Nana esta envuelta en una sábana de un color ciruela muy gastado, lo único que se puede ver de ella es la cadena que une sus manos al suelo y unos pies que no llega a cubrir.
Algunos de sus mechones negros se asoman de un color mate y sucio.
En el piso de abajo dos hombres con mas caras negras visten ropa militar humana botas altas y brillantes uniformes de un marrón verdoso con guantes de cuero grueso, sus manos sostienen escopetas de hierro oscuro y madera clara, custodian la puerta de la derecha.
Otro hombre entra en el escenario desde la izquierda viste como los guardias, pero su uniforme es azul marino en vez de ese marrón. Los soldados se hacen a un lado dejándolo pasar sin hacer preguntas.
Cuando desaparece en el umbral de la puerta el guardia de la derecha se gira para hablar a su compañero.
--¿Qué hace el Líder aquí?, debería estar en el frente.
--son planes de la Señora. –contesta sin mirarlo. –mejor no los cuestiones.
--acaso existe la Señora…
--¡suélteme!
Arriba en el segundo piso el Líder sostiene el rostro de Nana en su palma, ella se sacude soltando su agarre y poniéndose de pies haciendo que la manta caiga mostrando su ropa sucia y arrugada.
Mientras se pega contra la pared para mantener un espacio entre ambos, el hombre estira su mano derecha y la envuelve en la cadena que suena colocándose bajo su agarre.
--¿Quién eres?
Él da una vuelta ala cadena sobre su palma y tira tan fuerte que hace que caiga Nana de rodillas con un golpe seco y un grito ahogado. Ella agacha la cabeza mientras el Líder se acerca con paso tranquilo.
--¿te he permitido hablar? –comenta mientras acaricia su mejilla mientras sus dedos se cuelan por los mechones de su cabello hasta envolver la nuca. –señorita. –pronuncia con saco.
--yo… --Mientras habla el empuja la cabeza de Nana contra el suelo tan fuerte que cuando tiro de su cabello para ver su rostro la máscara tiene grietas por las culés escurre sangre. –lo siento.
El Líder acerca el rostro para susurrarla.
--no eres una invitada, ni querida en este lugar. –hace una breve pausa. –la mitad de mis hombres estarían dispuestos a violarte hasta que lo único que sala de ti es semen y los restantes no serian tan piadosos.
La suelta y ella se pega contra la esquina de la pared.
--la Diosa os ara pagar por vuestros pecados hijos de Uni.
Él se tensa, aunque solo avanza y antes de cruzar el umbral de la puerta se gira y la mira una última vez.
--una de sus medias hermanas, con la que compartes sangre, corrió peor suerte y aun su madre no la ajusticiado.
Mientras las personas encargadas del decorado aparecen saco de mi bolsillo el papel con las descripciones y busco las expresiones que no he entendido.
Lo hijos de Uni, es por lo visto una manera de referirse a que es seguidor de la primera luna, la luna nueva, que es por lo visto la hija de sangre de la Diosa-luna.
Su madre la castigo cuando se emparejo con un falso, criaturas que en comparación con la cultura cristiana serian demoios, y la trasformo en una estatua de piedra viviente. Causando que su pareja se suicidara al enterarse.
Que relaciones más sanas.
Medias hermanas son las otras lunas, que si bien tienen acceso al poder de la luna no comparten sangre entre ellas. Por eso son medias hermanas entre ellas.
--ha pasado una semana. –doblo el papel y vuelvo a mirar al escenario.