—¿Qué pasó? —respondió Darkness por teléfono.
—¿Estás lista? —preguntó Calavera.
Había demasiada prisa en su voz. Demasiadas ganas de empezar el reto.
Darkness, por su parte, no quería hacerlo. Lo que estaba en juego era su propia vida. No la muerte física, sino algo peor. Era seguir perteneciendo al mundo, pero sin propósito.
Antes de terminar la llamada, Calavera solo dijo:
—Te veo en la noche para que todos los demás sean testigos.
No esperó a que Darkness se despidiera.
Eso ya no era amistad.
Era coraje.
Llegó la noche de presentar las normas del reto.
Cornelius inició el directo. Para aumentar el misterio y el suspenso, puso una lista de reproducción mientras el acuerdo terminaba de firmarse.
Sonaban:
Navjaxx, VXLLAIN - Distant Memories
Lonely Lies
GOLDKID$ - Interlinked
LONELY | Blade Runner 2049
Los demás esperaban en el chat.
Era martes para que Maurin pudiera estar presente.
Cornelius subió a Mystica a cámara y ella fue la encargada de dar los detalles. Él no tuvo valor.
Deseaba que todo aquello fuese solamente una pesadilla.
Con la mirada clavada en el suelo, dejó de mirar la cámara.
Ian, observando la escena, se preguntaba:
¿Por qué eres así, Calavera?
¿Qué tanto te cuesta llevar la fiesta en paz?
Finalmente, Mystica comenzó a leer lo acordado.
—Queridos hermanos y hermanas. Lo que está en juego no es cualquier cosa. El que pierda dejará lo más valioso que tiene en esta vida. Perderá su identidad, perderá su oscuridad. Dejará de ser gótico.
Hizo una pausa.
—Serán cinco pruebas. El que logre superar más retos será el ganador.
Shadow se cubrió el rostro con ambas manos.
Aquello no era cualquier cosa.
Era perder la propia vida sin morir.
Antes de continuar, Mystica hizo una pregunta al chat.
Karla, aunque no era gótica, fue la primera en hablar.
—Calavera, no lo hagas.
Darkness mantenía su habitual postura inmóvil. La misma seriedad que siempre la caracterizaba.
Pero por dentro sentía algo de miedo.
Ella no solo podía perder su identidad.
Podía perder su linaje.
Su sangre pura.
Maurin apenas pronunció unas palabras.
—Yo no quiero formar parte de esto.
Los demás no podían creer que entre hermanos del grupo existiera una apuesta semejante.
—Mañana empieza —dijo Mystica—. Los retos y sus resultados se verán cada semana aquí. No hay vuelta atrás. La palabra dada se tiene que cumplir.
Antes de revelar la primera prueba, hizo una última pregunta.
—Aún están a tiempo de olvidar esto. Les daré un minuto.
Durante un minuto nadie habló.
El chat no veía a dos rivales.
Veía a dos amigos caminando hacia un lugar del que solo uno regresaría siendo el mismo.
Calavera ya estaba esperando que se anunciara el primer reto.
Su cuerpo temblaba de rabia.
De deseo.
De la necesidad de demostrar lo gótico que supuestamente era.
En cambio, Darkness, aunque confiaba en ganar, estaba viviendo el minuto más largo de su vida.
Se quedó observando a Calavera.
Intentaba comprender su corazón.
Lo conocía demasiado bien.
Y precisamente por eso sabía que aquello terminaría mal.
—Estoy listo —dijo Calavera.
Pero Darkness pidió otro minuto.
El chat comenzó a llenarse de mensajes.
Nadie quería que aquello continuara.
Aquella noche, Zombi escribió:
—Calavera... Darkness... ¿qué pasó entre vosotros? Si erais amigos. Si erais hermanos.
Nadie respondió.
El silencio fue peor que cualquier insulto.
Cada palabra del chat golpeaba el corazón de Darkness.
No porque dudara de ganar.
Sino porque empezaba a comprender cuánto estaba perdiendo antes de que el reto siquiera comenzara.
Finalmente levantó la vista.
—Sí. Estoy lista para esto.
Lo dijo con una seriedad que hasta el viento respetó.
Mystica respiró profundamente.
—La primera prueba será colocar una estaca en mitad del panteón a las dos de la madrugada. Ya se ha pedido permiso al panteonero. Mañana comenzará la competición.
Ian negó lentamente con la cabeza.
—Yo jamás apostaría mi identidad. Pero son ustedes. Tampoco pienso desear suerte a ninguno de los dos. No quiero formar parte de la derrota de uno.
Maurin permaneció en silencio.
Shadow tampoco dijo una palabra.
Nadie celebró la prueba.
Nadie la aplaudió.
Porque en el fondo todos lo sabían.
Aquello no parecía el inicio de una competición.
Parecía el inicio de un funeral.
El funeral de una amistad.
Cornelius terminó el directo sin despedirse.
La música continuó sonando durante unos segundos más hasta que la pantalla se volvió negra.
Nadie celebró.
Nadie habló.
Ni siquiera Calavera.
Porque en el fondo todos lo sabían.
Aquella noche no había comenzado una competición.
Había comenzado un funeral.
Y para uno de ellos, era también el principio del fin.
Mientras la transmisión desaparecía para siempre, una sensación recorrió a todos los presentes.
El principio del final de uno de ellos había comenzado.
1:30 a.m.
Los dos llegaron al portón del panteón.
Los recibió el panteonero, al mismo tiempo que Cornelius y los demás estaban en TikTok siguiendo la transmisión.
Los dos se pararon uno al lado del otro con su estaca en la mano.
Darkness miró a Calavera.
—¿Seguro que lo quieres hacer?
La respuesta de Calavera fue tan fría como la sensación que ambos sentían en aquel panteón.
—Sí.
Lo dijo en seco, sin siquiera mirarla.
Los dos ajustaron las cámaras que llevaban pegadas en el pecho y el dron que sobrevolaría el lugar para registrar todo el recorrido.
Las cámaras quedaron enlazadas a la transmisión de Cornelius.