Princess Darkness

La Ruptura

Llegó un mensaje al teléfono de Darkness. Era un grupo que Maurin había creado. Entró a ver y vio varias personas agregadas; entre ellas estaba Calavera. Por fin algo de compañía, aunque fuera virtual. Empezó a leer los nombres: Shadow, Mystica, Princess of Luna. Vio a Calavera y pensó en voz alta: “Son góticos”.

Calavera fue el segundo en escribir después del saludo de Maurin. Su mensaje era largo, parecía una sesión con un psicólogo, contando lo que sentía por dentro. Darkness también notó que casi todos los nombres tenían que ver con la cultura gótica, hasta que alguien escribió: “Bendiciones”. Eso hizo que regresara el Calavera de antes, el que molestaba a todos, el que quería verse malo. Le empezó a decir cosas, pero Darkness lo callaba. A veces podía controlarlo, a veces la situación se le escapaba de las manos.

En el grupo también apareció una wiccana, que llamó la atención por identificarse como bruja moderna. El circo seguía en gira; Maurin solo creó el grupo y desaparecía seguido, pero ya había dejado un espacio activo. Ella los mantenía unidos, aunque no estuviera presente.

Todas las noches, después de las 7 p. m., empezaban los mensajes. Y ya sabemos quiénes no fallaban: Calavera y Darkness, que estaban saliendo de la soledad. La situación se asemejaba a cuando un vampiro mudo de colmillos y le vuelven a salir: solo querer usarlos después de haber pasado tiempo sin ellos.
Darkness mandó el link de las transmisiones de Cornelius, un gótico que transmitía solo para la comunidad oscura. Se mandaban mensajes en Instagram, pero se la pasaban en los lives. En cada transmisión, Cornelius aparecía iluminado apenas por una lámpara vieja, como si estuviera tocando desde un sótano abandonado. La cámara temblaba ligeramente, y detrás de él se veía una sombra que nunca terminaba de definirse, como si alguien más estuviera ahí, respirando fuera de cuadro.

Lo curioso era que Cornelius casi nunca tenía visitas. El contador del live siempre marcaba “1”. Ese “1” era Zombi. Su único fiel seguidor. El único que nunca fallaba. Mientras todos entraban y salían, Zombi permanecía ahí, silencioso, como si fuera parte del mismo cuarto oscuro donde Cornelius ponía canciones goticas.

Calavera retomó fuerzas. Cargó energía con esa comunidad pequeña y también peleaba con Ian, el cristiano del grupo. Darkness se llevaba bien con todos, en especial con Shadow, la que más se asemejaba a su estilo gótico. Era un grupo especial: diferentes culturas, nacionalidades y estilos de gótico.

En la calle, Calavera regresó a lo mismo: tratar de meter miedo a la gente. Pero esta vez lo hacía con intensidad. Ahora sí lograba asustar. La etiqueta de bufón desapareció por la presencia que poseía. Darkness también trataba de ayudarlo.

Incluso Darkness fue a una entrevista de trabajo y lo llevó para aplicar por un puesto laboral. Gracias a que ella lo acompañó, ese mismo día le dieron un puesto importante, aunque no sabía hacer nada. Lo pusieron en el área de transporte, donde debía mover mercancía con los carros de la empresa. Pero Calavera no entendía la responsabilidad: los manejaba jugando, acelerando sin sentido, dando vueltas bruscas como si estuviera en una feria. En una de esas, perdió el control y volcó uno de los carros, dejando la mercancía tirada y causando un desastre.

El gerente lo llamó para hablar del accidente. Calavera llegó con la misma actitud desafiante de siempre. El gerente le reclamó su comportamiento infantil, la falta de seriedad y el daño causado. Calavera se encendió. Levantó la voz, se acercó de más y quiso pegarle, pero los demás empleados se metieron antes de que pasara algo. Lo sacaron del lugar y le dijeron que no regresara.

Al otro día ya no volvió. Darkness, apenada, fue a pedir disculpas al gerente. Se sintió avergonzada por haberlo llevado y por el comportamiento de Calavera. Ese mismo día se enojó con él. Le advirtió que, si no cambiaba, dejaría de hablarle. Muchos años soportándolo habían llegado al límite.

En presente, ellos dos mantenían una tensión constante. En los grupos, Darkness trataba de no arruinar el ambiente; sabía que, si ella respondía de más, Calavera explotaba. Él siempre estaba fastidioso, buscando pleito, buscando atención. El grupo tenía un propósito claro: servía como localización del circo. Maurin comentaba por dónde iba el circo, y a veces Luna también se ausentaba porque ella formaba parte del mismo circo. No todos estaban conectados al mismo tiempo, pero el grupo seguía activo gracias a los que nunca fallaban.

Calavera estaba harto de que Darkness le dijera que tenía que cambiar. Ella llevaba años diciéndole lo mismo, y él nunca hacía caso. Esa noche, en pleno live de Cornelius, la discusión se salió de control. Cornelius transmitía como siempre, música gótica, ambiente oscuro, pero el grupo entró con su caos habitual.

—Si quieres que sea un gótico como tú de verdad, ¿por qué no vienes y me enseñas? —dijo Calavera, retador—. A ver si es cierto que yo soy más gótico que tú.

Shadow se río. Ella entendía que Calavera quería ser alguien que en realidad anhelaba, pero que no era compatible con su personalidad. Ian, como siempre, metió más leña al fuego.

—Ni tu propio círculo de cultura te quiere —comentó.

Calavera se prendió más.

—Dale, Darkness, déjame demostrarte que soy más gótico que tú.

Darkness tomó el reto sin pensarlo demasiado.

—Si pasas estas cinco pruebas, yo me cambio de bando. Dejo de ser gótica y me paso con la Wicca, con la creencia de Karla… o me vuelvo cristiana como Ian.

La tensión se vivió en carne propia, aunque era una discusión virtual. Nadie tenía grupo ahí. Era todos contra todos. El reto quedó vivo. Ninguno se iba a dejar perder. El ambiente se mantuvo así por días: discusiones, retos, provocaciones, silencios incómodos y mensajes largos que nadie sabía cómo responder.

Maurin por fin se pudo conectar después de que todos vieran el cierre del circo. Ella tuvo un descanso de tres meses antes de que el circo empezara una nueva gira. En las transmisiones, a veces todo estaba bien, a veces era solo pelea. Maurin en ocasiones solo entraba a ver qué pasaba; si estaban discutiendo, ni saludaba, se salía de inmediato. Ese no era el propósito del grupo. Ella lo había creado para que se acompañaran, no para que se destruyeran.
Cuando todo iba bien, trataron de reunirse todo el grupo. La idea surgió porque ya llevaban semanas hablando y parecía lógico verse en persona. La propuesta era sencilla: quedarse todos en la casa de Ian, porque él siempre decía que su hogar era grande, tranquilo y que ahí no habría problemas con nadie. Darkness lo pensó más de una vez. No solo quería verlos, también soñaba con visitar el castillo de arquitectura gótica que está en la Ciudad de México, ese que fue construido en Europa y traído pieza por pieza como si fuera un rompecabezas único en su tipo. Desde que era niña había visto fotos, pero nunca había tenido la oportunidad de verlo en persona. Para ella, ese castillo era como un templo: un lugar que representaba todo lo que amaba de la cultura oscura.




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