No se sabe apreciar la vida de ninguna forma; solo vivimos por estar vivos. Nada se aprecia, todo se vuelve cotidiano. Somos solo pedazos de hojas siguiendo la corriente del aire; caminamos por la vida en modo automático, sin valorar absolutamente nada.
Nadie atesora el tiempo de las personas; solo son desperdicios inútiles. No vale nada la compañía de nadie.
Entiendo después de mucho tiempo, lo egoístas y estúpidos que somos. Nuestra mirada ciega no permite notar lo valioso que es el tiempo, que corre veloz sin detenerse, disipándose en cada respiración o parpadeo.
Era ignorante ante el valor de vivir y tenerte cerca. Reprimí muchas cosas dentro de mí, incluso mis palabras, las que podrías haber necesitado escuchar.
Ahora solamente puedo observar desde atrás. Te veo temblar y correr intentando alcanzarme, pero no puedo detener mi caminar.
El tiempo no lo va a permitir.
Deja que tu pecho lo entienda: no te abandoné jamás. Recuerda como el miedo nos abrazó al saber que una separación definitiva era el siguiente paso entre tú y yo.
Se terminó el tiempo en el que podía estar a tu lado. No sabía que un momento así pasaría. Fue sin notarlo; solo una exhalación bastó para nuestra separación.
El calor de mi amor sigue allí, junto a ti, mi cariño sigue intacto, suspendido en el tiempo.
Entiende: el tiempo no va a detenerse. Va a arrastrarte con él sin piedad. Todo va a extinguirse; te marcharas y jamás volverás.
No sé qué pueda seguir después. Solo no te permitas ser ignorante ante todo lo que tiene valor ahora.
El tiempo no piensa en ti ni en mí; no va a detenerse y continuará su andar...
Dedicado a todas las personas que siguieron caminando con el corazón lleno de ganas de quedarse, seguir amando y viviendo.