Imperfecciónes

Capítulo 4-Este

Una vez tuve hermanos mayores los cuales eran necios en tener la razón. Los adultos son detestables incluso yo lo soy.

Estoy harta de mi vida, de tener de levantarme todos los dias y ver sus rostros. Eso me decía a mi misma. No los odiaba porque para que odiar y hacer que mi corazón oscureciera. De por si, ya soy lo suficientemente fea para hacerme más fea.

Estoy harta de vivir, de tener que existir y que todo lo que haga este mal, pero a los demas no les dicen nada. A los demas los festejan por tener libertad de expresión, pero a mi me acusan de rara una y otra vez.

Hubo una vez que queria ponerme una peluca para sentirme bonita tapando los granos de mi frente con el fleco que llevaba esa peluca. Me vi en el espejo y cuando el ruido de mi habitación sonó, guardé la peluca debajo de playera azul cielo.

Era mi color favorito, era porque no me podia gustar ese color porque de inmediato le copiaba el coloe favorita a mi hermana mayor. El suyo era el azul cielo, y el azul rey. Entonces dejo de gustarme y ahora era el negro, y cuando fue el negro nunca lo dije nunca lo mencioné.

Después el de ella era el negro y lo dijo, y todos en la familia aue su color favorito era el negro y todo por mi maldita boca que no podia hablar. No dije antes que era el negro.

La peluca era negra. Un azabache precioso.

La aprete contra mi vientre y la playera. Ella me vio con asco y repulsión.

—Ese color no te queda bien, te hace ver negra aparte de sucia. —mascullo con voz ruda y se dirgio hacia mi. Hizo una mueca de asco cuando su palma rozó mi brazo con verrugas.—Que asco, me vas a contagiar con tu asquerosa piel.

Era verdad, tengo una piel tan asqueroso. No lo negaba, ella me observó y vio mi cabello alborotado y lleno de frízz.

Mi hermano mayor entro y ese hizo el mismo gesto que ella, cerro la boca y arrugó la nariz. Llevo una mano a su boca como si fuera a vomitar.

—Esa estúpida, nunca se peina. Siempre se ve igual, —Se acerco a mi y levanto un poco de mi cabello bruscamente bajandolo—Te ves asquerosa peinate.

Ya me había peinado...

—Que llevas ahi—volvio a hablar mi hermana. —A ver, a ver —Aferre aun mas la peluca bajo de playera y ella siguió insistiendo en sacarlo, hasta que mi playera crujio. —Muéstralo, te dije que lo mostraras. Ya vez esto es tu culpa.

No es mi culpa, es tuya, eres una adulta y aun asi nunca te haces responsable de tu culpa.

Los adultos creen que tiene razón en todo y que a todo se le tiene que obedecer si algo no va conforme a sus costumbres o tradiciones. Somos los malos de inmediato.

Ella saco la peluca de mi playera. Y se lo puso en su cabeza con ambas manos, se lo acomodo. No tenia la valentía de quitárselo, tampoco sentia miedo, ni odio, ni envidia.

A ella se le veia hermoso. Quiza si había sido alguien adoptada. Mi hermano sonrio ampliamente y le acomodo el fleco a mi hermana.

No tenia privacidad, ni tampoco vida. Estoy atada a que siempre me vean como la menor. Estoy atada a que siempre sea insuficiente todo lo que haga, porque nunca seré suficiente a los ojos de los mayores. Han dicho que sufren tanto, pero nunca se han preguntado si yo también sufrió.

Estábamos en la cena, tenia mucha hambre. Nunca tome mas de la cantidad que deberia comer, según a palabras de los mayores.

—Toma, eres flaca con eso te llenaras —dijo mi madre y mi padre afirmó con la cabeza.

No me llenaré, tengo hambre. Evito comer porque no hay suficiente dinero.

Pasaron años después y los tres vivíamos juntos. A cada uno le tocaba pagar la comida una semana, asi que la cuarta semana de cada mes. Nos repartiamos para pagar entre los tres.

Hubo una vez que el recuerdo fue rapido, pero lo recordaba porque la voz de mi hermana sigue presente en los huecos de mi cerebro chocando con otras voces como ecos.

Habia sobrado comida de la mañana. Eran costillas que cocino mi hermano. El novio de mi hermana quien ahora vivía con nosotros, estaba en la cocina con un sarten en la estufa.

Yo abrí la cazuela y las costillas estaban casi a la mitad de llenas.

—Sobró. Vean lo que sobró y ellos me dicen que no lleve mucho y aun asi sobró. —dije yo, con plena sorpresa al ver ese manjar ante mis ojos. Me lave las manos, y fue justo ashi cuando a lo lejos escuche otra voz y puse atencion.

—Ese es de tu hermano. No comió en la mañana por eso sobro. —grito mi hermana.

—Aja, es que yo no comí por eso. —Acerco su mano al agua cayendo del chorro del grifo y me miro.

—Si, pero es mucho lo que sobró, no creo que te lo comas asi todo. —hable bajamente para que solo el me escuchara y luego lo repeti en voz alta para que mi hermana lo escuchara. A continuación dije otra cosa mas para agregar —¡Yo también pago. Acaso no tengo derecho de comer la misma cantidad que ustedes? Me lleve puso hueso por accidente, casi ni pobre carne!

Mi hermana estaba en el sillón en otro espacio lejos del comedor, pero fue suficiente mi voz para que ella se alzara del sillón. Mi hermano fue hacia la mesa y fue a el a quien le hablo.

—¡Es que ella quiere comer igual ustedes. ! Hay esa niña!

¿Cuál es problema?

Tome mi taza y fui hacia el refrigerador que estaba cerca de la mesa del comedor. Tapando mi rostro con la puerta le respondi:

—Cuál es el maldito problema si yo quiero comer la misma cantidad que ustedes? ¿Cuál? —mi voz irritada solo la frustró mas.

—Ves ves—me acuso hacia mi hermano—Ella quiere comer hasta mas que ustedes.

No sabia porque forma lo decía, pero estaba segura que esa mujer que estaba detras de aquella puerta era una machista de mierda. Odiaba a las feministas, apoyaba a los pedifilos, admiraba a uno porque era presidente e inteligente. Criticaba a los adolescentes solo por ser ellos. A d o l e s c e n t e s.

¿Qué era lo malo de vivir una etapa? Era igual a la niñez, a cuando eras un bebé y llorabas por todo. Incluso ahora siendo adultos, lloraban como un bebé, no ofensivamente inmaduros era lo que eran.




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