Una chica serás

9. Sin responder

Ya van tres días en el que sigo siendo una mujer; la fiesta de Margaret será el fin de semana y Eliza sigue mandando mensajes a mi celular.

"¿Dónde estás? Me preocupas".

"¿Ha pasado algo?"

"¡Contéstame el maldito mensaje!"

"¿Te fuiste de fiesta y no me invitaste?"

"¡Hola! Deja de ignorarme".

"¿Hice algo malo? Te extraño".

"¡Te voy a denunciar por abandono!"

"¿Quién es la otra? La mato".

"Te amo, cariño. Por favor, responde".

"¡Soy tu novia, no me hagas parecer acosadora, idiota!"

"Sé que viste el mensaje, maldito".

"Lloraré, háblame".

Se me han acumulado los mensajes, pero realmente no sé qué responderle. Este celular lo mantengo apagado mientras estoy en la universidad y utilizo el de repuesto mientras soy Darlene, pero encenderlo apenas salgo y ver todos estos mensajes, qué frustrante.

Suena una bocina y levanto la vista. ¿El día no podía ser peor? Tenía que aparecer este tipo.

—¿Qué quieres, Seyn?

Se sube los lentes de sol sobre su cabeza y sonríe.

—El otro día te me escapaste, te dije que no podía dejar de pensar en ti. —Se baja de su auto descapotable y camina hasta mí; toca mi celular—. ¿Con quién hablas? Ha de ser una persona muy aburrida.

Se lo alejo antes de que me lo quite y lo guardo rápidamente.

—Al lado mío todo el mundo es aburrido, sobre todo tú —expreso con confianza y sonriente.

—Cuánto ego, qué linda la mariposa.

Frunzo el ceño.

—Mariposa las bolas.

Que por cierto no tengo, así que me voy. Me giro para esquivarlo, pero me agarra del brazo. De repente, me empuja contra el capó de su auto y estoy acorralado. Alguien que lo mate, por favor, le pagaría con creces.




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