Alma de hierro

Capitulo 11

La herencia
Una semana después la milicia real llegó a la hacienda en dónde su hermana esperaba noticias de su hermano y yo me mantuve cerca para saber qué es lo que había pasado, escuché qué sólo uno pudo salir vivo de esa expedición.

__ Él señor Hansen está... __ preguntó la señora Smith.

Él oficial giró la cabeza a ambos lados y de su bolsillo sacó un pañuelo con la insignia grabada de su escuadrón.

__ Es todo lo que pude traer de los objetos del señor Hansen, lo siento. Él fue un gran hombre no murió en vano; dió todo por su pueblo __ dijo aquel oficial, trayendo consuelo.

Un grito desgarrador salió de la señora qué estaba envuelta en lágrimas.

Yo no lo podía creer él me prometió que volvería él... Padre, ¿ Porque no cumpliste tú promesa?.

Ví cómo la señora no mí tía, apretaba la tela con fuerza mientras lloraba a mares cada grito desgarrador era su forma de procesar nuestra pérdida.

Me giré y corrí hasta entrar en el bosque caí arrodillada y comencé a llorar por todo, grité tanto qué me quedé sin garganta. Pasaron unas horas mí cuerpo no pudo más pero no podía darme el lujo de quedarme aquí.

Al volver a la mansión todos están reunidos en una de las habitaciones entré, y todos pudieron sus ojos en mí.

Mí rostro estaba hinchado y rojo mis labios temblaban pero no podía demostrar nada. Un hombre me vió.

__ Lady Hansen __ dijo, aquel hombre haciendo una seña con la mano __ Usted es Meredith Hansen.

Todos voltearon a verme con los ojos abiertos como platos.

__ Sí, esa soy yo .

__ Tomé asiento, por favor __ dijo él.

Giro la cabeza y se levantó.

__ ¿ Qué está pasando? __ preguntó Margaret Smith, indignada__ ¿ Cómo que está esclava es la hija de mí hermano?.

__ Así es señora, él señor Hansen hace poco adoptó a la infante Meredith Dankworth o Meredith de Rodrigo. Cómo según las reglas los exclavos lleva él nombre de sus dueños. Y ahora como Meredith Hansen ese es su identidad.

__ No puede ser __ grito ella, histérica.

__ Por favor, señora contrólese __ le llamo la atención el abogado. __ Les dictare las últimas palabras del señor Hansen.

Él hombre sacó un papel de su abrigó y lo abrió con calma.

__ Está él la última voluntad del señor Rodrigo Hansen, se qué ésto no le había dicho pero Meredith Hansen es mí hija adoptiva, las tierras, mí fortuna, y toda las riquezas son: únicamente para mí hija Meredith Hansen y nadie más. Nadie puede manipular está fortuna y se la entregará hasta que cumpla la mayoría de edad, por entonces su tutor legal no será nada menos que César Dumont.

__ No puede ser __ gritó Francisco Smith __ Mí herencia, ¿ Porque se lo dan a una callejera. Una esclava?.

Giró la cabeza y me fulminó con la mirada.

__ Si nada más que añadir me retiro __ dijo el abogado, marchandose.

Pero antes de irse me dió un papel, lo abrí era una dirección de Lord Dumont.

Sigue está dirección y encuentra a César Dumont el sabrá qué hacer.

Asentí con la cabeza. Sabía a qué se refería pero... ¿ Quien era ese hombre y porqué me dejaron a su cuidado no lo entiendo?.

__ Tú __ dijo la señora Smith.

Se acercó y me dió una bofetada tan fuerte que resonó por todo el salón.

__ ¿ Qué trucos le hiciste a mí hermano serpiente de Persa? __ me insulto.

Su esposo la agarro.

__ Margaret . !Basta! __ gritó George __ No pierdas los estribos delante de la servidumbre.

Ella se giró mirando el lugar todos murmuraban, algunos los veía impactados y otros con horror. Ella se sacudió y se apartó.

__ No me importa __ grito desesperada.

__ Ella __ dijo con la voz quebrada llena de irá __ Ella... Me robó mí herencia, ¿ Yo jamás tuve en mis manos lo que me corresponde y ahora lo tiene una salvaje?.

Él ambiente se volvió pesado las lágrimas caían por él dolor y también por la humillación.

__ Señora yo no... Yo no tenía ide...

Ni pude terminar la frase cuando me dió otra bofetada.

__ Cállate __ habló __ Tú... No estás a mí nivel, no me importa sí eres o no la hija o la adoptiva tú jamás serás una Hansen.

__ Vete __ dijo ella.

__ Pero señora no puede hacerlo ella es una niña __ interrumpió Celia.

__ No me importa __ me señalo con él dedo __ Agarra tus cosas y te me largas. Sácala, sácala de mí finca.

Él desprecio de ellos me hirió en lo más profundo de mí alma, él señor me sujeto del brazo arrastrando mí cuerpo hacia una habitación. Intenté quitarme de su agarré pero no pude su fuerza era mayor a la mía, al entrar a la habitación me lanzó al suelo y caí sentada de lado.

__ Maldita esclava __ siseó entré dientes.

Agarro un látigo de su closet y caminó a pasos lento hacía mí, con un movimiento de su mano me rozo el hombro. Un gritó de dolor pulsante salió de mis labios me volvió a golpear en la misma zona, mí piel tenía un color carmesí evidente me giré de espalda tratando con todas mis fuerzas para ponerme de pie.

Otro latigazo me tumbó al piso me arrastré en él suelo la sangre caía manchando él suelo pulido, las lágrimas caían sin cesar el dolor era insoportable, la irritación me ardía la piel.

Cuando terminó se acomodo la manga de su camisa con una calma total.

__ Eso es lo que mereces, una rata cómo tú __ exclamó con furia__ sí no fuera por ese maldito de Rodrigo, toda la herencia de los Hansen sería mía.

Me quedé tirada con el cuerpo encobado sujetando ambas rodillas en mí pecho las lágrimas corrían sobre mis mejillas, él ardor de mí piel me retorcía el cuerpo. Me levanté despacio sujetando mis codos en el suelo tomando impulso para levantarme hasta que me puse de pie.

Caminé cojeando sosteniendome de las paredes, hasta qué estiré mí mano sosteniendo la manija giré el cerrojo con cuidado... Me dí cuenta qué me habían encerrado en la habitación.

Toqué la puerta con desesperación, él miedo a qué me pasará después cruzó mí mente.



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En el texto hay: libertad, dolor, sobrevivencia

Editado: 02.10.2026

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