La lluvia sonaba fuerte afuera del despacho del joven Eithan Beltrán, Valeria tecleaba en su computadora afuera de la oficina privada de él. Ella giro la vista a su ventanal, el agua corría sobre el cristal, empañándolo. Pronto sintió como en su mente pasaba la imagen de ella corriendo en la lluvia mientras se subía a un automóvil. Ella frunció el ceño. ¿Qué fue eso? Pensaba ella mientras estiraba las mangas de su saco mientras sentía un frio inusual en su cuerpo.
Una notificación en su computadora, la hizo regresar a la realidad. “Tráeme los expedientes de mañana”
Valeria tomo cinco carpetas de casos diferentes. Había terminado de acomodar la información en ellas. Las apilo y entro a la oficina de Eithan. Él trabajaba en su computadora, escribiendo con velocidad en el teclado. Valeria llego a su escritorio y le puso las carpetas sobre él.
Eithan termino de escribir y bajo la vista a las carpetas.
— ¿No vino la cita de la una?
—No, llamo para reagendar para las cinco… menciono que el trafico estaba horrible por la tormenta.
Eithan revisaba los expedientes con una mueca en su rostro.
— ¿Pasa algo? ¿Falta algo en los expedientes?
—No, pero está muy bien ordenado ¿Por qué decidiste clasificarlo de esta manera?
Valeria se quedó callada por un segundo
—Me parece más práctico para la documentación del caso.
Eithan iba a cuestionar un poco más sobre los expedientes, cuando recibió una llamada de Logan. Su padre quería que fuera a su despacho. Eithan colgó la llamada, se levantó con pereza y se puso su saco para irse.
—Iré con mi padre, cualquier cosa me llamas al celular por favor
—Está bien
Valeria noto como Eithan no parecía muy entusiasmado por ir a ver a su padre, sabia, por lo que había presenciado los últimos días, la relación con su padre parecía todo menos familiar. Valeria pensó de pronto, si sus padres estarían ya buscándola, y si era así, ¿Porque aún no daban con ella?
Ella regreso a su escritorio, aun pensando en si algún día podría volver a recordar toda su vida. El doctor había sido claro, no había fecha, no había algo para hacer que su memoria volviera más pronto. Solo era cuestión de tiempo, pero la palabra tiempo, parecía ser un eco distante.
Cuando Eithan llego al despacho de su padre, entro sin vacilar. Su padre se encontraba en su escritorio hojeando una carpeta. Era un registro de los últimos veinte casos que había llevado su hijo durante el mes. Eithan se sentó frente al escritorio de su padre.
— ¿Estas… siguiendo mis casos?
—Claro que sí, debo saber que puedas manejar esto pero…. Perdiste cinco casos en el mes.
—Gane quince –menciono Eithan cruzándose de brazos.
—Eso no es suficiente, debes ser capaz de tener una tasa de éxito del cien por ciento —cerro el expediente— La gente busca un abogado que resuelva sus casos hijo, ¿Crees que esos cinco casos no te van a afectar contra tus quince? Claro que sí, si uno de esos cinco casos logra manchar tu nombre… estarás acabado.
Las palabras de Roberto pegaron en el orgullo de Eithan. Su padre, un hombre que siempre buscaba excelencia y estatus en la sociedad. Él tenía la mejor firma de abogados de la ciudad y quizás, del estado. No había ninguna otra firma de abogados que pudiera superarlo, y si la hubo, no sobrevivían por las influencias de Roberto Beltrán.
Él quería que su hijo Eithan, aprendiera a manejar el negocio correctamente para poder expandirse. Sin embargo, por esa mentalidad, estaban muy lejos de lo que en verdad eran, padre e hijo.
—Durante años, esta firma se ha mantenido por encima de las demás. No pienso permitir que eso cambie Eithan.
Eithan suspiro, su padre continuo.
—Hubo abogados que estuvieron cerca, algunos ya no representan ninguna amenaza. Por ejemplo Néstor Robles, bueno, inteligente, demasiado confiado para su propio bien. Compitió con nuestra firma mucho tiempo antes de que muriera.
Roberto se levantó de su silla y acomodo los documentos sobre el escritorio.
—Necesito que pongas más empeño en lo que haces, necesitas exigirte más —miró a su hijo con frialdad— Ahora, háblame de esa chica ¿Vas a mantenerla como tu secretaria? No me agrada, no sabes absolutamente nada sobre ella y eso podría perjudicarte.
—Valeria seguirá como mi secretaria y bajo mi cuidado —dijo Eithan con firmeza.
—Ah sí que, ¿Valeria? ¿Ya recordó su nombre? —Hizo una mueca— Me parece que estas siendo muy indulgente con ella. Ella provoco un accidente, debería estar pagando por los daños ocasionados, no recibiendo un sueldo, techo y comida.
—Yo soy el afectado del accidente ¿No? Yo decidiré como ella pagará por los daños. No es necesario que me lo menciones.
—Te lo menciono porque no lo estás haciendo hijo. Ella es tu sexto caso perdido del mes.
Eithan apretó la mandíbula, estaba claramente molesto con su padre por todas sus exigencias. Pero sobre todo, le molestaba que quisiera poner su voluntad sobre la situación de Valeria.
—No me convence, algo en ella me dice que traerá muchos problemas para la compañía.
Eithan no respondió, sabía que no valía la pena pelear para cambiar el pensamiento de su padre.
— ¿Has ido a visitar a tu madre? ¿Cómo está?
Roberto y su esposa Emma Torres, se habían separado legalmente hace dos años. La señora Torres se había quedado con acciones del Grupo Beltrán tras el divorcio. Ella vivía ahora en un centro de cuidados paliativos. Ya que su enfermedad del corazón estaba muy avanzado. Roberto, no iba a verla, solo Eithan.
—Viva —respondió su hijo— Sigue viva
Roberto frunció el ceño
—Es… lamentable su situación, pero debes entender que es la ley de la vida. Algún día, yo también partiré y este negocio será completamente tuyo.
Eithan suspiro. Él sabía que un día el legado de su padre estaría en sus manos, pero escuchar como su padre hablaba de la situación de su madre de esa manera tan mecánica, hizo que le diera un asco el grupo Beltrán.
#2973 en Novela romántica
#322 en Thriller
#151 en Misterio
amor accion mentiras secretos familia, misterio de identidad, amnesia secretos
Editado: 19.10.2026