Academia Vesperhall: Ash

V: En el castillo de las maravillas

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La mañana llegó anunciada, nuevamente, por las campanas de las seis y media. Noah abrió los ojos y se sentó. Miró al otro lado. Toby estaba despierto, cambiado y abrazando una mochila.

—¿Cómo es que te levantas tan temprano y ya estás listo?

—Tengo un buen reloj interno.

Noah salió de la cama. Traía puesta solamente ropa interior. Toby ni se esforzó en decirle nada al respecto.

—Ah, sí —dijo él—. También hay una mochila para ti. ¿Me habrán escuchado mis antepasados para que hoy tengamos estas maravillas del mundo con nosotros?

—Es solo una mochila.

—Para ti, tal vez. Es una victoria para los estudiantes. Mejor vete a bañar y deja de andar desnudo por la habitación.

—No estoy desnudo. Aún.

—Y apresúrate. Necesito el nudo de la corbata y no quiero llegar tarde.

—¿Por qué me hablas así? ¿No que sabes mucho de cortesía y modales?

—Los tendría si no estuvieras desnudo.

Noah lo miró fijamente y amenazó con quitarse el bóxer.

—¡Espera, espera! —exclamó Toby—. ¿Estás loco?

Noah se rio antes de meterse al baño.

Salió rápido y ya vestido. Le hizo el nudo a la corbata de Toby. Luego tomó su nueva mochila. La inspeccionó brevemente y metió en ella las cosas que tenía en el gavetero. Se detuvo un segundo de más en la pluma de Vivienne, dudó si llevarla, pero al final la puso en la mochila con las demás cosas.

Cuando los dos bajaron al vestíbulo se encontraron con Hannah.

—¿Cómo te fue con Alicia? —preguntó Noah.

—Pues creo que pude dormir con un poco más de tranquilidad. No cruzamos palabras ni una sola vez en toda la noche y me gruñó cuando intenté despertarla hoy en la mañana.

Los chicos se voltearon a ver con una sonrisa incómoda y justo en ese momento Alicia pasó tras ellos acomodándose el cabello.

—Ah —dijo Noah—. Necesito devolverle un cuaderno a Alicia.

—¿Y tú cómo tienes su cuaderno? —preguntó Hannah.

—Lo encontré anoche, mientras subía a las clases de vampiros —mintió Noah—. Más bien, ¿no te ayudaría en tus intentos por reconciliarte si tú se lo devolvieras?

—No tengo que hacer todo lo que me digas, vampiro —le respondió Hannah, sacando la lengua y riéndose.

—De hecho —dijo Toby—, considerando que es una hembra licántropa, lo mejor sería que el macho —apuntó a Noah—, o sea, tú, vayas a dárselo.

—¿Qué clase de análisis es ese? —preguntó Noah, ladeando la cabeza.

—¿Ya les dije que soy el experto en este mundo? Ahora me iré a desayunar. Suerte, el macho.

Noah sacó el cuaderno de su mochila e hizo el ademán de tirárselo a Toby. El ghoul esquivó el tiro imaginario y siguió su camino hasta la mesa del desayuno.

—A veces no lo soporto.

—Pero es algo cool, ¿no?

Noah miró a Hannah con incredulidad antes de caminar hacia donde estaba Alicia. Ella se había ido a una esquina con un bocadillo de crema y una taza de chocolate caliente.

—Hola, Alicia —dijo Noah.

—¿El macho viene a devolverle el cuaderno a la hembra licántropa?

—¿Qué tanto oyes? Le quitas lo divertido a todo.

—A veces me gustaría no poder oír nada. En un castillo como este, lleno de tantos jóvenes en la flor de su calentura, escucho más que ronquidos a través de las paredes.

Noah hizo una mueca extraña. Arrugó la frente y entornó los ojos mientras intentaba sonreír.

—En fin —dijo él, acercándole el cuaderno—. Tuve que arrancar unas cuantas hojas para mis apuntes de vampiros. Lo siento.

—No te molestes. ¿A qué huele? ¿Es a flores?

—Eh, eh —dijo Noah, mirando a todos lados—. Supongo que alguien pudo pasar por ahí antes que yo y le dejó el olor.

Alicia frunció el ceño.

—Bueno —continuó el chico—, me voy. Que tengas buen...

—Espera.

—¿Sí?

—¿Qué debo hacer para que tú y tus amigos dejen de hablar de mí como si fuera un fenómeno?

—Solo queremos que Hannah se lleve bien contigo. Realmente se siente apenada y quiere ser tu amiga. O algo así.

—Me reservo el derecho a aceptar, pero seré menos dura con ella.

—Gracias, Miller.

—No te molestes, de verdad.

Noah caminó hacia Toby y Hannah, que compartían una taza de chocolate caliente. Él tomó una taza de café y los acompañó.

Cuando el desayuno terminó, los alumnos de Hollow se encontraron en el pasillo con los de las demás casas. Noah miró a Vivienne, pero ella no le devolvió la mirada. La notó muy callada y un poco irritada. El séquito a su alrededor la seguía como siempre.

Todos los de primer año llegaron hasta el aula de Ciencias Humanas. Noah no supo si fue descuido o simplemente casualidad, pero Vivienne se terminó sentando a su lado.

La profesora Iris Gatti parecía muy normal dentro de lo que cabía en el castillo. Explicaba todo con tranquilidad y daba la impresión de que dominaba muy bien la historia de las civilizaciones humanas y el arte.

Noah escuchó un resoplido a su lado. Miró de reojo y vio a Vivienne con una expresión frustrada. Su rostro descansaba en el dorso de su mano y tenía la mirada puesta en el pupitre de Noah. Él intentó descifrar por qué, pero no tenía más que su cuaderno y una pluma corriente. Quiso ver si su aura decía algo, pero no encontró nada.

Aunque no fue la única vez que pasó. El mismo comportamiento de la chica se repitió en Diplomacia, Lenguas Antiguas y Medicina. Noah habría preferido que se burlara de él. Que solo estuviera ahí, viéndolo y resoplando, lo estaba poniendo incómodo.

Fuera de eso, conocer al subdirector de Crescent en la clase de Diplomacia y a la subdirectora de Wane en Lenguas Antiguas fue más placentero que la noche anterior con el conde Mihai.

Toby se lució un poco en la clase de Lenguas cuando tradujo un texto antiguo a la perfección. Noah miró a Vivienne para disfrutar alguna mueca de la chica, pero ella parecía cansada y más frustrada que en la mañana.




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