Tiempos

2: Tal vez esto es un sueño

Quizás, solo quizás, sigo soñando.

Pero si no es un sueño, si algo en el espacio tiempo, en el universo y en las dimensiones paralelas cambió y me regresó diez años, significa que aún hay muchas cosas que yo dejé pendientes o que debí hacer de otra manera.

Una de ellas es mi abuela. Ahora mismo se supone que está viva, está aquí en este universo y tengo más tiempo con ella, tiempo que se me acabó cuando tenía diecisiete. Si voy a estar aquí por más tiempo que un solo día, tengo que aprovecharlo.

Segundo, mi mamá. Tengo que averiguar si hay alguna forma de prevenir su cáncer o de incentivarla a que se haga exámenes más seguido, no sé cómo lo haré pero tengo que ayudarla.

Luego está la escuela.

Mi experiencia en la escuela fue parcialmente buena y parcialmente mala. Tengo buenos recuerdos pero también, tengo malos. Esos buenos recuerdos fueron gracias a mi antigua mejor amiga Ariana, algunos compañeros que me agradaban y sobre todo, el chico que fue mi primer amor.

El chico que dejé ir por miedo.

Y las experiencias malas fueron por Nessa, una chica muy linda por fuera pero mala por dentro, sus amigas y mis inseguridades.

Pero, ahora que lo pienso, ya no soy esa chica insegura. Con el tiempo aprendí a aceptarme y a dejar de odiar mis “imperfecciones” sé que como me veo ahora, no es espectacular pero no importa. Si cambio mi pensamiento, cambia todo a mi alrededor.

O eso creo.

Sonrío para mí misma, sería gracioso si de alguna manera hubiera apuntado los números de lotería así podría ganar. Aunque, tal vez si convenzo a mi padre que haga apuestas a los equipos ganadores podría funcionar.

Sé que en este año se jugará la copa mundial de fútbol, entonces, solo tengo que recordar al ganador. Mi familia es aficionada al fútbol y seguramente lo vi, también recuerdo que el chico que me gustaba era fanático también por eso prestaba atención.

Pero, a pesar de que debería saberlo ya que es un torneo que se juega cada cuatro años y no ha pasado tanto tiempo, no puedo recordarlo. No recuerdo quién ganó.

¿Por qué no puedo recordarlo?

Intento pensar en algo más, otros acontecimientos que sucederán en los siguientes años, ¿Quién será el siguiente presidente? ¿Habrá algún evento masivo muy trágico? ¿Morirá alguna celebridad importante?

Estoy segura que sí, han pasado diez años y seguramente mucho ha ocurrido pero, hablo en serio cuando digo que no puedo recordar nada de eso. Algo al fondo de mi mente me dice que recientemente murió una cantante famosa pero, ¿Quién fue?

También recuerdo que el año pasado (de mi tiempo) hubo un terremoto devastador en un país del otro lado del mundo, pero, ¿Cuál de todos?

¿Qué está pasando? ¿Por qué no lo recuerdo?

Sí recuerdo todo lo que sucedió ayer, es decir, el último día que tuve 27 años pero, ¿Por qué no recuerdo algo más?

Fui a la universidad, me gradué de abogada y vivo sola en un apartamento, recuerdo eso. Recuerdo la universidad, recuerdo la dirección de mi apartamento y recuerdo los nombres de algunos compañeros en la universidad, pero nada más fuera de mi vida.

—¿Por qué tienes esa cara desde que te sentaste? —pregunta mamá, masticando el último trozo de salchicha.

Veo su plato. —Mamá, creo que… um, deberías ir a un nutricionista y quizás, al doctor, ¿Cuándo ha sido la última vez que fuiste?

Se encoge de hombros. —Estoy bien, fui hace meses y todos mis exámenes salieron bien.

Hago una mueca. —Pero, um, es importante cuidarnos.

Sonríe. —Es cierto, me alegra que pienses eso, es bueno empezar a cuidarse desde jóvenes.

Papá entra del patio de atrás, tirando la puerta con fuerza para que se cierre. Si hay algo que no extrañaba de estos tiempos era papá y su constante amor por hacer ruidos fuertes todo el tiempo.

Tampoco he tenido la mejor relación con él, no es la persona más agradable del mundo.

—¿Van a salir? —pregunta.

Mamá responde: —Sí, vamos con tu mamá también, ¿vienes?

Se queja. —No ahora, estoy ocupado.

Yo bajo la mirada, no puedo creer que mi papá esté desperdiciando este tiempo. Mi abuela se irá en unos meses y él prefiere quedarse aquí, comer, salir con sus amigos y no visitarla.

—Está bien, ¿quieres algo del supermercado? Vamos a pasar también —anuncia.

Sonrío cuando escucho estos planes. Mamá y yo solíamos salir los fines de semana, yo no tenía muchos amigos, mi mejor amiga siempre estaba ocupada los fines de semana así que todos mis planes eran con mamá.

Me gustaba, salíamos a comer y comprábamos ropa. Era divertido salir con ella, dejamos de hacerlo cuando me fui a la universidad y nunca lo retomamos. Son de esas cosas que piensas que volverán a ocurrir, que un día lo harás de nuevo pero no sucede.

Y si ocurre, ya no es igual.

Papá le pide un par de cosas del supermercado y yo muevo mi pierna rápidamente, estoy ansiosa por ir con mi abuela. Creo que esa será la prueba final de que todo esto no es mentira.

Aunque, mis padres realmente lucen más jóvenes. Sé que son solo diez años y piensas que nada puede cambiar demasiado pero es mentira. Hay algo en ellos que ya no lo tienen en mi presente. Aquí lucen con más fuerza, más energía, allá me recuerdan constantemente que un día se tendrán que ir.

Odio que lo hagan, odio que me repitan que se van a ir, es decir, que van a morir. Sé que nadie es inmortal y sé que es normal que los padres simplemente envejezcan y fallezcan pero, no porque sea normal significa que no duele pensar en ello.

A los diecisiete años no pensé que perdería a mi abuela tan pronto. Mi abuelo murió cuando yo tenía diez años, su esposo, y mi otro abuelo murió dos años después. A este punto solo me quedaban mis abuelas y aunque a ambas las quería, fue con mi abuela paterna que tenía muchos más recuerdos por pasar casi todos los fines de semana con ella.

Antes venía aquí y cuidaba de mí y de mi hermano, luego se fue a vivir con la hermana de papá, mi tía.




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