derechos de esta casa hace tiempo y la mantuve escondida incluso de nuestras declaraciones de impuestos para usarla en caso de emergencia, de todos modos, una propiedad aquí no es muy cara, si soy honesta— Misha volvió a saltar debido al dolor pero se mantuvo quieta— La cosa es que es el lugar más seguro que conocemos ahora y está en la zona más segura que podríamos pensar.
— ¿Segura?— Kayo miro a todos lados.
—Pese a lo sucio del lugar, la realidad es que nadie pensaría en venir aquí y menos gente de arriba…
—En eso tienes razón ¿Quién querría venir a este lugar horrible? Es sucio y está lleno de gente sin talento, al fin y al cabo es el vertedero para aquellos sin talento— Agrego Sparkle fríamente— ¡Ya no me compraron mi helado, Misha!
Kayo pensó que era un comentario grosero, aunque se alivió al notar que se había recuperado del impacto de hace un rato. No sabía si eso era bueno o no. Y tampoco sabía si era bueno que la mirara tanto.
—De todos modos ¿Qué es… esta zona?— Preguntó Hela con genuina curiosidad.