Del Amor al Desamor

Capitulo 1.

DEL AMOR AL DESAMOR

CAPÍTULO 1: UNA CIUDAD, UNA ESCUELA Y UN COMIENZO

Narrado por Ava Miller

El despertador sonó a las 6:15 de la mañana. Abrí los ojos lentamente y miré el techo de mi habitación. Por un momento olvidé dónde estaba, hasta que recordé que ya no vivíamos en nuestra antigua casa.

Rosewood. Una ciudad nueva, una casa nueva y, sobre todo, una escuela nueva.

—¡Ava, levántate! ¡No quiero que llegues tarde el primer día! —gritó mi mamá desde el pasillo.

—¡Ya voy! —respondí, aunque todavía no tenía ninguna intención de levantarme.

Me senté en la cama y observé mi habitación. Todavía había algunas cajas sin desempacar, pero ya comenzaba a sentirse como mi espacio.

Después de arreglarme, bajé a desayunar. En la cocina estaban casi todos.

—Buenos días, dormilona —dijo Daniel mientras desayunaba.

—Buenos días para ti también, insoportable —contesté, sentándome.

Camila soltó una carcajada.

—Primer día de clases y ya estás de mal humor.

—No estoy de mal humor. Simplemente tengo sueño.

Mi mamá colocó un plato frente a mí.

—Espero que te vaya muy bien hoy. Es una oportunidad para conocer personas nuevas.

—Eso espero —respondí.

Victoria, que estaba mirando su teléfono, levantó la mirada.

—Seguro haces amigas rápido. No es tan difícil.

—Hablas como si fueras experta en hacer amigos —le dije.

Todos comenzaron a reír. Incluso Mateo, que no entendía de qué hablábamos, se unió a las risas.

Después del desayuno, me despedí de mi familia y salí de casa.

WESTBRIDGE INTERNATIONAL INSTITUTE

El camino hacia la escuela se me hizo más corto de lo que esperaba. Cuando llegué, me quedé unos segundos observando el edificio. Era bastante grande y estaba lleno de estudiantes que caminaban de un lado a otro.

Respiré profundamente y entré.

No conocía a nadie, así que simplemente seguí las indicaciones hasta encontrar mi salón: 3-C.

Al entrar, busqué un asiento libre. Dejé mi mochila y saqué mi teléfono mientras esperaba que comenzara la clase.

—¿Está ocupado este asiento? —preguntó una chica.

Levanté la mirada.

—No, puedes sentarte.

—Gracias. Soy Luna, por cierto.

—Ava.

—¿Eres nueva?

—¿Se nota tanto? —pregunté, riéndome un poco.

—Un poquito —respondió ella entre risas.

Poco después llegaron otras tres chicas. Luna me las presentó.

—Ella es Asha, ella es Lari y ella es Lisset.

—Mucho gusto —dije.

—¡Igualmente! —respondió Asha.

Lari comenzó a hacer algunas preguntas sobre mi llegada a Rosewood, mientras Liset escuchaba atentamente.

En cuestión de minutos, ya estábamos conversando como si nos conociéramos desde hacía tiempo.

La mañana transcurrió entre clases, presentaciones y conversaciones. Descubrí que mis nuevas compañeras eran bastante agradables y que, después de todo, aquel primer día no estaba siendo tan malo.

Durante el descanso, nos sentamos juntas.

—Por cierto, ¿ya conoces a Isaías? —preguntó Asha de repente.

—¿A quién? —pregunté.

—A Isaías Carter. Está en nuestro salón.

—No, ¿por qué?

Luna intervino:

—Es uno de los chicos que más conocen por aquí. Seguro lo terminas conociendo.

—Bueno, tampoco es que me interese conocerlo —respondí, encogiéndome de hombros.

Las chicas se rieron y cambiaron de tema.

Yo no le di demasiada importancia. En realidad, tenía otras cosas en la cabeza: acostumbrarme a la escuela, conocer la ciudad y hacer que aquella nueva etapa fuera lo mejor posible.

Cuando terminaron las clases, me despedí de las chicas y regresé a casa.

Al llegar, mi mamá me preguntó cómo me había ido.

—Bien. Conocí a cuatro chicas. Se llaman Luna, Asha, Lari y Liset.

—¡Qué bueno, cariño! Me alegra que estés haciendo nuevas amistades.

Subí a mi habitación, dejé la mochila y me acosté un momento.

Pensé en todo lo que había ocurrido durante el día. La nueva escuela ya no parecía tan aterradora y, por primera vez desde que llegamos a Rosewood, sentí que quizás podría acostumbrarme.

No sabía qué me esperaba en aquella ciudad ni cuánto cambiarían mis días.

Tampoco sabía que aquel nombre que había escuchado durante el descanso terminaría teniendo tanta importancia en mi historia.

Pero eso todavía estaba por descubrirse.

FIN DEL CAPÍTULO 1




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