Amando a Eliett Moore

Capítulo 12. Los sentimientos del magnate Montgomery.

El señor Montgomery fijó su mirada en la heredera, realmente ella había despertado a ver su realidad, estaba consternada por el desconsuelo en una imagen enlutada, pero sobria ante una verdad que jamás creyó en su existencia.

—¡Realmente tu padre se ha vuelto loco! ¿Tú crees todo lo que esté señor dice? Eliett, tú y yo somos familia. —gritó Fernando alarmado desde la puerta, se había detenido a escuchar, pero Eliett solo miró a su esposo y no pudo contener sus lágrimas y sus palabras.

—¡Realmente, ¿Quién eres tú Fernando?! —preguntó sintiéndose terrible.

—Tu esposo, y no me vas a sacar de tu vida porque este señor recién aparecido vino a desordenarlo todo, yo voy a demostrarte que yo tengo la razón, en cuanto a sus acusaciones deberá demostrarlo.

Are Montgomery con una señal hizo que sus guardaespaldas le indicaran la salida a Fernando siendo que, se negaba a irse.

—Señora Eliett —el abogado avergonzado se dirigió a la heredera— perdóneme, estuve confundido con todo lo planteado que...

—¡Cállese ya! —espetó el magnate— ¡Deme ese documento! —ordenó arrebatándoselo de las manos.

—Señor Montgomery...el abogado nieto es amigo de mi padre, él explicó que solo escuchó a Fernando, yo lo entiendo.

—Aqui no estamos para entender a ningún corrupto —interrumpió con severidad— Eliett...yo pudiera explicarte la magnitud de lo que hubiese pasado si tu padre no hubiese dejado este testamento, pero tú ahora no lo entenderias.

—Claro que lo entiendo, usted no me crea tan ingenua, entendí que todo era una trampa.

—Estoy aquí porque así lo quiso tu padre, ¿Okey? —la miró en silencio tras su inefables tristeza que parecía consumirla, pero el magnate no estaba conforme y volteó a mirar al abogado— A partir de hoy usted no va a trabajar para la familia Moore, agradezca que Eliett aún lo considere, pero no se acerque nunca más a esta familia, si lo hace, en menos de veiticuatro horas, yo derrumbarré lo que le llevó su vida entera construir.

—Mi padre jamás le hubiese hablado así, es su amigo, estoy segura que lo entendería, él jamás le quitaría su trabajo, el estafador es Fernando, él lo fraguó todo, al punto que nos engañó, en su momento también mi padre creyó en él.

—Eliett, esta es tu primera lección; tu padre me enseñó que en los asuntos de negocios no hay amigos, hay clientes y éste es su caso, tu padre era su amigo fuera de los negocios. Este corrupto recibió honorarios por una labor que no merecía hacer. —el magnate hizo una señal y los guardaespaldas acompañaron al abogado nieto a la salida.

—No entiendo porqué mi padre tuvo que morir, lo he perdido todo, todo...y solo nos toca pelear por dinero, mi vida ahora es una completa pesadilla, quisiera dormir y nunca despertar.

—Ven aquí Eliett —quiso acercársele y ella puso un alto con sus manos.

—No se acerque, no sé que es lo que está pasando, tengo un marido mentiroso y traidor ¿Acaso ésto es el infierno y lo estoy conociendo? —preguntó enojada— mi padre nunca me habló de ésto, ¿Por qué no me dijo que desconfiaba del hombre con él que me casé enamorada como una idiota?

—No le hubieses creído, por eso puso ese documento en tus manos...quizás para que no dudes y confíes en mi.

—Yo no conocí la maldad señor Montgomery, yo era feliz, todo era bueno, y ahora mis padres han muerto, quisiera que alguien me explique ésto que yo no entiendo, pensé que yo no sentiría tanto odio, dolor y pánico al mismo tiempo.

—No podría explicarte todo ésto que te sucedió, ahora no podría, Eliett, pero tendré una respuesta para ti, te lo prometo, y en cuanto a tu felicidad y a esa bondad que te enseñaron tus padres, tampoco pudiera explicarte, en eso tiene razón, pero sí me golpea tu dolor y la ausencia de tu padre, sin embargo...yo conozco de lealtad, de compromiso, yo conozco de honorabilidad porque tu padre me enseñó...de eso Eliett si podemos hablar.

—Ahora no señor Montgomery, ahora solo quiero morirme, y luego... quizás con un milagro volver a levantarme, ojalá sea posible y que pueda mirar la vida de manera distinta. —Eliett sin despedirse salió del despacho y fue a su habitación y se encerró a llorar su pena del alma.

El señor Are Montgomery caminó detrás de ella respetando la distancia, y escuchó la puerta cerrarse, se detuvo y oyó su llanto.

—El mundo no se te va a caer Eliett, ¿Eso quieres? —se dijo así mismo el magnate— Eso no se va a poder, aquí estaré, en la mansión Moore, permaneceré vigilante, nadie más te hará daño, y tú vas a vivir y volverás a sonreír tan libre y tan hermosa, mi dulce y mi hermosa Eliett Moore.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.