Odio ciertas actitudes de algunos hombres, su manera de tratar a los demás, de hablar y hasta de reírse. Sin embargo, hay otros a los que, sin proponérmelo, termino queriendo en cada una de sus partes. Supongo que por eso siempre estoy en un dilema con ciertas personas.
Ella se quedó, tuvo paciencia y consiguió lo que yo quise durante años. Quizá, si hubiera esperado un poco más, las cosas habrían sido diferentes. Pero, siendo sincera, ya ni siquiera sé si quería ese futuro con él. Lo tuve, en cierto modo, y fui yo quien decidió terminarlo. Prefiero no pensar demasiado en lo que pudo haber pasado, porque al final las cosas fueron como fueron.
O al menos eso es lo que intento aparentar. A veces quiero convencerme de que todavía me gusta, de que aún lo quiero, pero cuando realmente sentía algo por él, me incomodaba que los demás lo supieran. Me molestaba ver cómo C y M se reían de mí por querer a N. No me avergonzaba necesariamente lo que sentía, sino la manera en que ellos lo veían.
A veces me pregunto por qué me quedé en aquel colegio y por qué me aferré tanto a ciertas personas. Aunque sé que, probablemente, mis problemas me habrían acompañado a cualquier otro lugar.
En cuanto a vos, A, ya no sé qué estoy haciendo. No siento las mismas ganas de verte, de besarte o de compartir ciertas cosas con vos. Creo que me quedé por costumbre y por la atención que me dabas, aunque últimamente ni siquiera busco eso. Me cuesta reconocer que he cambiado, sobre todo porque sé que también soy responsable de cómo terminamos estando.
Y vos, E, tampoco sé qué espero de esto. No me disgustás, pero tampoco siento que esté naciendo algo entre nosotros. Llegaste en un momento en el que todavía tenía la cabeza en otra parte y, probablemente, nunca estuve realmente preparada para conocerte. Una parte de mí sigue pensando en que aquella persona podría volver, aunque sé que no puedo vivir esperando algo que quizá nunca suceda.
Te deseo suerte, cariño. No estoy en mi mejor momento y todavía tengo muchas cosas que entender de mí misma. No sé si llegaré a sentir algo verdadero por vos o si esto terminará siendo otra experiencia que no supe manejar. Por ahora, solo sé que no quiero fingir sentimientos que todavía no tengo.
A veces me pregunto cómo llegué a ser así. Con B yo era diferente, o al menos eso recuerdo. Seguía teniendo mis defectos, pero creo que intentaba hacer las cosas de otra manera. Quizá las experiencias cambian nuestra forma de relacionarnos con los demás, aunque eso no significa que tengamos que quedarnos siendo quienes somos en nuestros peores momentos.
Editado: 25.10.2026