Academia Vesperhall: Ash

IV: Clases para vampiros

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Antes de que Hannah pudiera empezar a monologar sobre lo fabulosas que fueron sus clases especiales con otras brujas, alguien cruzó por la puerta de la biblioteca.

Alicia, inexpresiva, entró cargando un par de cuadernos. Hannah la siguió con la mirada y en un punto se cruzaron. La bruja desvió la vista.

—¿Aún no le has hablado? —preguntó Noah.

—¿Quieres que te recuerde que no llevamos clases juntas en este bloque?

—No me respondas con otra pregunta.

—Parece que viene para acá —dijo Toby.

La chica pasó de largo y se metió entre los estantes. Se dejó oír un quejido seguido de un sonido seco sobre el suelo. La bibliotecaria se puso de pie, pero, antes de que pudiera decir algo, Vivienne salió de prisa desde el origen del ruido. El trío la siguió con la mirada hasta que ella salió de la biblioteca y se perdió entre las escaleras del castillo.

Unos segundos más tarde, una molesta Alicia salió del mismo lugar sacudiéndose la falda. Lo que más le sorprendió a Noah, que la veía, era que por primera vez su rostro mostraba una emoción.

La chica se sentó a un par de mesas de los demás y comenzó a desdoblar la cubierta de uno de sus cuadernos.

La bibliotecaria se acercó hasta Alicia, con ojos furiosos.

—¿Qué pasó? —le preguntó en voz baja, pero irritada.

—Tropecé con alguien y me caí —respondió Alicia.

—Espero que pueda medir sus pasos. La próxima vez habrá castigo.

La bibliotecaria regresó a su escritorio aún con el ceño fruncido.

Los chicos observaban la escena en silencio. Alicia, sintiendo los ojos curiosos sobre ella, se volteó y los fulminó con la mirada. Los tres desviaron la vista hacia diferentes lugares.

—Huele a sangre —susurró Noah de repente, arrugando un poco la nariz. Alicia se veía las palmas de las manos y después se frotaba una de sus rodillas—. Es buena oportunidad para que vayas a hablarle.

Noah miró a Hannah directo a los ojos.

—¿Y qué quieres que le diga? —preguntó ella—. ¿Así que te tropezaste? Me matará si me le acerco.

—Tú solo sé amable —le dijo Noah, con un dejo de desesperación en su tono de voz—. Ofrécele ir a la enfermería. O algún conjuro sanador... eres bruja, algo sabes.

—No me vengas con estereotipos raros.

—La de los estereotipos raros eres tú.

Hannah se puso de pie, ofendida.

—Si no funciona —le dijo ella—, te convertiré en un sapo cuando aprenda cómo hacerlo.

La chica caminó hasta donde Alicia.

—Esto va a ser interesante —dijo Toby.

Noah se giró hacia él.

—A veces me asusta lo silencioso que puedes llegar a ser, Toby.

—Ustedes tranquilos. Yo escucho y apoyo.

—Tus palabras me llenan de aliento.

Alicia levantó la mirada cuando Hannah se paró frente a ella.

—H-hola... soy Hannah.

—¿Eres tonta, Hecat? Eres mi compañera de cuarto, no necesitas presentarte. ¿Y acostumbras a hacerle caso a todo lo que ese vampiro te diga?

Alicia se volteó hacia Noah. Él intentó desviar la vista, pero se encontró acorralado y le sostuvo la mirada.

—Deberías susurrar con un megáfono —le dijo ella, colocando sus manos a ambos lados de su boca, como formando un cono—. Y no. —Regresó su mirada a Hannah—. No voy a matarte o a saltarte encima.

La cara de Hannah se puso roja.

—L-lo siento, A-Alicia... eh. Creo que si estás lastimada podríamos...

—No es necesario. —Alicia levantó sus manos—. Tu amigo tiene buen olfato para la sangre, pero entre tus prejuicios quizás no consideraste que soy una licántropa y que estos rasguños no son nada.

Las manos de Alicia estaban curadas y, salvo por el polvo, limpias de cualquier rastro de sangre.

Hannah se quedó callada y bajó la mirada. Alicia también bajó sus manos y dejó salir un suspiro profundo.

—Perdón —dijo Alicia—. Quizás fui muy dura contigo. Acepto tus disculpas.

Alicia se puso de pie, tomó sus cosas y se fue. Hannah se quedó ahí un rato demasiado largo y luego regresó con los chicos. Nadie dijo nada durante unos minutos.

—Al menos me perdonó —dijo Hannah, rompiendo el silencio—. O eso pareció.

—Fuiste muy valiente —dijo Toby—. Yo no habría tenido tanto valor como para enfrentarme a ella.

—¿Lo crees de verdad?

—Sí. Solo te falta un poco de cortesía y modales.

—¿Tú sabes de cortesía y modales? —preguntó Noah, incrédulo.

—Claro. Yo nací en este mundo y sé cómo hablarle a cualquiera.

—¿Y por qué no nos dijiste nada?

—No preguntaron... no soy solo un glotón.

Hannah lo veía con ojos suplicantes.

—¿Me ayudarías a ser menos prejuiciosa?

—Lo hago con gusto a cambio de algunos panecillos dulces.

Todos se rieron bajo para no llamar la atención de la bibliotecaria. Tanto Toby como Hannah compartieron con Noah la experiencia en las nuevas clases.

Estaban la clase de Control, la de Camuflaje y la de Naturaleza. Cada una enfocada en un aspecto importante de cada especie. Noah se preguntaba cómo serían esas clases para los vampiros.

El tiempo pasó. Cuando ya casi era la hora de la cena, los tres bajaron hasta la casa Hollow para ir a guardar sus cosas. Luego fueron al salón del comedor y se sentaron en los mismos lugares del almuerzo.

Mientras Noah terminaba de comer su porción de puré de papas, algunos alumnos de Nocturne se pusieron de pie, entre ellos Vivienne, y caminaron hacia la puerta del comedor. Otros pocos se levantaron de las mesas de Crescent y otros más de Wane.

Noah los vio salir del comedor sin inmutarse hasta que el señor Azmy se acercó a él a prisa.

—Baker, querido —le dijo—. Tiene que ir con ellos. Es hora de sus clases para vampiros.

El chico se quedó perplejo un par de segundos antes de saltar de su asiento y salir corriendo hacia la puerta. En el trayecto casi choca con una alumna de Nocturne que caminaba en dirección contraria.




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