Alma de hierro

Capitulo 12

Al verlos inmediatamente me oculte detrás de doña Dorothea ví a las personas a mí alrededor y de inmediato todos se hicieron a un lado, Don Román de acercó a pasos pesados entendiendo la mano.

__ Doña Dorothea, sabe que lo que usted hace es ponerse en contra de los patrones.¿Verdad? __ habló aquel hombre de tez oscura.

__ Lo sé, pero... Es una niña no podría. No podría dejarla ahí __ le explicó.

__ Sí tan decidida estás, sigueme __ le dijo sin más.

Se dió la vuelta y comenzó a caminar algunos se detuvieron a preguntar, pero él dejó claro su posición y no dijieron más.

__ ¿A dónde la llevarás? __ le preguntó la Doña. Siguiendo sus pasos.

__ Lejos de este lugar __ respondió, cruzando el umbral hasta salir por la puerta de atrás.

Ahí había una carreta llena de paja él hombre se giró y me miró fijamente.

__ Súbela. Y esconderla bien, después vuelve a la cocina y finge qué no pasó nada __ ordenó.

Doña Dorothea sólo asintió con la cabeza, me llevó a la carreta los demás sirvientes se reunieron y me curaron mis heridas. Él ardor y las lágrimas corrían sobre mis mejillas al terminar me subieron a la carreta, cubriendo me con la paja él caballo comenzó andar .

Unos minutos después. La guardia detuvo al caballo.

__ ¿ Qué pasa Helios? __ Preguntó Don Román.

__ Nada, sólo tenemos la orden de registrar la carreta no te molesta ¿ Verdad? __ respondió Helios.

__ No, para nada .

Él hombre con su linterna empezó a registrar la carreta, me acurruque entré la paja tapando mí boca con ambas manos. Él miedo y la incertidumbre recorrió mí espina dorsal en un escalofrío sentí la respiración de aquel hombre cerca.

Sus pasos se alejaron.

__ No, ahí nada por favor siga su camino Don Román__ informó Helios.

__ Gracias.

La carreta siguió su rumbo sobre la nieve y dos horas después él carruaje se paró.

Román bajó el caballo caminó hacía la carreta quitó la paja y extendió su mano para que yo la pudiera tocar. Al tocar sus manos estaban frías y áspera con cayos debido al trabajo pesado.

Me bajó con delicadeza.

__ Meredith escúchame bien, a partir de hoy te quedarás aquí éste lugar es un refugio __ me explico __ Aquí tendrás agua, comida y un refugio pero nada más.

__ Así que grábate estás palabras, no confíes en nadie, aquí aprenderás a defenderte __ añadio.

__ No. No, no yo no quiero quedarme aquí, quiero seguir estando contigo y los demás __ le rogué entre lágrimas.

__ Meredith __ gritó con tono firme, tomándome los hombros con una fuerza medida __ Escúchame bien, no puedes volver a la hacienda del valiente. Sí vuelves lo más probable es que te maten entiendes.

__ Sí __ solté un sollozo.

Me tomó de la mano y me llevo aquel lugar. Al verlo era horrible había mucha gente durmiendo en él piso, niños y adultos mal vestidos con zapatos rotos mientras Don Román y un guardia hablaban yo vería a las personas con la cabeza baja, unos perdieron alguna de sus extremidades, otros estaban aquí porque perdieron su hogar tras la tragedia de hace un año.

Me acerque hacia ellos un caballero me tomó del brazo y me guío de un jalón a un rincón.

__ A partir de hoy, vivirás aquí __ habló aquel imponente hombre __ Aquí todos se levantan a las cinco de la mañana, para recibir su almuerzo después se van. Él refugio cierra a las ocho todo aquel qué no regresa después de esa hora dormirá en otro lado ¿ Entendido?.

Asentí asustada.

__ ¿ Entendido? __ gritó.

__ Sí __ hice lo mismo.

__ Bien __ finalizó y después se fue.

Miré la sábanas en el piso me quité mis zapatillas con cuidado y las dejé a un lado me acosté.

Shhh.

__ Niña __ susurró una voz.

Me giré a ver qué pasaba era una niña me recordó mucho a Kala.

__ ¿ Qué pasá? __ le pregunté.

__ Mira __ respondió en un susurró __ No dejes tus zapatos ahí te lo pueden robar.

Miré los zapatos los tomé y los cubro en mis pecho.

__ Tienes unos bonitos zapatos __ me eligió la niña.

__ Gracias.

__ Mí madre me dijo que algún día me comprará unos nuevos __ me dijo.

__ ¿ En serio? __ le contesté.

Ella asintió con la cabeza.

__ Mis zapatos... Bueno, están así pero todavía sirve __ me enseñó sus zapatos, estaban rotos y sucios.

Un dolor recorrió mí pecho al verlos y al ver a ella.

__ Todos los qué viven aquí__ le pregunté __ ¿ Porque viven en éste lugar?.

Ella giró su cabeza a ambos lados, asegurándose de que nadie nos oyera y se acercó a mí despacio.

__ Bueno todos llegaron aquí porque perdieron su hogar la mayoría son sobrevivientes de los moustros que viven afuera del mural, y los otros cómo yo es porque no tenemos una casa o donde vivir, algunos no tienen madres... Somos cómo una especie de vagabundo.

__ Ustedes no son vagabundo, sólo... Somos personas necesitabas pero nada más __ dije, girando el rostro.

Ella inclinó la cabeza y me miró fijamente.

__ No sé porqué pero hablas cómo esas personas con dinero __ habló ella.

__ ¿ En serio?.

__ Sí pero... Tú acento es raro hablas un poco chistoso __ bromeó ella, pero sé que es verdad aprendí éste idioma gracias a mí padre adoptivo .

__ ¿ Y tú tienes padres? __ preguntó ella, con inocencia pero para mí fue cómo un golpe bajo.

__ No. Mis padres fallecieron hace poco __ le respondí.

__ Ay, lo siento no sabía __ se disculpo.

__ No. Descuida está bien __ mentí.

__ Otra cosa, tu cabello es raro.

Empezó a tocarme el cabello pero no me aparté.

__ Tú cabello es muy suave __ dijo.

__ Gracias.

Ví a la niña bien y es muy bonita tez morena, ojos grandes y expresivos rizos voluminoso, a pesar de tener el cabello corto y un poco descuidado. Nariz ancha y mejillas redondas.

Se veía bien alimentada a pesar de todo.

En cambió yo era un poco más delgada rellena sí, pero un poco brazos finos.



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En el texto hay: libertad, dolor, sobrevivencia

Editado: 02.10.2026

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