Mariam revisaba la agenda para ese día, el magnate parecía estar distraído como si algo lo golpeaba en su pensamiento, y ella después de mirarlo fijamente espetó.
—Jefe, tenemos la conferencia con los inversionistas del señor Tadeo, no podemos descuidar ese negocio, y ya está lista la sala VIP del hotel.
—Cambia la dirección Marian, estaremos en el despacho del señor Moore, no puedo alejarme de acá, Eliett no tomó de mejor forma su realidad, está deprimida, y ese hombre no demora en llegar a molestarla, no ha podido manipularla después de la muerte de su padre, y ojalá no lo haga, es un hombre muy hábil.
Marian lo observó detenidamente parecía querer saber más de lo que tenía su jefe en mente, sonrió y acercándose a él premeditadamente le preguntó.
—Es muy bella la hija del señor Moore ¿No le parece?
—Eliett siempre ha sido muy bella, es una dulce chica llena de sueños.
—No es una chica, es toda una mujer, no es tanta la diferencia entre ustedes, aunque usted actúes como si fueras de más edad.
—¿Cuál es la dirección de tus palabras, Mariam?
—Ella es perfecta para usted señor Montgomery.
—¿Estas loca? Ella no...
—No eres un viejo, ¿Okey? —interrumpió— ella no es indiferente para usted, además...eres su salvador, ¿Acaso eso no es importante?, serás su mentor.
—¿De que hablas? —sonrió y mostró una simpatía poco inusual en él — Mariam, bien sabes que, mi mujer ideal serías tú, te lo he dicho, pero no quieres, te alarma la edad —desató sus palabras con una travesura que solo ella conocía— Yo jamás pondré mis ojos en Eliett Moore, y te daré tres valiosas razones, la primera es que está prohibida para mí, es la hija de mi maestro, él me alejó de Eliett...—se paralizó— no hay lógica alguna en tus palabras, Mariam, la segunda es que, ella es una mujer inmadura y casada, y tercera, yo no podría nunca mirarla con...
—No se calle, dígalo, ¿Con pasión? ¿Con locura...? Ayyy jefe, yo lo conozco y si ella no le importara muchísimo, esta casa estuviera llena de médicos, psicólogos, gente que la levante, y usted jamás estaría acá, Eliett Moore sí le importa, siempre le ha importado, yo lo sé.
—Claro que me importa, —sonrió— pero no es como usted cree, deje los celos...
—No juego, yo recuerdo el día que se le nubló el rostro, yo estaba allí, ese fué el día que la chica se casó, él señor Moore siempre lo mantuvo alejado porque representaba un peligro, usted no toma a ninguna mujer en serio.
—No digas cosas que no son Mariam, podría suspenderle el sueldo por una semana.
—No diré más...pero tengo muy buena memoria, y recuerdo el último de sus viajes a Nueva York, pero como le dije, me quedaré callada.
—Mejor así, voy a tocar la puerta de Eliett, —Are Montgomery endureció su rostro— No pienses tonterías, no te pago para eso, voy por ella, se niega a levantarse y a comer, tendrá que hacerlo, no tengo tiempo para depresiones ni niñerías...
Pareció huir de los ataques de su asistente y ella no quitó la vista de él.
—Estoy segura que Eliett Moore, es el amor prohibido de Are Montgomery...ojalá haya una posibilidad para él, pero es orgulloso y déspota, no sabe lo que es amar de verdad.
***
Are Montgomery caminó ligero y se paró en la puerta de la habitación de Eliett, tocó varias veces y nadie contestó hasta que la llamó.
—Eliett...—hizo un breve silencio— Eliett abre la puerta.
—Váyase señor Montgomery, no quiero hablar con nadie. —dijo como si la fuerza la abandonara y este hombre pasó directo hasta su cama.
—¡¿Levántate o te levanto?! —preguntó demostrando enojos— ¡Eliett, es una orden!
—¿Acaso te crees mi padre? —dijo sosteniendo la sábana— Es un abuso de su parte entrar a mi habitación. El hecho de que mi padre está muerto y lo dejó a cargo de mi herencia, no le da derecho a....
—¡Eso crees, levántate, no te lo repetiré, a mí no me harás perder el tiempo...!
—Y yo le repito, no es mi padre para querer gobernar mi vida.
—¡No soy tu padre, si fuera él estuviera consintiendo tus estupideces como casarte con la basura con la que te casaste! —espetó y ella lo miró furiosa.
—¡Respeta a mi padre, ¿Acaso tienes otra personalidad igual que todos?! Dices que me protegerás y ahora pareces odiarme.
—No tengo otra personalidad, y no lo voy a discutir, vamos ya, la cama solo te da lagañas y fracasos, deja de soñar en falso y vamos al jardín, a construir la primera defensa de los bienes que te heredó tu padre.
—Vaya usted, ¿Acaso no fue a usted que mi padre se lo pidió?
—¿Sabes por qué me lo pidió a mi? —Eliett se arropó con molestia y no respondió— lo hizo porque eres una holgazana que dejas tu vida en manos de cualquiera. Mírate ahí, te ves pobrecita y no me das lástima, ¿Okey?
—¡Váyase, váyase ya! ¡Deja de molestarme! —ella lo vió venir furioso— ¡¿Qué haces señor Montgomery?! —gritó cuando se sintió invadida, el magnate apartó la sábana.
—¡Te dije que vamos, pero antes te quitaré la estupidez!
#621 en Novela romántica
traición amorosa, dolor por la pérdida de su padre, amor con frenesí y protección
Editado: 11.10.2026