Ingora presencia un comienzo de asombro donde lo que ve con su extensa mente heterea expansiva son seres que forjan el destino con piezas perfectamente pulidas y trabajadas al detalle en diferentes formas y lo hacen en forjas vibrantes que golpean con todo tipo de martillos que llaman bresartis y con los que logran mediante conjuros que todo tipo de piezas forjadas con esmero y dedicación se activen en las manos adecuadas para ser utilizables en cualquier momento en diversos futuros alternativos concretos muy distantes y lo que Ingora ve es una civilización de seres con capacidad para moverse en dimensiones adicionales exóticas por las que entran y salen a voluntad con simples deseos y de las que obtienen poderes supremos ancestrales forjando destinos muy diversos y por ello lo que ve instante a instante es como forjan la misma esfera primordial de la que es portador desde que viajo al siglo 35 y ahora entiende que esos seres moldearon todos los futuros diversos de todos los mundos de su propio universo y de otros muchos universos y entiende que su propio destino está forjado por esos extraños seres cuyas formas físicas cambian de estado a cada instante a medida que forjan con martillos bresartis el destino de miles de mundos y de miles de seres en diversos futuros y decide tocando una pieza enervante disponer en esos mismos momentos de un martillo bresarti y logra obtenerlo para su sorpresa en el acto y es un martillo que cambia su forma de ser percibido en múltiples formas según lo que se desee forjar y así lo intenta Ingora cogiendo ese martillo de cambiantes formas decide por si misma múltiples formas de aplicar los detalles del pulido candente sobre piezas únicas que los martillos al ser aplicados logran por si mismos resultados inesperados como energías múltiples que proceden de otros universos más que inesperados.
Algan se dedica por otro lado en silos por los que va transitando a ordenar a ciborgs y series diversas de androides a catalogar todo cuanto se van de un modo o de otro encontrando y así lo hacen catalogan todo lo que se encuentran y los ciborgs los van de formas muy diversas clasificando según su mayor o menor utilidad y los androides según la capacidad de disponer de energías en mayor o menor intensidad y las piezas que encuentran y que disponen de mayor cuantías de amplias energías de mayor duración son las que obtienen el visto bueno de Algan por lo tanto ciborgs androides sondas y la armadura eblengar de Algan se benefician de esas amplias energías que los abastecen de forma constante cada vez que pueden necesitar de piezas acumuladoras de energías de muy amplia duración por lo que pueden continuar transitando por miles de silos subterráneos logrando descubrir cuánto en los silos está acumulado por las comunidades alienígenas que en esos momentos ya no existen debido a una eficaz cacería con armas únicas extromas obloren y ahora llegan a una serie de salas extensas donde se activan pantallas diversas de todos los tamaños y lo que ve en esas pantallas son todas las ciudades de la Tierra donde residen todas las poblaciones unidas asociadas para el más extenso desarrollo en común que halla existido.