Alexa
— ¿Entonces entendieron la rutina de hoy? —Cuestionó el profe cuando terminó de explicar por tercera vez lo que debíamos hacer hoy.
Todos asentimos ya que la rutina estaba sencilla. Se sentía una paz en el gimnasio, que se daño cuando una voz chillona llegó y dañó nuestra calma.
— Buenas tardes —exclamó con su clásica alegría mientras mascaba chicle y sonreía con su piquito de pescado, cosa que me estresaba mucho.
Sí, ella era Verónica Marcano, la "estrella del gym" por así decirlo, aunque ese título se lo había impuesto ella misma.
— Verónica mi niña, por una muy buena razón, el entrenamiento iniciaba a las 3:30, no a las 4 —dijo el profe mientras Verónica se acercaba al grupo.— Que no se vuelva a repetir.
Sus amigos se acercaron entidiasmados a saludarla. Y pensar que yo pertenecí a ellos, pero, actualmente me da asco.
— Lo siento profe, pasa que la uni, las tareas y todo se me junto. —comentó con su típica voz chillona y una mirada que derrochaba mentira y picardía.
— Bueno, no queda de otra... Tocará explicar el plan de trabajo de hoy, otra vez —dije de la nada ganándome una mala mirada de Verónica
Y así mismo, el profesor tardó otra media hora explicando todo lo que haríamos hoy y respondiendo cada una de las preguntas —absurdas a mi parecer— que le hacía Verónica.
Algo me decía que hoy saldríamos tarde, y no tenía como avisarle a mi primo que no viniera a buscarme tan temprano.
Federico
— Ocho, nueve —Escuchaba solo el eco de la voz de Esteban contando las últimas repeticiones.
Ya estaba tan cansado que no distinguía lo que hacía, pero sabía que el esfuerzo valdría la pena.
— Y Diez. Listo campeón, puedes irte —terminó de contar y yo me levanté de la máquina, los días de pierna nunca eran mis favoritos.
— Dale Esteban, nos vemos mañana. —dije como pude.
Fuí por mis cosas mientras intentaba que mi respiración se calmara y se me pasara un poco la fatiga. Me despedí del grupo y salí del gym rumbo al carro, debía ir a buscar a mi prima Alexa al otro gym donde entrenaba la otra mitad del equipo.
En el camino iba escuchando Believer de Imagine Dragons. Llegué al gym y estacioné justo en frente. Me extraño no ver a la enana afuera, siempre salía a las 7.
Aproveche para reponer energías y casi una hora después, escuché la puerta del gym abrirse, viendo salir a una chica.
Tan linda como siempre, aunque estuviera sudada y desarreglada, Verónica siempre se veía linda.
Su esencia, me hipnotizo, no podía dejar de mirarla. Tan linda, tan dulce que se veía, era hermosa en cualquier estado que se encontrara.
Una moto se estacionó frente al gym y Verónica subió, la luz de la moto me encandiló segandome la visibilidad completamente y haciéndome volver a la realidad.
— ¡ABRE IMBÉCIL! —Gritó Alexa desde afuera del carro.
¿Cuánto tiempo tenía la chiquilla ahí? No se decirlo con certeza, solo sé que me había quedado mucho tiempo mirando a Verónica.
Abrí los seguros del carro y Ale entro super enojada, cerrando la puerta con fuerza después de tirarse en el asiento.
— Oye, Oye, bájale dos Alexa —Dije frustrado— ¿Ha pasado algo?.
— Algo es poco Fede —Exclamo y suspiro frustrada—. Disculpa por la puerta primo, pero, ha sido un día de mierda.
— ¿Quieres ir a comer y luego nos vamos a casa? —Cuestioné con ganas de subirle el ánimo.
— No estaría mal Fede, peros sabes que mañana es día de pesaje y estamos a nada de la competencia. —Exclamo ella y vi su cara de desilusión.
— Anda chiqui, un hot dog no le cae mal a nadie. —Exclamo
— Dale —Sonrió alegre y arranqué el carro rumbo al centro.
— Avísale a mi tío que ya vine por tí—Comente y la vi negarse—. ¿Por qué no?
Saco su móvil del bolso y cuando intentó encenderlo la pantalla quedó en negro.
— Salí de la uni directo para acá, no he ni almorzado, antes de llegar al gym me quedé sin batería, y no traía conmigo cargador, ya vez el día ha sido un desastre completamente. —Dijo y solte un risita.
— Venga ya, tranquilizate, yo les aviso. —Conteste mientras tomaba el móvil y le avisaba a mi tío que ya Alexa andaba conmigo.
...Un día después...
Alexa
— Bien chicos, hora de chequeo de peso —Informó el profe llegando al salón privado donde solíamos hacer los pesajes precompetencia.
Realmente todos nos conocíamos hace años, así que los pesajes en ropa interior ya no eran nada incómodos.
Siempre iniciaban los pesos más livianos, y terminaban los más pesados como Santiago.
— Bien, ahora Alexa y Verónica. —Dijo el profe, notificandonos que éramos las siguientes.
Verónica pertenecia a categoría junior al tener 19 y yo subjunior al tener 18, la diferencia era que ella cumplía años primero que yo, por lo tanto, está sería la primera competencia donde íbamos en el mismo peso aunque fuéramos categorías diferentes.
— Sube primero Alexa. —dijo Verónica con una alegría muy extraña.
Respire profundo sin ganas de discutir con ella y subí a la báscula digital.
Sentí un bajón total cuando la báscula se detuvo.
— 64.500 —Dijo el profe y todo me dió vueltas.
Mierda ¿Cómo coño podía tener 1.5kg por encima del peso a dos meses de la competencia?
— Ja —Rió con arrogancia—, veo que alguien está comiendo como mucho —Exclamó burlona Verónica.
— Verónica sube tú ahora. —Reclamó el profe para cambiar el tema mientras yo me vestía.
Miré fijamente la báscula de Verónica, hasta que se detuvo en 62.00
— Estás muy bien Vero. —dijo el profe anotando el peso en la libreta— Contigo haremos unos ajustes en la alimentación y en las rutinas Alexa, pero solo es un kilo y medio, así que tranquila, que eso lo bajas fácil en un mes y luego solo debes mantenerte. —aclaró el profe tranquilamente y yo solo quería desaparecer en ese momento.
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Editado: 30.09.2026