Eliett fijó la vista en su esposo, ella ya no sabía qué esperar de él, luego miró al señor Montgomery y de manera muy cordial espetó.
—No, no creo que haya ningún plan, señor Montgomery, mi padre era muy precavido, un día cometí el exabrupto de poner mis acciones en manos de mi esposo, mi padre se enojó muchísimo y ésto trajo algunas consecuencias defavorables para mí.
—¿Acaso me estás acusando de algo? —interrumpió Fernando— Eliett, soy tu esposo y tus acciones siguen generando ganancias.
—Claro, yo lo sé, pero muy ajenas a mí. —dijo ella— por ahora solo deseo revocar el poder que te dí, pero eso lo hablaré en otra oportunidad, aquí estamos por la lectura del testamento.
—Estamos todos, vayamos a la lectura del testamento —dijo el abogado.
—Fernando, no está citado. —dijo su esposa, pero entiendo que quiera estar a mi lado, es mi esposo— Sólo esperen un momento.
—¿Qué sucede Eliett? —preguntó Fernando y la vió abrir el portaretratos familiar que aguardaba de manera permanente en el despacho, retiró un sobre y se acercó al magnate.
—Señor Montgomery, hace un mes, mi padre me hizo guardar este sobre para usted.
—¿Elliett, guardas secreto para mi? —enfureció Fernando al temer lo que aguardaba el sobre.
—Cariño, son asuntos de mi padre, no nos concierne. —respondió ella y en su pensamiento guardó su secreto— Mi padre tenía razón en todo, ¿cómo fuí tan idiota de ponerle en las manos las acciones que me heredó mamá?
Are Montgomery había abierto el sobre y leyó un documento notariado, accedió a doblarlo y espetó.
—No alarguemos más este asunto, lea el testamento. —dijo, y señalándole el paso e hizo sentar a Eliett en el sillón de su padre— Eres la heredera Moore, nadie ocupará tu lugar, tu padre fue mi mentor y ahora yo seré el tuyo. —dictaminó severo y ella lo miró con temor, sentía que era demasiado— Eliett, por tus venas corre la sangre de uno de los hombres más honorables que haya existido, y un gran negociante, tu madre lo acompañó y era tan inteligente que ella visualizaba con sabiduría el futuro que le esperaba a tu padre y a ella misma junto a él, no debes temer, yo estoy contigo.
—Aun no se Lee el testamento. —dijo Fernando— A mI esposa no le gustan los negocios, cada quien nace con un talento, y ella es músico.
—En algo tiene razón Fernando. —dijo el magnate— y solo es que, aún no se Lee el testamento.
El abogado tomó la lectura colocando los lentes con prisa, empezó a leer en dónde se aclaraba que el señor Moore lo había escrito estando en pleno uso de sus facultades mentales, aclaró todas las posesiones que tenía y nombró heredera universal a su única hija, Eliett Moore.
—¿Es todo? —preguntó el magnate y el abogado sintió pánico de lo que podría venirle.
—Señor Montgomery, es todo. —dijo el hombre en calidad de abogado.
—No, no es todo, explíqueme..¿para qué me hizo venir? —rió ante el silencio del abogado— Hagamos una cosa, lea ahora el documento vigente, el que el señor Moore redactó y firmó hace un mes.
—Señor Montgomery, no hay otro documento yoooo...
—Usted es un corrupto que acepta miserias, no sé en que pensó mi maestro que no vió la suciedad de su vida.
—¿Qué sucede señor Montgomery? —preguntó Eliett — ¿Por qué le hablas de esa manera al abogado, es amigo de mi padre?
—No Eliett, no es amigo de tu padre, preguntémosle mejor, ¿Señor Nieto, en dónde está el testamento legal y vigente del señor Moore?
—No, no lo hay...
—Sí lo hay, tengo una copia legal y autenticada por la firma de mi mentor, es el testamento legal que firmó hace un mes.
—Señor Montgomery...
—Lee el testamento legal o yo lo denunció ahora y su moral va a rodar.
—¿Te das cuenta Eliett? —le preguntó Fernando a su esposa— él no está aquí porque quiera a tu padre, vino por su dinero...por tu dinero Eliett.
—Aquí el único que va a explicar es este corrupto — marcó el número y de inmediato el abogado empezó a hablar.
—Perdón, no sé cómo pude escuchar a su esposo señora Eliett, me convenció que, su padre había enloquecido entregando su empresa y sus bienes al señor Are Montgomery.
—Eliett, cariño, solo quiero salvarte de la ruina, este hombre.. —espeto desesperado Fernando.
—Tú no salvas a nadie —interrumpió firme el magnate— ni tu mismo puedes salvarte, y tendrás que ir explicando cosas, tú y tu queridísima editora con la que duermes. —el hombre palideció, pero al mismo tiempo se reposo mirando fijó a su esposa.
—Difamación a mi persona, —dijo aterrado— es lo que ha hecho este hombre...Eliett, cariño...no creerás lo que dice, no es así, y no tiene como probarme lo que dice...lo denunciaré ante la justicia.
—Basta ya Fernando, —interrumpió Eliett— todo ésto me da vergüenza. —se puso de pié— todo se ha vuelto un caos desde que mi padre falleció, ya no sé en quién confiar, solo le pido a Are Montgomery que, atienda a lo que mi padre le pidió, que haga cumplir su voluntad, en cuanto a tí, Fernando...quiero que salgas de la casa de mi padre, mandaré por mis cosas, y sí, deberás aclarar todo ésto...
#621 en Novela romántica
traición amorosa, dolor por la pérdida de su padre, amor con frenesí y protección
Editado: 11.10.2026