Academia Vesperhall: Ash

VI: Ruido, flores y puestas de sol

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El primer fin de semana en el castillo parecía ser más silencioso de lo normal debido a la ausencia de campanas a las seis y media de la mañana. Cuando Noah despertó, Toby ya no estaba en la habitación.

—Ese tarado no me despertó —dijo Noah para sí.

La primera semana de clases había sido toda una aventura para él, ya que muchas de las clases que tenían que ver con humanos eran como repasar la secundaria. Las clases de vampiros eran una gran excepción. Todos los bloques nocturnos, impartidos por el conde Mihai, el subdirector de Nocturne, habían sido de teoría por completo. Aunque había prometido que para mitad del trimestre se vendrían las primeras prácticas en sus tres clases.

Noah bajó al vestíbulo. Ese sábado decidió no llevar saco y corbata, y no fue el único que se veía informal. Para suerte suya, la mesa de desayunos estaba servida. Toby lo miró e intentó ocultarse detrás de la cafetera. Noah giró los ojos con decepción.

En un rincón del vestíbulo se habían reunido algunos alumnos de Hollow. Ahí se encontraban Erik y Erika con un rótulo que decía: «Únanse al equipo de La Vigilia». Noah se acercó con curiosidad y rápidamente Toby se puso a su lado.

—No han conseguido miembros aún —dijo Toby, señalando un cuaderno que solo tenía los nombres de los mellizos anotados en él.

—¿Ahora sí me hablas? ¿Por qué no me despertaste?

—Siempre me levanto a las cinco. ¿Quieres que te levante a esa hora?

—No. Mejor no.

—¿Te vas a anotar? —preguntó Toby, señalando nuevamente el cuaderno.

—¿Las inscripciones no eran al final del trimestre?

—Sí, pero los mellizos quieren saber con cuántos pueden contar antes de presentar la hoja formal.

—¿Qué pasa si no logran inscribirse?

—La casa no participa y seremos una vergüenza mayor.

—Suena duro.

—Lo es.

Toby se acercó y garabateó su nombre en el cuaderno. Los mellizos, casi con lágrimas en los ojos, lo aplastaron en un fuerte abrazo. Noah se rio al ver su expresión de dolor.

Su mente le recordó lo mucho que amaba el fútbol y que a pesar de que su equipo no era el mejor de la liga, él siempre estaba alentando con orgullo y pasión, aun frente a la adversidad. Su padre solía llevarlo al estadio antes de que lo convirtieran en vampiro y... tragó saliva.

Vio a Toby regodearse orgulloso y sacar el pecho inflado al volverse un posible miembro del equipo, y un dejo de pasión ardió en el interior de Noah. Tomó el lápiz e inmortalizó su nombre en el cuaderno. Cerró los ojos y abrió sus brazos, aceptando su destino en medio de los mellizos.

Hannah los veía desde el otro lado del vestíbulo, riéndose a carcajadas. Los chicos, al verla, fueron por ella. Cada uno tomó un brazo y, casi arrastrándola, la llevaron al cuaderno.

Todo mundo coreaba el nombre de Hannah y ella se resistía, pataleaba y negaba con la cabeza.

—¡Basta! ¡Yo no soy buena para los deportes!

—Tranquila —dijo Toby, forcejeando con ella—, esto es más estrategia que acción.

Hannah cedió, con su rostro encendido en enojo. Le soltó un puñetazo a cada uno y también puso su nombre en el cuaderno. Toby y Noah ya estaban saboreando el momento en el que Hannah iba a ser aplastada por el dúo de troles, pero ninguno de los mellizos se movió.

—Es una dama —dijo Erik.

Y los dos chicos se giraron decepcionados mientras todo Hollow celebraba la inclusión de tres miembros en el equipo. Solo faltaba uno más y estarían completos, pero nadie más se anotó esa mañana.

Hannah y Noah salieron al pasillo principal.

—Oficialmente, Toby deja de ser cool —dijo ella, irritada.

—Bueno —dijo Noah—, entre comer más y acompañarte al invernadero, tiene sentido su elección.

Ella lo fulminó con la mirada y se adelantó dejándolo atrás.

—Espera, Hannah. Es una broma.

Bajaron al primer piso y salieron por una de las puertas traseras.

—¿Me recuerdas por qué vamos al invernadero?

—Ya te lo dije —dijo Hannah, aún irritada—, quiero adelantar una tarea de mis clases de bruja.

—¿Para cuándo era?

—Es para finales de trimestre.

—¿Es una broma? ¿Y por qué quieres adelantarla tanto?

Hannah se detuvo en seco y se giró hacia Noah.

—Noah —dijo ella—, hay ciertas condiciones que se deben tomar en consideración para hacer un brebaje perfecto. Y quiero tener mis ingredientes lo antes posible para perfeccionar la mezcla.

—Está bien...

Cruzaron por el jardín trasero que se extendía a ambos lados y cubría la ladera de una colina. Era la primera vez que Noah veía esa parte de los terrenos del castillo. El cielo estaba muy nublado y eso era una suerte para él.

—Espero poder conseguir una buena recomendación al final de estos tres años —dijo Hannah.

—¿Quieres tener una vida cómoda?

—¿Quién no quisiera? Digo. Mis padres podrían vivir tranquilos a pesar de que yo sea una bruja.

—Tiene sentido.

—¿Y tú? ¿No preferirías tener una recomendación para ayudar a tu familia?

Noah no respondió en el momento. Desvió la mirada y sus ojos se encontraron con alguien conocido.

Vivienne.

Ella se encontraba a lo lejos, en un borde de la colina. Estaba descalza y sentada sobre sus rodillas. Recogía pétalos de flores y luego los colocaba cuidadosamente en un pañuelo.

—¿Eres de los que no habla de su familia? —inquirió Hannah, colocándose frente a él.

—Más bien —respondió—, un voto de silencio con mi noble familia evita que hable de ellos. Estar en Hollow es parte de mi coartada.

Ella se rio y siguió caminando. Noah suspiró y se volteó hacia Vivienne una vez más antes de alcanzar a Hannah.

Caminaron durante unos minutos más y, cuando estuvieron a unos metros del invernadero, comenzaron a oír ruidos de explosiones y cosas quebrándose. Del invernadero salió Cavelti de espaldas, usando su sombrero como escudo.




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