Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 15

30 de junio, 2019


 

Ha pasado una semana desde que cumplí el cuarto mes de embarazo. Todo va bien, con Frederick hemos entablado una clase de amistad, vemos películas, pasamos tardes hablando cuando él no tiene que ir a la empresa que en realidad son los sábados y domingos, me complace todos mis antojos siempre y cuando después coma algo saludable. En la madrugada que lo desperté para que me comprara unos helados, a la mañana siguiente despertó enojado ya que yo me había quedado profundamente dormida.


 

Justo en este momento estamos en el centro comercial ya que a Frederick se le ha metido en la cabeza que quiere empezar a comprarle ropitas al bebé aún sin saber qué es.


 

-Sigo pensando que es mejor esperar a saber el sexo- menciono por quinta vez.


 

-No te preocupes Lucía, solo vamos a comprar algunas cosas- dice justo entrando a una tienda de ropa de bebes.


 

Una vez dentro de la tienda lo primero que hace es agarrar uno de los carritos más grandes.


 

-¿No crees que es muy grande para solo unas cositas, digo, podríamos agarrar uno de los más pequeños- digo siguiéndole el paso.


 

-No, mira hasta creo que necesitaremos otro- dice para molestarme.


 

-Pero por lo menos elige repita unisex- digo resignada.


 

                                           • • •

 

Llevamos una hora en la tienda que por cierto es enorme, y Frederick no deja de arrojar ropa de bebé en el carrito y ahora tiene un nuevo capricho, quiere comprar una silla de bebé para el auto e intentado convencerlo de que es muy pronto, pero decirle que no a Frederick es como hablar con una pared. La silla la verdad es sencilla pero muy linda es en color marrón con beige, pero aunque me parezca linda la verdad pienso que es muy apresurado.


 

En el momento en el que vamos a la caja no puedo ni mirar, sé que en toda esa ropa se va a ir una pequeña fortuna, ya que por lo que he visto en estos tiempos la ropa de bebés es más costosa que la de personas adultas. Con ayuda de Jack —quien había permanecido en el auto todo este tiempo que duramos en la tienda— carga todas las bolsas de compras hacia el auto.


 

Una vez en el auto de camino a casa voy comiendo mentas de las que traen unos chistes malísimos pero que al final terminas riéndote.


 

-Escuchen este- digo con voz divertida—un borrado va al infierno y le pregunta al diablo "¿donde están las mujeres?" y el diablo le responde "aquí no hay mujeres" y el borracho dice "entonces... esos cuernos ¿te lo ganaste en una rifa"- digo ahogándome por las carcajadas, Frederick y Jack me miran como si estuviera loca.


 



Lisa Dolly

#171 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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