¿cambiarías por Mí?

Cap 4.

Veronica

Inicialmente la idea de las parejas no me gustaba, pero, debo aceptar que la historia había dado una vuelta completa al juntarnos a Federico y a mí nuevamente.

- Bien, con las parejas ya conformadas, vayan a calentar y pasen por aquí en diez minutos para entregarles el plan de trabajo. -Explicó el profe y todos salimos de la habitación.

Caminamos hasta las colchonetas para hacer algo de movilidad y luego unas repeticiones sin peso para calentar. O eso pretendía yo, pues por su parte, Federico fue por una de las barritas livianas para hacer ejercicios de calentamiento.

- ¿No harás máquinas? -Cuestioné.

- ¡No! Primero estiro los músculos para entrar en la calor, luego las máquinas. -Dijo y sonriente me extendió una barra- Ven, inténtalo.

- Okey -Exclamé sonriendo y me acerque a él, para luego seguirlo en la rutina que iba haciendo.

No negaré que se sentía mejor calentar así.

Pasados los diez minutos todo el mundo estaba esperando en la entrada de la oficina. Explicarían los planes de trabajo según el orden como habíamos escogido, por lo tanto, éramos casi los últimos.

- Cuéntame Federico, ¿Qué ha sido de tu vida? -Cuestioné tratando de terminar el silencio entre nosotros.

- Estudios, entrenamientos, compartir con mi prima -Dijo mientras me veía a la cara-. Lo mismo de siempre, ¿Y tú?

Suspiré profundo y puse mi mejor sonrisa falsa.

- Ser la mejor ocupa todo el tiempo. -Dije sonriendo.

- Puedes engañar a todos con esa sonrisa, -Exclamó el y se me acerco al oído- pero tu sabes que, entre nosotros jamás podrían haber secretos.

Mierda, esa voz... Porque debía ponerlo todo de cabeza otra vez.

Iba a decir algo pero no me salían las palabras...

- ¿Te comió la lengua el ratón estrellita? -Dijo juguetón.

- ¡Federico! -Llamó Esteban desde la oficina.

- Salvada por la campana Verónica -Exclamó y se levantó, no sin antes guiñarme antes de irse.

Me mordí el labio y suspire fuerte.

Diablos, ¿Por qué debía pasar esto?

Federico

Okey, con el plan de trabajo en mano, me tocaba ayudar a Verónica en sus movimientos pesados mientras los chicos nos íbamos turnando la barra donde nos ayudaban Esteban y el profe...

- Te toca Fede... -Dijo Vero recordándome que el profe ya me había llamado- Suerte.

Sonreí y me dirigí hacia la barra, ajuste toda mi indumentaria y respiré profundo.

- ¡No podrá hacerlo! -Escuché un susurro proveniente de la voz de Axel.

Un minuto después había ejecutado un movimiento limpio y sin errores.

Me solté las vendas y se las lancé en la cara.

- Aprende de los buenos Axel -Murmuré y lo ví acercarse desafiante.

- Nunca un debilucho como tú será mejor que yo Federico. -Dijo dolido.

Miré de reojo a Verónica y recordé las palabras de mi prima, era hora de mostrar que era perro de buena raza.

- No usemos palabras, mejor midamos eso en la barra. -Dije sonriendo y fuí a ayudar a Verónica.

Cuando llegue a la máquina ella mesonrío.

- Muy buen movimiento.

- Yo aprendí con los mejores linda, -Sonreí y tomé su mentón- y eso es algo que tu amiguito no sabe.

Y así pasaron las horas, un movimiento tras otro, cada uno más pesado que el anterior, y viendo como Axel se tomaba el reto en serio mientras que Verónica me felicitaba por cada moviendo que hacía.

- Última vuelta chicos -Dijo Esteban- Ven Axel.

- ¿Por qué? -Se quejó el chico- Siempre va primero Federico.

- Está vez no. Federico cierra con 240, tu con 220 -Explico el profe y ví su enojo crecer.

Me miró con rabia y yo sonreí.

- Buen juego Axel -dije mientras lo amarraban.

Su furia no era normal, se los podía asegurar.

- Pon 240 -Exclamó frustrado y su padre lo vió serio.- Pon 240 que voy por un nuevo PR.

El profe negó, pero igualmente lo hizo, sabía que su hijo no estaba pensando con claridad.

Prefiero no decirles lo que pasó después, pero, quedo como un imbécil frente a todo el equipo.

- Te toca Fede -aclararon y yo entre en la jaula.

Tomé aire y saqué la barra, mientras esperaba la orden.

- ¡Baje!

Creo que este había sido el mejor movimiento hasta ahora, pues así como bajé subí limpio e impecable.

- Así se mata a un rival Axel.

Alardee cuando le pase por el lado. Ví como subía el brazo en forma de ataque, pero tomé su mano antes de que pudiera darme.

- ¡Axel! -Exclamó el profe enojado- Vete a la oficina.

Su cara fue arte. El profe me pasó por el lado y palmeo mi espalda, seguido de un choque de puños con Esteban y luego la hermosa sonrisa de Verónica esperándome en la estación.

- Impecable, Felicitaciones -Dijo sonriendo y chocamos puños.

Podía dormir hoy feliz, aunque sentía aún las miradas sobre mi, claramente eran las de Axel y Alexa. Pero nada dañaría mi alegría.

...Horas después...

Alexa

Sentía la cercanía extraña de Axel, era ciertamente incómoda. Pero, después de la pequeña guerra que tuvo con Federico para ver quién podía hacer más peso, entendí que estaba intentando.

- A ver Axel, seamos claros -Sonreí mirandolo mientras el buscaba algo en su casillero-. ¿Quieres poner celosa a Verónica cierto? -Sonreí y este me miró frustrado- No lo niegues, conozco mejor que nadie los jueguitos que tienen ustedes.

- ¿Y eso en qué te afecta Alexa? -Dijo desafiante y se me acercó provocativo.

Note por el rabillo del ojo que Verónica nos estaba mirando, era el momento.

- Que yo quiero alejarla de mi primo, y para eso debe venir y reclamar lo suyo... -Expuse y Axel sonrío- ¿Socios?

Su respuesta fue la que esperaba, me besó con tal de provocar a Verónica.




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