Una chica serás

13. Ser apartado

Ignoro el enfado repentino de Seyn e intento recuperar mi celular. Toda mi conversación con Eliza está allí, no es el móvil que uso para fingir ser Darlene; esto no me gusta.

—¡¡Devuélvemelo!! —Quiero sacárselo, pero este cuerpito es muy pequeño para alcanzarlo—. ¡¿Te burlas de mí?!

—Quizás un poquito. —Se ríe levantando el brazo y yo me siento bajito.

¡Estúpida bruja, hay mujeres altas! ¡¿Por qué me hiciste una enana?! Qué irritante.

—¡Dámelo! —Presiono los dientes, frustrado.

—Si me das un besito. —Apoya el teléfono en su boca.

—¿Quieres que te vomite en la cara? —digo con asco.

—Oh, vamos, no fue por mi beso, admítelo.

Sonrío.

—Es la pura realidad.

—Bueno, entonces habrá que probar otra vez. —Me agarra de la cintura y me atrae hasta su cuerpo.

—¡Aléjate de mí, ser insignificante! —Le empujo la cara, desesperado.

De repente, soy apartado hacia atrás y visualizo a Eliza que le pega un cachetazo.

—Métete con alguien de tu tamaño, Seyn, no molestes a mi amiga o ya verás —lo amenaza y ya había olvidado ese lado tan sexy que tanto la caracteriza, su carácter.

Genial, ya me excité y yo aquí con cuerpo de mujer; esto es más extraño que haber olvidado que... ¡Seyn todavía tiene mi celular con los mensajes de ella! ¿Esto puede ser peor?

—Dame su celular. —Eliza alza su mano, exigiendo.

Sí, ahora está peor.




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