Ese sonido es lo último que necesito.
Respiro profundo antes de siquiera abrir los ojos, no puedo creer que acabo de vivir uno de los días más humillantes, tristes y patéticos de mi vida y ahora tengo que soportar al mundo haciendo ruidos temprano.
Por favor, por favor, por favor, déjenme dormir, déjenme quedarme aquí tanto tiempo que se me acalambre el cuerpo. No quiero afrontar mi vida, ya me cansé.
No quiero.
Aprieto los ojos para evitar volver a llorar, ayer derramé tantas lágrimas que seguro podía llenar un lago. No tenía idea de que una persona podía llorar tanto y eso que cuando era joven, lloraba todo el tiempo por muchas razones.
Ese ruido continúa y creo que estoy a punto de cometer un crimen, ¿Pueden hacer silencio? ¡Algunas personas solo queremos que todos se callen!
Respiro profundo de nuevo y abro los ojos, sin más remedio que afrontar todo lo que arruiné ayer y...
Un momento, ¿Dónde rayos estoy?
El techo de mi pequeño apartamento es gris, este techo es... ¿Blanco con estrellas?
Parece una habitación de niña, incluso parece la habitación que yo tenía hace muchos años atrás...
Espera, ¿Qué es eso? ¿Un póster de ese actor que me gustaba en secundaria? Y eso...
Oh no.
¿Qué es esto?
Me siento en la cama y veo a mi alrededor, todo aquí es como un escenario de mi antigua habitación, ¿Paredes rosadas? ¿Luces alrededor del espejo? ¿Bolsas colgadas en la puerta del armario?
Niego tantas veces que mi cuello está en peligro.
A ver, vamos a ser razonables. Esto es un sueño, una broma o he muerto y volví a mi lugar feliz, es decir, mi habitación en casa de mis padres.
Pero, ¿Cómo es posible que se sienta tan real?
Miro mis manos y golpeo mis mejillas con fuerza.
Auch.
No, no debí hacer eso.
Entonces no es un sueño. Bien, ¿Una broma? Pero, ¿Cómo? Esa habitación dejó de verse así cuando me fui a la universidad, alguien recreó todo con mucho detalle, incluso mis viejos zapatos en la esquina del lugar.
Trago saliva.
¿He muerto?
¿El cielo luce como tu habitación cuando eras adolescente?
Bueno, considerando que ayer hice muchas cosas malas, no sé si me iría al cielo.
Respiro profundo, tomo aire reteniéndolo por varios segundos. Parece que estoy viva, despierta y que esto no es una broma.
Entonces, ¿Qué es esto?
Me muevo fuera de la cama, veo mis piernas y sí son un poco diferentes, no están más firmes. No soy una adicta al gimnasio pero sí hago ejercicio todos los días, muy leve, pero ha hecho que mis piernas estén un poco más definidas.
Pero mis piernas están diferentes.
¿Y si tuve un accidente y he estado en coma por años?
Me bajo y cuando algo roza mi brazo, me sobresalto. Sin embargo, descubro que tan solo fue mi cabello.
¿Mi cabello?
No, ¿Cómo es posible? Yo lo llevaba mucho más corto, ahora me llega a la cintura y está del color natural, no de unos tonos más claro.
Sí, creo que estuve en coma.
Me muevo rápidamente al espejo y ahí estoy, pero luzco distinta. Toco mi piel, tengo granitos en la frente, sin embargo, no tengo esas líneas delgadas a un lado de mi nariz y labios, esas primeras arrugas de los veinte.
¿Dónde están?
A ver, sí, tengo buena genética y siempre me han dicho que luzco más joven pero no así de joven, mi rostro parece que recibió una buena dosis de colágeno, ácido hialurónico y algo milagroso.
Esto está provocando un dolor de cabeza.
Ni siquiera noté los pasos fuera de este lugar y cuando alguien abrió la puerta sin tocar, mis ojos se abren mucho.
Es mi madre.
Mi madre, con su cabello negro y luciendo mucho más joven.
—¿Cuánto más vas a dormir? —se mueve hacia la ventana para abrirla.
Yo sigo de pie, incapaz de razonar esto. Mis ojos se llenan de lágrimas, ¿Esto es una mala broma?
—¿Charlotte? —frunce el ceño, preocupada—. ¿Qué pasa?
Pasa que mamá fue diagnosticada con cáncer hace tres años y después de los tratamientos perdió su cabello. Pasa que mamá sobrevivió pero su luz se desvaneció. Pasa que mamá está frente a mí, luciendo hermosa y saludable.
Me acerco a ella y la abrazo con fuerza, ella me devuelve el abrazo pero está confundida. —Te quiero —le digo, dejando que las lágrimas salgan.
—Charlie, estoy asustándome, ¿Qué pasa, hija? ¿Estás nerviosa por mañana?
Me separo y junto las cejas. —¿Qué hay mañana?
Se encoge de hombros. —La escuela, tu primer día del último año, ¿Te asusta?
Escuela.
Primer día.
Último año.
—¿Qué? —pregunto, muy confundida.
Salí de la escuela hace diez años, ahora tengo veintisiete y...
Un momento. —Mamá... —muerdo mi labio—, um, ¿Cuántos años tengo?
Bufa. —¿Ahora has perdido la memoria? Charlie, acabas de cumplir diecisiete, ¿Aún estás molesta porque tu hermano no te felicitó?
¿¡Qué!?
¿Cómo que diecisiete? Eso es imposible.
—Pero, yo, no...
Resopla. —Mejor vístete, vamos a visitar a tu abuela más tarde y luego quiero pasar a comprar....
—¿La abuela? —no puedo creerlo.
Si esto es una broma alguien tiene que detenerse.
Mamá asiente. —Vamos, vamos, vístete y baja a comer, papá hizo el desayuno.
Mamá sale y automáticamente, me dejo caer al suelo. Hay muchas cosas que estoy intentando comprender y analizar, encontrarle lógica pero la que más me tiene así de mal es el hecho de que aquí, en este sueño, en esta broma o en este estado de coma, mi abuela está viva.
Si es cierto, si he vuelto diez años en el pasado significa que mi abuela morirá en unos meses. Que después de Año Nuevo ella tendrá algunos problemas de salud, estará en cama por un mes y luego se irá.
Pero ahora está aquí, viva.
Mi abuelita está viva, mamá está bien y yo... Yo tengo diecisiete años de nuevo.
Justo como lo pedí ayer, mejor dicho, como le rogué a Dios que lo hiciera. Le rogué a Dios, al universo, a la vida y a quien sea que estuviera escuchando.
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Editado: 30.10.2026