Antes de saber que eras tú

Dedicatoria

Para ti, que algún día entres en La Niebla.

Ojalá este libro te haga reír.
Ojalá te haga llorar un poco.
Lo justo. Tampoco quiero denuncias.

Ojalá te enamores de sus personajes, de sus desastres y de todas esas personas que probablemente necesitarían supervisión adulta.

Yo lo hice.

Muchísimo.

Y si al llegar a la última página sientes que te falta algo, que quieres quedarte un poco más o que todavía no estás preparado para marcharte…

no te preocupes.

Puede ser un efecto secundario.

No consta en el prospecto.

Y, por supuesto, queda oficialmente registrado que no es culpa mía.

Bueno. Quizá un poco.




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