Hasta el último golpe: Fin del invicto

El cazador

Jackson

Round 3…

“Ese imbécil pudo golpearme”. Tomé asiento en mi esquina mientras mi entrenador se inclinaba frente a mí.

Estaba furioso, ese bastardo se atrevió a golpearme. Igual que esa perra. Ese par se había vuelto un dolor de cabeza.

—!Deja de buscar el nocaut a la fuerza y sigue trabajando el jab! ¡Lo tienes controlado! !No te precipites carajo¡

Tomé un poco de agua y asentí sin prestarle demasiada atención. “Lo tengo controlado, solo tuvo un poco de suerte”.

Eso era precisamente lo que estaba pasando. Jonathan no representaba un peligro real. No para mí.

Había llegado al combate cegado por la ira y yo había aprovechado cada error. Ya lo había mandado a la lona una vez y apenas estaba sobreviviendo gracias a su resistencia. “Solo tengo que seguir provocando.”

—¿Me estás escuchando? —preguntó el anciano.

—Sí, sí.

—No parece que lo estés haciendo.

Solté una sonrisa—. Qué le parece si cambiamos el trato… —Lo mire de reojo. Con coraje—. Y cierra la boca hasta el fin de la pelea.

El anciano titubeó y apartó la mirada sin decir nada más.

La expresión de Jonathan cuando cayó en el primer asalto seguía grabada en mi cabeza. Había sido demasiado fácil. Lo que había ocurrido en el segundo round solo fue un tropiezo.

—No necesito escuchar tanto. Ya viste cómo está.

Jonathan jadeaba como un animal herido. La mirada de ira del primer round había cambiado, podía notar que seguía ahí, pero, algo era diferente.

Mi entrenador frunció el ceño.

—M-mas te vale no perder, ¿escuchaste? —su voz temblaba en un intento de seguir aparentando tener autoridad.

Bufé. “A dónde se fue ese coraje anciano.”

No tenía razón de preocuparme. La diferencia entre nosotros era evidente. Seguía siendo más rápido, más experimentado… Más fuerte.

Jonathan simplemente estaba aguantando.

La campana sonó.

Me puse de pie. Mire nuevamente a mi entrenador con una sonrisa.

—Mira y aprende vejestorio.

Vi la molestia aparecer en el rostro del viejo mientras me alejaba.

“Espero que tú también estés viendo esto Isabelle…” Avancé inmediatamente. Esta vez no tenía intención de seguir jugando. “Por que estoy apunto de masacrar a tu esposo”.

Jonathan levantó la guardia apenas me acerqué.

Lancé una serie de jabs. Todos chocaron contra su guardia, haciéndolo retroceder.

“Perfecto.” Seguí presionando.

Un cruzado lo empujó hacia atrás. Luego un gancho al cuerpo, después otro golpe arriba. Lo estaba llevando exactamente a donde quería.

Su espalda tocó las cuerdas. Una enfermo sonrisa se plasmó en mi rostro

“Ya no podía escapar.” Comencé a lanzar golpes con mayor agresividad. jabs y cruzados como una minigun.

Jonathan absorbía el castigo detrás de la guardia, devolviendo apenas uno o dos golpes que no representaban ningún problema.

“Patético.”

Aquello era una batalla perdida desde antes de comenzar. No importaba cuánto resistiera o cuánto quisiera pelear por su esposa. No estaba a mi nivel.

Prepare un gancho que salió disparado contra sus costillas, un jab sacudió su guardia y luego un cruzado arrojó su cuerpo contra las cuerdas.

!Acabalo¡ La multitud rugía. !Que toquen la campana¡

Y aquella energía comenzó a alimentarme.

La poca respuesta de Jonathan confirmaba lo que ya sabía. Yo dominaba la pelea.

La euforia empezó a crecer dentro de mí. Quería acabarlo. Quería verlo caer otra vez.

Jonathan seguía cubriéndose mientras intentaba resistir la tormenta.

—¿Por qué te escondes? —dije entre risas.

Mientras lanzaba una serie de golpes, enganché uno de sus guantes con el mío, jalando su brazo hacia mí con fuerza.

Su guardia se abrió. Y en un instante mi gancho de izquierda impactó directamente en su mandíbula.

Su cabeza se sacudió violentamente hacia un lado. El sudor salió volando.

Antes de que pudiera reaccionar, lo intercepte con un uppercut perfecto. Sentí el impacto recorrer todo mi brazo.

La cabeza de Jonathan salió disparada hacia atrás. Sus piernas cedieron y su cuerpo cayó de rodillas.

La arena explotó.

Sonreí. Me giré hacia las gradas y levanté ambos brazos. Los gritos aumentaron todavía más.“Si, así es, alabarme”

La pelea había terminado. La diferencia entre nosotros siempre había sido demasiado grande. Jonathan había hecho todo lo posible por resistir, pero nunca tuvo una verdadera oportunidad. No contra mi…



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En el texto hay: boxeo, accion, romace

Editado: 20.09.2026

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