Fragmentos de ti

Capitulo 6

Eithan permaneció unos segundos en silencio después de escuchar la pregunta. A través del ventanal, las luces del restaurante se reflejaban sobre el cristal mientras las olas golpeaban suavemente la costa.

—Mi padre espera mucho de mí —dijo él finalmente.

Ella espero. Por la forma en que Eithan había pronunciado aquellas palabras, comprendió que no acostumbraba hablar demasiado del tema.

— ¿Por el trabajo?

Él asintió.

—Quiere que demuestre que me puedo hacer cargo de lo que algún día será mío.

Valeria dejo el vaso de agua en la mesa después de beber un sorbo.

— ¿Y tú no quieres?

Eithan suspiro y miró hacia el mar.

—Si quiero. El problema es que, para él nunca parece que hago lo suficiente.

No lo había dicho con resentimiento, sonó más bien cansado. Ella lo observó en silencio, él tomo su vaso de agua y bebió un poco antes de continuar.

—Cuando era más joven pensaba que, si trabajaba lo suficiente, algún día dejaría de compararme con él. Después entendí que no se trata de eso.

— ¿Entonces de qué se trata?

—De demostrarle que puedo ocupar mi propio lugar.

Valeria bajo la mirada hacia la mesa.

—Debe ser difícil.

Eithan soltó una pequeña sonrisa.

—Uno se acostumbra.

Pero la forma en que lo dijo dejaba claro que quizá no era cierto. Valeria no insistió. Había algo en él que le resultaba familiar. No porque recordara haberlo conocido antes, sino porque podía reconocer aquella sensación de intentar cumplir con las expectativas de alguien.

— ¿Y hoy qué paso?

—Una discusión sobre el trabajo.

No añadió nada más. Valeria entendió que, por el momento, era todo lo que él estaba dispuesto a contar.

—Entonces supongo que hice bien en traerte a cenar —dijo ella.

Eithan la miró y sonrió ligeramente.

—Eso parece.

El mesero regreso con una charola que contenía los platillos que habían pedido. A Eithan, le dejo un platillo de un corte de carne, mientras a Valeria le dejo un platillo con una ensalada. Cuando el mesero se fue comenzaron a comer con tranquilidad. Ella removía su ensalada, dejando que el aceite de oliva se mezclara con la verdura.

Él, en cambio, cortaba la carne con tranquilidad. Cuando llevo el primer trozo de carne a su boca pudo sentir la textura de la carne cocida a la perfección.

— ¿Y… tu mamá? —pregunto ella de pronto.

Eithan paro de masticar por un momento, y trago con lentitud.

—Está en un centro expecializado donde cuidan de ella, ya que su salud cardíaca está un poco delicada.

—Lamento mucho eso.

Valeria dejo que Eithan siguiera comiendo, ella hizo lo mismo con su ensalada. Le gustaba conocer más sobre él, pero en el fondo, ella quería saber que hacían sus padres, a que se dedicaban y donde estaban. ¿Por qué será que aún no daban con ella?

—Eithan… ¿Por qué crees que nadie ha venido a buscarme?

Él guardo silencio. Era una pregunta que también había rodado en la mente de él por varios días. Dejo los cubiertos en el plato y la miro.

—Pueden haber muchos factores Valeria…

— ¿Y si no tengo familia?

Él, la miro y trato de verla con suavidad.

—Entonces lo descubriremos cuando recuperes tus recuerdos. Pero no tienes que imaginar el peor escenario antes de tener respuestas.

—Siento que ya paso mucho tiempo.

—Una semana del accidente —confirmo él— Pero no cuentes el tiempo, sobreviviste a un horrible accidente de auto. Confió en que tu memoria irá regresando poco a poco, solo debes tener paciencia.

—Paciencia, es fácil decirlo.

Eithan la miró y se removió en su asiento un poco incómodo.

—Fue insensible de mi parte, lo lamento. Pero, como sabes, no puedes obligar a tu mente a recordar… los recuerdos fluyen por si solos o por algún detonante en tu alrededor.

—Lo sé, aunque admito que me gustaría saber algo más de mí.

—Yo sé algo más de ti

Valeria lo miró.

—Eres una mujer muy terca —él sonrió viéndola— Eres demasiado organizada y perfeccionista mientras trabajas en la oficina, muy inteligente porque lograste adaptarte rápido a mi ritmo de trabajo. Siempre muestras un lado humano cuando escuchas los problemas de mis clientes.

Ella soltó una pequeña risa.

—Me vas estado observando.

—Te dije que lo haría, ahora, ya sabes un poco más de ti. Y creo que te hace falta comer algo dulce, después de que escogiste una desabrida ensalada.

Eithan con un movimiento de su mano derecha llamo al mesero, quien inmediatamente se acercó. A los pocos minutos, ambos tenían frente a ellos una copa de nieve con jarabe de chocolate encima. Valeria la probó, y efectivamente, pudo eliminar la sensación de la ensalada de su paladar.

— ¿Te gustaría ver el mar cuando terminemos?

—Me encantaría.

Ella sonrió mientras miraba su copa de nieve. El plan de él estaba funcionando, Valeria se encontraba más tranquila después de lo que había recordado esa tarde en la oficina. Paciencia, solo necesitaba paciencia. Sus recuerdos estaban regresando y es una buena noticia, solo necesitaba paciencia para esperar a que todo se acomodara de nuevo.

Cuando salieron del restaurante. Valeria se quitó los tacones para caminar en la arena. Ella miró a Eithan esperando hiciera lo mismo con sus zapatos. Dejaron sus pertenencias con el chofer y caminaron hacia la playa donde la arena comenzaba a ensuciar sus pies. El olor del mar era increíblemente embriagador, la brisa fresca movía el cabello de ellos mientras caminaban cerca de la orilla.

— ¿Sueles venir a este lugar?

—A veces cuando necesito despejar la mente —respondió él, mientras caminaba a la par de ella— Es un lugar muy tranquilo a esta hora.

—Nunca te has... ¿Escapado de la rutina?

Eithan metió sus manos a los bolsillos de su pantalón.

—Bueno, sí, si lo he hecho. La última ocasión rente una cabaña en el bosque, me quede un fin de semana. El teléfono no tenía señal y fue la mejor sensación del mundo —admitió.




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