Tiempos

4: Solo intenta arreglarlo

Ya son las tres de la tarde y finalmente regresamos con mamá.

Me siento genuinamente bien, por primera vez en mucho tiempo me siento bien. Comí postres, helados y todas esas cosas que había dejado de probar, mamá me compró ropa para mañana (y aunque claramente la moda es de esta época) encontré varias prendas lindas.

Voy a mi habitación a dejar todo, pero cruzando la puerta se me nubla la vista y tengo que sostenerme un segundo del marco de la puerta porque el piso ya no era tan estable.

Respiro profundo, tranquilizándome. No entiendo por qué me pasa esto pero ocurre en ciertos momentos. Ojalá regresar en el tiempo hubiera venido con un manual de instrucciones o algo de ese tipo, que me dé respuestas.

Dejo las bolsas sobre la cama y me siento, volteo hacia afuera de la ventana y mientras algunas ramas golpean el cristal, pienso en lo que podría suceder mañana.

¿Y si solo regresé por un día?

Espero que no sea así, de verdad quiero creer que alguien me dio una segunda oportunidad para que tome las decisiones correctas, para dejar de perder el tiempo y no desaprovechar oportunidades.

Estoy cargada de arrepentimientos y he sido ilógicamente bendecida con esto, nunca había escuchado de personas regresando en el tiempo, por supuesto que hay teorías de viajes al pasado pero jamás algo como esto.

Ahora sé qué hacer, ahora ya no seré la chica que le acepta una cita a…

A…

¿Cómo se llamaba?

Abro los ojos y ahora sí, entro en pánico.

¿No puedo recordar su nombre?

Claro que puedo, tengo que hacerlo. Respiro profundo y me esfuerzo, es como buscar una moneda entre una piscina honda. Tiene que estar ahí.

¡Tom! Tom era el nombre de mi ex novio, lo recuerdo. Lo recuerdo ahora.

Pero sigo sin recordar la dirección de mi apartamento y tampoco recuerdo el apellido de Tom. No recuerdo el nombre de mi jefe ni de ninguno de mis profesores en la universidad.

Me levanto rápido de la cama mientras mi corazón golpea con fuerza. ¿Qué rayos sucede?

Busco entre mi armario una caja plástica, la abro y tomo una de mis libretas especiales. La había comprado justamente para este año porque las usaba como una especie de diario.

Voy al pequeño escritorio y tomo el primer lapicero que encuentro, abro la primera página y me apresuro a escribir antes que algo más desvanezca de mi mente.

"Te llamas Charlotte y tienes veintisiete años. No sabemos cómo pero regresamos diez años en el pasado. En el futuro no tienes amigos, no tienes pareja, perdiste tu empleo y estás atrasada en la renta. Tu abuela morirá en unos meses, en primavera. Tienes que pasar más tiempo con ella.

Tenías un novio, Tom pero te engañó con su mejor amiga y se casó con ella pero luego te volvió a contactar. Odias haber aguantado tanto con él, no vale la pena. Huye de Tom. Por favor, recuérdalo.

Este año conocerás a Emil, él será tu primer amor y si te pregunta si te gusta él dile la verdad. Cuando te envíe ese mensaje, contéstalo. Olvídate de todos, no importan. Te prometo que cuando salgas de la secundaria no los verás.

Mamá tendrá cáncer, haz que vaya pronto al médico. Tu hermano se casará con una mujer mala y se divorciarán, él estará muy triste y se alejará de la familia. Tu abuela materna morirá unos años después, también ve con ella.

Ariana, tu amiga, dejará de serlo. La extrañamos, intenta arreglar eso también.

No vayas a la escuela de leyes, no sirves para eso. No sé qué se supone que estudies pero busca otra carrera."

Me detengo y mi respiración está acelerada, estoy intentando cubrir todos los puntos importantes pero hay tanto que quisiera arreglar, tantos pequeños detalles.

Oportunidades, personas, evitar infecciones estomacales, prevenir alguna catástrofe, ayudar a más personas. Quiero hacerlo pero mis recuerdos se están alejando de mí como globos de helio que simplemente no puedo sostener.

Mis ojos se llenan de lágrimas, esto es imposible. Bueno, estoy en el pasado, por supuesto que es posible.

Una lágrima cae sobre el escritorio y luego, muchas más. No es que no me alegre estar aquí con esta oportunidad pero ver mi vida explotando como burbujas que intento tomar, es horrible. Es casi como una pesadilla.

—Deja de llorar —susurro—. Está bien, no necesitas tener veintisiete de nuevo, solo has las cosas bien.

Pero, ¿podré hacerlo?

Leo una vez más lo que escribí y me esfuerzo por agregar algo más, siento que estoy olvidando algo importante, algo grande pero no puedo verlo. Mi futuro está opaco, nublado por lo desconocido.

Levanto mi mirada y veo mi reflejo en un pequeño espejo rectangular, lo coloqué aquí a los diecisiete para maquillarme frente a él. Observo mi rostro y sí, soy yo pero al mismo tiempo me veo extraña.

Cierro los ojos e intento visualizar el interior de mi apartamento pero lo único que consigo es ver una habitación vacía, blanco y grises, nada más. Aprieto los ojos mientras recuerdo estar en la universidad, volteo hacia mis compañeros pero no tienen rostros.

Son personas que no he conocido.

—¿Charlie? —escucho la voz de mamá llamando desde abajo—. ¿Te llevaste la bolsa de mi blusa? ¿Puedes traerla? Quiero lavarla.

Respiro profundo, cierro la libreta y me muevo a la cama. Ahora, más que nunca en todo el día, me siento más joven. No como cuando estás en tu crisis de los veintes y quieres ser una adolescente de nuevo, sino realmente me siento joven.

Tomo la bolsa con la blusa de mamá y salgo de nuevo.

Si ya no tengo mi vida a los veintisiete entonces, me esforzaré por hacerlo bien de nuevo. Tendré diecisiete y lo haré correctamente.

No me volveré a equivocar.

No puedo equivocarme de nuevo.




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