–Sé que suena horrible, pero fue lo que pasó. Hasta la fecha, no tengo idea sí apareció de nuevo Duc Tran Nyugen. No sé sí Hengwu-kun sepa algo –expresó Akane al terminar de contar, denegando con la cabeza el matemático.
–Siendo sincero, no tengo la más mínima idea de qué fue lo que pasó con él. Ni siquiera sabía que había quemado su casa y se dio a la fuga. Gege me platicó que tuvo un conflicto con ellos, algo muy personal y que por eso se fue a vivir con Zhang Dahao, pero sólo eso –enunció el muchacho, un poco triste porque pensó por unos momentos que su amigo no le había sido sincero, mas entendía que eran temas muy delicados, y mucha gente no lo bajaría de traidor y adultero por lo que sucedió.
–Ahora... Supongo que por fin nos van a decir porque no trabaja con ustedes. La foto es del día de la inauguración, al inicio del semestre. Fue después de todo eso. Tampoco está Dahao porque, supongo, ya se encontraba lejos. Ustedes mismos dijeron que inician una semana antes que nosotros, entonces eso fue siete días antes que nos conociéramos. ¿Verdad, Baobei? –cuestionó a su novio, sonriendo Hengwu ante eso.
–No esperaba menos de ti. –Un beso fue dado en la mejilla, sonriendo, visto que los miembros de Sakura meiru no compartían la dicha, pues no querían llegar a esa parte. Sobre todo, Kazuhiko, aunque luego de un sonoro suspiro, comenzó.
–Todo esto fue para llegar aquí. ¿No? Esto fue lo que sucedió. –La historia, el final que tanto esperaban, dio inicio.
...
Como Lìān lo dijo, fue el primer día de clases para los semestres superiores. Los muchachos se reunieron frente al local, abrazando Akane a Xinzuo al haberlo extrañado, notado que Kichiro se había cortado el cabello, llevándolo ahora muy corto, pero todo sin tinte.
Por su lado, el pelo de Kazuhiko era más largo, y se notaba un poco más delgado, lo que preocupó al modelo, mas prefirió sólo saludar y sonreír. No deseaba ser tan entrometido. No enfrente de todos.
El logo ya estaba colocado, las puertas abiertas y todos comenzaron a decorar. El local tomó mucha vida y estaban orgullosos de lo que habían conseguido lograr con todo lo sucedido el semestre pasado. Se notaba que ese nuevo semestre las cosas irían mucho mejor.
Akane llevó una cámara que imprimía fotos grandes y de alta calidad de inmediato, enviándolas a una impresora que también tenía ahí, parte de las ideas que tenía para los envíos. La colocó frente al local, puso un temporizador y reunió a los actuales miembros: Kazuhiko, Kichiro, Xinzuo, Arika y, claro, ella misma.
La foto fue tomada, sacada de la cámara y colocada en el marco. Arika, como un regalo sorpresa, entregó a Kazuhiko el maneki neko que le había dado a Xitian, al igual que la foto que el joven recibió con cariño y ocultó detrás de la imagen que se acaban de tomar.
Ya que terminaron de arreglar todo, decidieron irse a clases, pues en una hora iniciaban, mas querían adelantarse para estar preparados. En eso, Kazuhiko se acercó a Xinzuo, alejándose de los demás ambos. El modelo tenía la sensación de que pasaría algo malo.
–Xin-kun. Sé que no somos muy cercanos, pero te apoyo porque somos parte de la misma comunidad. También has demostrado ser un gran amigo de Akane y eso habla muy bien de ti, por eso me alegra que podamos considerarnos cercanos –dijo el de anteojos, serio.
–Yo también te aprecio mucho, Kazu-kun. Perdona si no se nota mucho, me es difícil convivir con otros chicos como yo luego de lo que pasó... Espero entiendas. –La confesión hizo a Kazuhiko suspirar, para luego hacer la pregunta.
–¿Qué fue lo que le dijo Zhang-senpai a Huang-senpai antes de fallecer? –La cuestión fue directa e hizo a Xinzuo tragar saliva, bajando la mirada. –Él te lo dijo, ¿cierto?
–Se lo pregunté. Claro que me respondió sin mentir.
–Cómo lo sabes...
–Porque Zhang Dahao no miente –defendió el hombre, más serio–. Kazu-kun, no creo que sea bueno que ya pienses en esto. Lo que sea que hayan hablado, no influyó directamente en su decisión. No te tortures pensando en...
–Dímelo, por favor –tajó el muchacho, llorando, para luego Xinzuo comenzar a repetir lo que Dahao le dijo.
De la nada, comenzaron los gritos, los insultos y la violencia por parte de Kazuhiko. Arika, Akane y Kichiro corrieron para separarlos, bastante agresivo el de anteojos, empujando con mucha violencia al abogado, que tuvo que aplicarle una llave para evitar que lo siguiera golpeando.
–Kuso! ¿Qué demonios te pasa? –preguntó Kichiro, ya molesto porque le había atinado al menos cinco golpes al tratar de liberarse.
–¿Cómo te atreves a defenderlo, Zhou Xinzuo? ¡Es un maldito! ¡Todo es su culpa! ¡Él lo provocó! –enunció enrabietado Kazuhiko, acusando al modelo.
–Sabes que no es cierto. Sólo lo confrontó. ¿Cómo iba a saber Zhang Dahao qué haría algo así? –preguntó también enojado Xinzuo, con un golpe en el rostro, sangrando del labio.
–¡Eres una mierda! ¡Tú y tu bastardo novio presumido son unos malditos hijos de perra! ¡No quiero volverte a ver! –gritaba entre lágrimas Kazuhiko, confundidos los demás.
–Xinxin-chan... ¿Nos puedes explicar? – preguntó Arika, mortificada, a lo que el joven habló ya más tranquilo, sostenido por Akane.
–Yamashita Kazuhiko me preguntó por lo que habían hablado Huang Xitian y Zhang Dahao antes del incidente. Le dije todo lo que Zhang Dahao me reveló, cuando...
–¡No te atrevas! –interrumpió Kazuhiko–. Ya mejor lárgate. No digas más, maldito perro. Basura adultera. ¡Traidor! ¡Debiste morir en el fuego que inicio Duc Tran Nyugen! –Cuando dijo eso, Kichiro lo lanzó hacia atrás y soltó, para luego soltarle un puñetazo a la cara que hizo a sus anteojos salir al lado contrario, rompiéndose.
–Bakayaro! No vuelvas a decir eso. Kuso! Ya basta ambos. Dejen de...
–Está bien –dijo Xinzuo, llorando–. Será mejor que deje Sakura meiru –decidió el chico, extrañados los nipones de oír eso.